Loeffel, ejemplo de tesón

En un accidente, murió el ex piloto cordobés, figura en la década del sesenta.
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25 de febrero de 2000  

Como consecuencia de un vuelco con su camioneta en la ruta E-53, a unos 20 kilómetros de la ciudad cordobesa de Leones, falleció ayer, a los 73 años, el ex piloto de Turismo Carretera Carlos Walter Loeffel, quien se destacó en la década del sesenta, pese a su disminución física. Loeffel tenía una pierna ortopédica, lo que no le impidió lograr varias victorias en etapas y competencias finales. Sus restos serán sepultados hoy, en Marcos Juárez.

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Su popularidad comenzó en Marcos Juárez mientras derrapaba en los circuitos de tierra. Conocía cada máquina que manejaba como si la hubiese armado él mismo, pieza por pieza. Eso le permitía andar siempre al límite y ganarse la admiración de sus amigos.

Si se hablaba de el loco, el alemán o el Tío Fritz, no hacía falta agregar nada más. Se trataba de Loeffel, un talento cordobés nacido en General Roca, en 1926, que no había llegado al mundo para quedarse quieto. Ni para esquivar los grandes desafíos, como el que le planteó el destino cuando un accidente en la Fórmula Mecánica Nacional le dejó muy mal la pierna izquierda. "Siempre fui medio atropellado. Y cuando me ocurrió lo de la pierna, les dije a los médicos que me la cortaran para poder irme rápido del hospital. Era preferible, antes de quedar con un miembro defectuoso", señalaba.

Así era Loeffel. Así vivía. Muy lejos de los deseos de su padre, que pretendió hacer de él un hombre metódico. Cerealista, tuvo dinero, lo perdió, volvió a conseguirlo y lo perdió nuevamente por inmiscuirse en uno y mil negocios.

Casi al margen, también era piloto de TC. Empezó en 1965, con una cupé Chevrolet 1939 preparada por los hermanos Bellavigna. Y ganaba, sorprendiendo ya no a sus amigos de Marcos Juárez sino a todos los hinchas del automovilismo del país.

"¿Qué se siente corriendo a 230 km/h? Nada... La impresión se la lleva el que mira los coches desde abajo...", solía explicar. La popularidad de Loeffel excedió el ámbito de los fierros cuando participó en un Gran Premio de TC gracias a un decreto firmado por el intendente municipal, Francisco Rabanal. Por aquellos días, la condición física de Loeffel era centro de muchas controversias y pocos creían conveniente que siguiera corriendo.

En su resolución, Rabanal pintaba muy bien el perfil del piloto:"Loeffel, a través de su intensa y destacada labor, puso de relieve sus brillantes aptitudes. Es un ejemplo digno de emulación y apoyo, pues supo sobreponerse a adversas contingencias, convirtiéndose en un testimonio elocuente de lo que puede lograrse mediante la férrea voluntad y el espíritu puesto al servicio de una noble causa".

Su carrera deportiva terminó en 1972, cuando corría con Valiant.

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