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Recordarán la muerte de Humberto Viola

Habrá un acto en el Círculo Militar
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1 de diciembre de 2004  

En el Círculo Militar se recordará hoy, a las 18, la muerte del capitán Humberto Viola y de su hija María Cristina, de sólo tres años, asesinados por un comando de Montoneros el 1° de diciembre de 1974.

María Cristina Picon, esposa del militar asesinado, asistirá al acto junto con compañeros de la promoción del Ejército que integró Viola.

El homicidio de Viola y de su pequeña hija fue un hecho conmocionante ideado por la guerrilla que operaba entonces en Tucumán.

Según los propios partes de guerra de la organización militar Montoneros, fueron once personas las que participaron de la operación para matar a un oficial del Ejército, al que emboscaron en las cercanías de la casa de sus padres, en San Miguel de Tucumán.

Ese domingo 1° de diciembre de 1974, el capitán Viola, de 31 años, conducía su automóvil en compañía de su esposa y de sus hijas María Cristina y María Fernanda, de cinco años. Fue atacado cuando se detuvo frente a la casa de sus padres.

A las 13.33, varias ráfagas disparadas con fusiles FAL impactaron en el vehículo de la familia Viola. La pequeña María Cristina murió en el acto.

Alcanzado por los primeros disparos, el capitán Viola alcanzó a bajarse del automóvil en un intento de proteger a su familia, ya que él era el blanco de la operación. Rodeado por el escuadrón de Montoneros, Viola recibió nuevos disparos y fue finalmente muerto por los tiros de gracia descerrajados con una pistola a corta distancia.

Un guerrillero disparó en ese momento con su metralleta contra la otra hija, María Fernanda, que buscaba protegerse del ataque. La chica de cinco años fue gravemente herida, pero finalmente sobrevivió.

En la emboscada, el grupo de Montoneros se dividió sus tareas para ejecutar el ataque, dar apoyo a la primera línea de fuego y controlar a los ocasionales peatones. El capitán Viola fue elegido como blanco luego de una tarea de inteligencia que permitió a los atacantes conocer los movimientos de su víctima. El comando de Montoneros sabía que Viola estaría acompañado por su familia.

Algunos de sus atacantes fueron condenados a prisión perpetua, pero fueron liberados a fines de los años 80.

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