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Tierra de orgánicos

La preservación de la biodiversidad como herramienta para obtener alimentos sanos y la educación sobre el valor de la actividad son los pilares de los productores de esta pequeña localidad de Córdoba
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11 de diciembre de 2004  

SAN MARCOS SIERRAS, Córdoba.- En esta provincia, la primera productora de soja transgénica de la Argentina, existe un lugar donde la preservación de la biodiversidad no es una utopía sino la principal herramienta para producir alimentos sanos. Hoy, San Marcos Sierras -153 kilómetros al noroeste cordobés- es el principal polo orgánico argentino, y como tal, comenzó a hacer sentir su voz.

En San Marcos Sierras se conjugan la rusticidad del paisaje con las manos en la tierra. Es aquí donde la carrera productivista se toma un respiro, donde la calidad está siempre por sobre la cantidad; donde el commoditie pierde la batalla y se marcha con valor agregado.

Este es el único lugar de la Argentina donde a pedido de los productores locales se prohibió la siembra de transgénicos (ordenanza municipal 349/03, de noviembre de 2003) y donde ahora se trabaja para impulsar la producción orgánica y para educar sobre los beneficios de consumir productos elaborados sin dañar el medio ambiente.

Manos a la obra

A poco menos de un mes de su primer año de vida, la Asociación de Productores Orgánicos Valle Ecológico (Apove) optó por la acción y convocó a los sectores público y privado para generar un plan estratégico provincial para impulsar la producción orgánica en Córdoba. El encuentro, que se concretó el 4 y el 5 del actual en esta localidad cordobesa, reunió a algo más de 120 participantes, entre productores, técnicos, docentes y funcionarios. La consigna fue: Pensar el futuro.

"Bienvenidos al valle libre de transgénicos." Con esa frase, el intendente de San Marcos Sierras, Francisco Bagna abrió el encuentro provincial. El funcionario reconoció luego la importancia de la producción orgánica como fuente de mano de obra. "Esta actividad es generadora de empleo genuino, contra el escaso trabajo que produce la agricultura convencional, donde con 5 personas se pueden manejar 10.000 hectáreas sembradas con soja", dijo Bagna.

El presidente de Apove, Marcelo Pais, señaló que Córdoba tiene un gran potencial para desarrollar un sistema eficiente de producción ecológica. "La provincia hoy tiene una participación en la producción orgánica de la Argentina de apenas el 6%. Necesitamos realizar un trabajo coordinado con todos los integrantes del sector y contar con un presupuesto que sirva de fomento para la actividad", indicó el productor.

Otro logro de Apove -cuenta con 65 socios, de los cuales 25 son productores- es haber sido elegida como sede regional Córdoba del Movimiento Argentino para la Producción Orgánica (MAPO).

Calidad de origen

Eduardo Orecchia, jefe de la Unidad de Extensión y Experimentación del INTA Cruz del Eje y vicepresidente de Apove, le contó a LA NACION que para la organización de los productores, tanto en la ejecución de un plan de producción como en el seguimiento técnico de sus objetivos, se creó un grupo de Cambio Rural.

"Como productor de la zona desde hace más de 35 años apoyaré a los productores para generar una marca de calidad y una denominación de origen para San Marcos Sierras Valle Ecológico", aseguró Orecchia.

Durante el encuentro, Julio Koop, secretario privado de la Secretaría de Agricultura y Ganadería de Córdoba (SAG) y concejal de la localidad cordobesa de Mendiolaza, destacó que la cartera agropecuaria de la provincia tiene una "fuerte decisión política para fomentar la producción orgánica; resulta imprescindible buscar un equilibrio entre la actividad convencional y esta otra forma de producir alimentos con un cuidado especial del medio ambiente".

El funcionario señaló que es indispensable que en Córdoba se regionalicen las actividades agropecuarias. "Tenemos que generar un mapa de producción y respetarlo a rajatabla. Ese mapa debe estar determinado en función de las características topográficas y de desarrollo de cada región. Con esa premisa debemos trabajar, de lo contrario será casi imposible la convivencia entre la actividad convencional y la ecológica."

Koop agregó que los gobiernos trabajan "a partir de las presiones y siempre deseando pagar los menores costos políticos, entonces, si el sector orgánico se mantiene resignado y apesadumbrado por la actividad convencional, esa forma de producir le va a pasar por encima. Este tipo de encuentros son muy importantes para que se conozca la situación de los productores orgánicos, sus necesidades y sus posibilidades de crecimiento". Frente al avance del monocultivo de soja, el director de la agencia Córdoba Ciencia, Carlos Debandi, señaló que la "única forma de parar esa amenaza es con una producción diversificada, es decir, de manera activa".

La iniciativa de Apove, si bien tuvo un carácter provincial, contó con el respaldo de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos de la Nación (Sagpya). Alfredo Bruzone, de la Dirección Nacional de Alimentación, señaló que existe el compromiso de la Sagpya de acompañar a los productores orgánicos como un sector muy importante dentro de la actividad agropecuaria. "Desde Buenos Aires ayudaremos a Córdoba para que pueda llevar a la práctica esta iniciativa de proyecto provincial, específicamente en esta región."

Debilidades y posibilidades

Uno de los momentos más importante del encuentro se vivió el domingo, con la realización de los talleres de producción, comercialización y educación e investigación. Allí fueron surgiendo una a una las fortalezas y las debilidades del sector orgánico.

Entre las debilidades, los productores identificaron, entre otras: la falta de concientización del mercado interno -el 90% de la producción orgánica se exporta-; la falta de canales de comercialización; la falta de infraestructura para el aprovechamiento del agua en el noroeste cordobés, y la necesidad de contar con una mayor cantidad de técnicos e investigadores.

Cuando se evaluaron las posibilidades de crecimiento de la actividad las opiniones coincidieron en: un mercado externo ávido de alimentos ecológicos; la generación de semilleros que produzcan semillas adaptadas a las condiciones de cada región cordobesa; hacer cumplir las normativas sobre desmontes -recurso fundamental para los productores apícolas-; una campaña de difusión sobre los beneficios de consumir alimentos orgánicos, y que el gobierno de Córdoba, en sus inversiones para los planes alimentarios, incluya los productos orgánicos, como un modo de activar el mercado interno.

"Con las conclusiones de los talleres Apove y la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Córdoba darán forma al Plan Estratégico Provincial", señaló Pais en la clausura de las jornadas. Luego añadió: "Este fue sólo el puntapié inicial, ahora debemos seguir trabajando y con más fuerza".

Camino al mercado externo

El asociativismo y la participación en las ferias de alimentos son dos herramientas para crecer

SAN MARCOS SIERRAS, Córdoba (De un enviado especial).- El mercado mundial de productos orgánicos mueve US$ 23.000 millones por año. Sin embargo, la Argentina exporta apenas US$ 40 millones. "Nuestra participación en el negocio global es de sólo el 0,17%. Debemos aspirar a abastecer el 1% de la demanda, lo que generaría ingresos por US$ 230 millones", señaló el presidente de Apove, Marcelo Pais, durante su exposición en el encuentro de productores.

La Unión Europea, los Estados Unidos y Suiza son los principales compradores de productos orgánicos argentinos. Por su poder adquisitivo son los países que pueden pagar los sobreprecios de estos alimentos.

Pais le dijo a LA NACION que el Instituto de Cooperación Económica Internacional, de Italia, está interesado en generar en San Marcos Sierras un emprendimiento de AgroBio Turismo. "Esto se hace en Italia e implica llevar a los turistas a recorrer las chacras orgánicas, comer los productos que allí se elaboran y difundir el mensaje de cuidado del medio ambiente." Con el fin de avanzar sobre esta iniciativa, varios productores de Apove recibieron la semana pasada la visita de técnicos italianos.

Cadenas productivas

En toda actividad productiva el asociativismo es considerado una herramienta eficaz para mejorar los resultados. En Córdoba, por iniciativa del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en 2003 comenzaron a funcionar cinco cadenas productivas. Tres de ellas son del sector agropecuario: olivícola, frutihortícola y caprinos.

Esta iniciativa es ejecutada por la Agencia para el Desarrollo Económico de Córdoba (ADEC), Córdoba Ciencia y la Cámara de Comercio Exterior de Córdoba. "Entre los beneficios que se generan para los productores que se acercan a formar parte de las cadenas se destacan el ahorro en la compra de insumos; la mayor eficiencia en las acciones de venta; el acceso a mercados que de manera individual serían inaccesibles y la posibilidad de incorporar nuevas tecnologías", explicó el director de la ADEC, Félix Mitnik.

María Segreti, del Eurocentro Córdoba, explicó que una de las funciones de esa entidad, en el marco del programa Al Invest subsidiado por la Unión Europea, es conectar a pymes de América latina con potenciales compradores europeos. "La participación en las ferias mundiales de alimentos es indispensable para generar contactos. Allí, nuestra función es armar las rondas de negocios. Para eso estamos a disposición de los productores".

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