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Desde Gales hasta la Patagonia

En Rocky Trip, Sergio Sepiurka y Jorge Miglioli exploran el exitoso devenir de la colonia galesa de Chubut, en la seguramente más completa investigación realizada sobre el tema; aquí un extracto
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12 de diciembre de 2004  

Galesa en la Patagonia respondió a los intereses de dos partes. Por un lado, el gobierno argentino necesitaba afirmar su posesión del área, ya que Chile desde el Estrecho de Magallanes e Inglaterra desde las Malvinas amenazaban la soberanía argentina, que hasta entonces era sólo teórica. Por otro lado, un grupo de nacionalistas galeses -liderado por Michael D. Jones- perseguía la utopía de fundar una "Nueva Gales" en donde desarrollar libremente su cultura. La opresión inglesa, económica y cultural, era muy fuerte y la emigración organizada era vista como una solución.

Los promotores de la colonización buscaban una región "vacía" para poder preservar los valores culturales galeses, que quienes habían emigrado a Estados Unidos perdían rápidamente. Además, en esos años, la Guerra de Secesión (1860-1865) desalentaba la emigración a Norteamérica.

Las tratativas con el gobierno argentino comenzaron en 1862. El ministro del interior, Dr. Guillermo Rawson, fue muy favorable a la idea. En 1863, Lewis Jones y Sir Love Jones Parry, barón de Madryn, vinieron a tratar con el gobierno y visitaron muy rápidamente la región donde se asentaría la Colonia. Sus informes fueron optimistas y embellecidos aún más al publicarse en Gales.

Después de mucha discusión y mucha propaganda en Argentina y en Gales, el primer grupo de unas 160 personas zarpó de Liverpool a bordo de la goleta Mimosa el 25 de mayo de 1865. Edwin Roberts y Lewis Jones -otra vez- viajaron con anticipación a la Patagonia a fin de preparar las cosas para cuando llegara el grupo. Llegaron al Golfo Nuevo un mes y medio antes que el contingente. Eligieron Punta Cuevas por ser una ensenada protegida, con materiales de construcción a mano: roca fácil de trabajar y restos de un barco encallado.

Traían madera y chapa de Carmen de Patagones, además de 800 ovejas, vacas y caballos; también habían contratado allí a 5 ayudantes. Posiblemente estos peones dieron a los dos galeses la idea de excavar viviendas en la roca, como las cuevas de los Maragatos, habituales en el pueblo del que provenían.

Cuando instalaron el campamento en Punta Cuevas no imaginaron que no había agua dulce cerca y recién la encontraron una semana después. Era una laguna formada por las lluvias, situada 4 km al norte, sobre la playa, que mucho más tarde sería llamada Laguna de Derbes. Hacia allí trasladaron el ganado, pero no obstante siguieron con las construcciones que ya habían comenzado en la punta, antes de hallar agua.

Hicieron un galpón con bloques de tosca que sacaron de la punta; medía 5 m por 20 m y tenía techo de chapa. No se sabe exactamente dónde estaba, pero no debía de estar lejos del lugar que hoy ocupa el edificio del Parque Histórico.

Parte de los huecos dejados por la extracción de la piedra son los que se ven actualmente y es posible que Roberts aprovechara ese reparo para construir algunas de las 16 precarias casillas de madera que se terminaron después de la llegada de los inmigrantes.

El Mimosa ancló frente a Punta Cuevas la tarde del 27 de julio de 1865. La mayoría desembarcó el 28, pero les llevó varios días bajar todo y acomodarse. Poco tiempo estuvieron todos los colonos juntos en ese lugar; los hombres empezaron a irse en grupos, a pie, hasta el Río Chubut, instalándose en lo que muy pronto sería el pueblo de Rawson. La mayoría de las mujeres y los chicos siguió pocas semanas más tarde en otro barco. Durante ese lapso hubo un casamiento, un nacimiento, cuatro niños murieron y también una mujer (cuyos restos se hallaron en las cercanías en 1995).

Como en Punta Cuevas estaba el depósito de comida, al principio hubo mucho movimiento de gente entre Rawson y Puerto Madryn, como ya empezaba a ser llamado este lugar. Edwin Roberts había empezado el primer tramo del camino entre ambos puntos mientras esperaba la llegada del Mimosa; luego se siguió abriendo la huella que para septiembre ya tenía 13 km.

Con iluminación rasante aún se adivina la marca de esa senda en línea recta, trepando las lomas hacia el sur.

A fines de 1865 se instala en Punta Cuevas un grupo de pescadores que vende su producción en Rawson. También hay cuidadores del galpón por lo menos hasta el otoño de 1866. Tras dos años de penurias, en 1867, los colonos deciden irse de la Patagonia y se vuelven todos a Puerto Madryn a esperar un barco.

Las cavas son habitadas de nuevo ese invierno, esta vez sin las casillas de madera que en 1865 las disimulaban. Los huecos son adaptados para vivienda; hubo quienes agrandaron las excavaciones existentes o cavaron alguna otra. También se aprovecharon los restos del barco encallado. El grupo permaneció allí durante tres o cuatro meses de mucha incertidumbre. Mientras tanto llegó la propuesta oficial del ministro Rawson, de intentar otra temporada más. Hubo arduas discusiones y muchos decidieron irse igual. En Punta Cuevas quedaron poco más de cien personas.

El destino de la colonización se jugó en las cavas de la punta. Durante esos meses estaba la tribu tehuelche de Galach invernando allí, y cuenta la historia que el segundo aniversario del desembarco se celebró con las "Primeras Olimpíadas Patagónicas" entre ambos pueblos. Los nativos ganaron en las pruebas ecuestres y los blancos en las de puntería.

En agosto de 1867 el grupo más convencido vuelve al Valle del Chubut; allí debieron empezar de cero nuevamente ya que los indígenas -según su costumbre- habían quemado las viviendas abandonadas.

Felizmente a los pocos meses los colonos se dan cuenta de la factibilidad de regar por inundación. Esto dio vuelta la página de los fracasos y, muy lentamente, empezó el progreso de la Colonia.

Aunque casi toda la vida de la Colonia se trasladó entonces al Valle del Chubut, Puerto Madryn siguió activo al ritmo de la llegada de los barcos, que preferían este puerto al de Rawson. El galpón y las 16 cavas se usaron como depósito por un tiempo más. Hacia 1870 el lugar fue saqueado por loberos malvinenses, quienes usaron las maderas de los techos de las cavas como combustible y robaron las cosas que había guardadas en ellas.

Después de esta destrucción, sólo se mantuvo un par de cabañas como base para los que tuvieran que atender el tráfico portuario.

En 1882 el gobierno nacional instaló unos galpones en el fondeadero situado inmediatamente al este de Punta Cuevas. Se lo llamó "Puerto Roca", pero pronto fue abandonado por falta de agua. En esa época, para los argentinos, Punta Cuevas se llamaba "Punta Galenses" y la caleta aledaña "Bahía Galenses". Cuando el desarrollo de la Colonia exigió mejores comunicaciones, tomó cuerpo la vieja idea de un tren entre el golfo y el valle.

El 28 de julio de 1886, justo a los 21 años de la llegada del Mimosa, el vapor Vesta dejó a más de 400 obreros galeses en Puerto Madryn. Los primeros días patagónicos de esta gente transcurrieron en "las cuevas", y como en 1865, también hubo en ellas un nacimiento.

Los ferroviarios se instalaron junto a la Laguna de Derbes y allí surgió la ubicación actual de la ciudad. La actividad se desplazó al nuevo sitio y Punta Cuevas dejó de ser frecuentada. Con la muerte de la generación del Mimosa, y el abandono del viejo fondeadero, el recuerdo de "las cuevas" empezó a desdibujarse... tanto fue así que surgió la descabellada versión de que los colonos vivieron en las grutas del otro lado de la punta, que el mar inunda dos veces al día. El mar colaboró con el olvido y fue destruyendo varias de las 16 cavas originales. En 1931, el semanario local "El Golfo Nuevo" informaba: "Descubren vestigios de las primeras viviendas galesas".

El paso de los años y la paulatina distorsión de la historia hicieron vivir a los galeses en cuevas inhabitables o se inventó un sitio alternativo.

Para recuperar la certeza de lo ocurrido, fue necesario un par de interesantes hallazgos arqueológicos acompañados de una investigación documental que sigue en curso. Sin embargo, el crédito que mereció la versión alternativa demoró en más de 20 años la protección del lugar, y recién en 1996 se logró el reconocimiento oficial de Punta Cuevas como sitio histórico.

Desde entonces se han tomado algunas medidas concretas para la preservación de ésta, la primera huella que los galeses dejaron en la Patagonia.

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