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Uñas, recomendaciones para su cuidado

No cortar la cutícula ni padastros, usar guantes y chequear que los elementos que la manicura utilice estén esterilizados son algunos de los consejos de especialistas
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11 de diciembre de 2004  • 12:21

Cortas, largas, cuadradas, puntiagudas, blanquecinas, amarillentas, las uñas dicen mucho de quien las lleva. Y no sólo del tiempo que dedica a su cuidado, también puede ser el reflejo del tipo de actividades manuales que se llevan a cabo y hasta de algunas enfermedades.

Contrariamente a lo que se piensa, las uñas no tienen altos contenidos de calcio sino están compuestas por una proteína denominada keratina y por azufre. El contacto excesivo con el agua, algunos detergentes, ácidos, pinturas u otros compuestos irritantes hacen que esa lámina dura de keratina se vaya destruyendo y se vuelva frágil.

Nélida Pietropaolo, dermatóloga del Instituto de Investigaciones Médicas Alfredo Lanari y miembro de la Sociedad Argentina de Dermatología, criticó algunas costumbres muy comunes a la hora del cuidado de las uñas y realizó una serie de recomendaciones a tener en cuenta para tenerlas sanas y fuertes.

  • La cutícula cumple una función de protección para que entre la uña y la piel del dedo no se genere un espacio donde podría haber exceso de humedad o infecciones, por eso no debe cortarse. Si hubiera un crecimiento excesivo, se aconseja empujarlas levemente con un palillo de naranja.
  • Tampoco de recomienda el recorte de los denominados padastros, pequeñas porciones de piel a los costados de las uñas. Esto puede provocar inflamaciones o encarnarlas.
  • Las uñas esculpidas pueden causar alergias u hongos.
  • No hace mal tenerlas pintadas todo el tiempo. Siempre que se recurra a un esmalte de buena calidad, puede actuar como protector de ciertos agentes externos.
  • Los quitaesmaltes con acetona las deshidratan, en cambio, con los oleosos sucede todo lo contrario.
  • Para las personas que están mucho tiempo en contacto con el agua, ácidos, pinturas, diluyentes y productos de limpieza, por ejemplo, se aconseja la utilización de guantes para que la uña no se vuelva frágil y quebradiza o para prevenir la micosis.
  • Los hongos en las uñas de los pies requieren de un tratamiento prolongado, que no siempre tiene garantía de éxito. Se reconocen porque están engrosadas, de color amarillento y deformadas. Igualmente, es muy importante someterse a algún procedimiento para su cura porque se pueden convertir en un foco infeccioso, que traslade los hongos a las otras uñas, dedos y hasta piernas.
  • Si se encarna la uña, recurrir al dermatólogo o al pódologo. Tratar de solucionar el problema uno mismo puede provocar fuertes infecciones.
  • Uñas acanaladas: son alteraciones que se van dando con los años. Quiere decir que la matriz o fábrica de la uña está teniendo algunas complicaciones. También puede estar provocada por ácidos, alcalinos u otros compuestos irritantes. Existen algunas lacas que alisan la superficie de la uña. Se debe utilizar antes del esmalte con color o brillo.
  • Manchas blancas: son muy comunes. Pueden ser consecuencia de la psoriasis o de pequeños traumatismos en las propias uñas. Por lo tanto, evitar los pequeños golpes en los quehaceres diarios sería suficiente para evitar que reaparezcan.
  • Uñas amarillentas: están asociadas al consumo de cigarrillos, a algunas enfermedades o al uso de ciertos antibióticos. El manejo de ciertos componentes irritables también pueden teñirlas de este tinte.
  • Las uñas son como el espejo de algunas patologías como el lupus sitémico, la esclerodermia, la artritis reumatoidea, el stress, infecciones, psoriasis y problemas de tiroides, entre otras.
  • Para tener en cuenta cuando se va a la manicura

  • Que usen limas nuevas con cada cliente
  • Que los productos estén desinfectados y esterilizados
  • Que la técnica se lave las manos antes del trabajo
  • Constanza Longarte

    clongarte@lanacion.com.ar

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