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Tonelli sopló 80 velitas

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22 de diciembre de 2004  

Las diferencias se dejaron de lado. A las mesas se sentaron personalidades de la política, de la justicia y de la cultura sin que las banderías se interpusieran ante la voluntad compartida de agasajar a un hombre excepcional que cumplía 80 años: Ideler Tonelli, ex secretario de Justicia, ex ministro de Trabajo, ex camarista en lo Contencioso Administrativo Nacional de la Capital, ex legislador provincial, docente universitario y dirigente radical de toda una vida.

El ex presidente Raúl Alfonsín; el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; Ricardo López Murphy; Félix Luna; Jorge Vanossi; Augusto Mario Morello; Guillermo Moreno Hueyo; Bindo Caviglione Fraga; José Claudio Escribano; Alberto Solanet; Jorge Cermesoni, y Andrés Fescina fueron algunos de los muchos invitados que se reunieron ayer, en el Círculo Italiano, para rodear a Tonelli; a su señora, Carmen Garganta de Tonelli, y a su familia.

"El Gringo" Tonelli, como le dicen sus amigos, había quedado del lado de la línea inspirada por Arturo Frondizi cuando el partido se dividió en la convención de Tucumán, en 1956. Siempre llamó la atención por sus dotes naturales para el ejercicio de la política y por un juicio criterioso que le permitió dominar rápidamente temas a los cuales podía haber estado ajeno, y por eso mismo con el paso de los años quienes lo conocían se preguntaban por las razones por las cuales un ser tan especial no alcanzaba posiciones aún más elevadas que aquellas de por sí importantes que había ocupado ya.

Alfonsín lo atrajo, cuando se preparaba la restauración democrática de 1983, al otro radicalismo, al único que quedaba en pie después de la división de más de un cuarto de siglo atrás. Y en ese gobierno, como más tarde en una intervención federal en la provincia de Corrientes, Tonelli pudo demostrar sus aptitudes para el ejercicio de la política práctica como antes lo había hecho en la magistratura.

Al hablar, al término del almuerzo, Tonelli destacó lo que había significado el gobierno de Alfonsín. Dijo que éste había tenido un carácter épico y ejemplarizador, con resonancias internacionales, al enjuiciar a los responsables de un proceso militar dictatorial. Nadie como Alfonsín, precisó, tuvo en esto tanto coraje, no sólo por actuar como actuó en los momentos inmediatos al régimen superado, sino también por haber limitado el enjuiciamiento de modo que "todos pudiéramos ir juntos hacia adelante".

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