La Argentina pagó caro sus propios errores

La historia terminó como era previsible: Chile se impuso por 3 a 2 y dejó a nuestro país afuera de la Rueda Permanencia; la derrota en dobles, una vez más, fue determinante.
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7 de abril de 1997  

SANTIAGO, Chile.- El destino siguió su lógica. No hubo lugar para lo imprevisto. La sentencia había sido firmada con un día de anterioridad. La Argentina sigue viendo postergadas sus aspiraciones de competir en el primer mundo del tenis.

Así lo determinó su paso por Santiago. Lo que quiso ser una conquista, terminó con una despedida sin pena ni gloria.

Chile, en cambio, tuvo su héroe:Marcelo Ríos. El Chino ratificó ante Hernán Gumy su noveno puesto en el ranking mundial al vencerlo por 6-4, 7-5 y 6-4, resultado con el cual el equipo local consiguió la clasificación para la Rueda Permanencia de la Copa Davis, escala previa a la máxima categoría. A continuación, Javier Frana derrotó a Gabriel Silberstein por 6-4 y 6-4, partido que selló el 3 a 2 con el que culminó la serie.

Con signos de calidad

Gumy hizo todo lo que tuvo a su alcance. Que no queden dudas. Este encuentro era uno de los que no estaban como seguros para el conjunto nacional. Y Marcelo Ríos dio sobradas muestras para justificar esa teoría.

Rápido, inteligente, vivo. Entiende el juego, tomando como ejemplo la frase de Daniel Passarella. Gumy también puso lo suyo. Luchó contra su adversario, contra el público (7000 personas) que colmó -como era de esperarse- el Estadio Nacional, y contra algunos fallos dudosos de los jueces de línea. Pero, a pesar de todos estos aspectos negativos, la derrota fue digna.

¿Por qué? Simplemente, porque Ríos concretó sus diferencias con el tenista de nuestro país en los momentos debidos. Tuvo un primer set brillante, con ángulos y tiros dignos de una muñeca única. Le entregó al argentino las posibilidades de desquite en el segundo parcial: 5-2, primero; 5-4 y 40-30, después, con el saque de Gumy. Pero la victoria, como se presumía, no estaba del lado argentino. Un passing-shot que pegó en la faja y una cuerda que se rompió en el instante menos oportuno dejaron a Chile (y a Ríos) al borde del delirio. Es que a esa altura, ¿quién iba a creer en el milagro argentino?

Ríos siguió su camino y le dio el tercer punto al tenis de su país. La hora del gozo se instaló en el Estadio Nacional; la de la impotencia era interminable en el vestuario argentino.

Errar es suicida

La Argentina vive su realidad tenística y obtiene resultados de acuerdo a ello. Para dar el salto se necesita un poco más. Nadie niega la capacidad individual de los jugadores que trajo Daniel García, pero otra vez, al igual que en México, en septiembre último, algo no funcionó.

Y, en el nivel en que se encuentra nuestro país, los errores se pagan caros. Lo del dobles fue imperdonable. Así lo sintieron todos. Era el punto más seguro de los cinco que se disputaban en esta serie. Era el punto, en el caso de una igualdad previa -como ocurrió-, que le podía dar el oxígeno necesario al equipo para la jornada decisiva. Fue el punto que, por causas propias y no ajenas, dejó al tenis argentino sin Grupo Mundial, por lo menos, hasta 1999.

Al margen de Marcelo Ríos y su ratificación como un jugador de otro planeta, en la intimidad, el grupo argentino sabe que dejó escapar otra gran oportunidad. "Los goles que no se hacen, después se sufren en el arco propio", reza una ley del fútbol. En menos de siete meses, la Argentina padeció de ese mal y recibió dos cachetazos. No es tiempo de excusas; no hay que endilgarle la culpa a los demás. Las dos veces (México y Chile) fueron traspiés pura y exclusivamente por culpa de la Argentina. La realidad es así de dura. Por más que duela mucho.

Frases del traspié

Con el golpe de la derrota todavía doliendo, hubo necesidad de conocer el primer sentimiento de los singlistas argentinos. Había una rara combinación de resignación e incredulidad en la expresión de Hernán Gumy y Javier Frana. Y, aunque era muy prematuro, hubo lugar para mirar el porvenir, acaso una manera de evadirse de una actualidad demasiado dolorosa.

  • "No estoy tranquilo, porque a mí me gusta ganar. No se dio y cuesta entender las razones del traspié. Ojalá lleguemos rápido a la solidificación de un equipo para superar ese cuco llamado ascenso"(Hernán Gumy).
  • "Haber ganado hoy (por ayer, ante Silberstein) fue como una aspirina en una operación de cerebro. Pasé una noche muy fea después de perder en el dobles. Todavía tengo una herida abierta"(Javier Frana).
  • "El juego de Ríos, por momentos, me desconcertó. No falló nunca. En ningún momento bajé los brazos; lamentablemente, no se dio. Es difícil pensar en lo que sigue (esta semana jugará en Estoril), porque me puso muy mal haber perdido con Chile" (Gumy).
  • "El deporte es así. Ahora tengo ganas de meterme dentro de un pozo y que me tapen con tierra. Perder así da más bronca. No hubo ningún desorden, nadie faltó a la ética y se tomó toda la preparación muy en serio. Hay que ponerle el pecho a las balas. Que te doblen pero que no te tumben. Esta derrota no sólo la paga la Argentina; también la pagamos nosotros"(Frana).
  • "El futuro hay que verlo en positivo. Nosotros queremos seguir jugando; hay muchos chicos que vienen en franco ascenso, luchando por estar entre los cien primeros, y por tener una oportunidad en la Copa Davis. Tenemos que salir de aquí"(Gumy)
  • "Puedo estar en el equipo otra vez. Me encantaría probar el sabor dulce de un buen triunfo antes de pensar en el retiro. El tenis me hizo aprender a que hay que vivir con lo que tengo hoy. Pero quiero una revancha. No me gustaría despedirme así del equipo después de once años llenos de buenos recuerdos" (Frana).
  • La tristeza de García

    Estaba muerto. Su rostro, envuelto en frustración. A Daniel García, el capitán del equipo argentino, todavía le cuesta creer en el traspié, que dejó a nuestro país sin competencia hasta el año próximo.

    "Lo único que me queda es la tristeza de haber perdido. Trabajamos muy duro. Nadie escatimó esfuerzos. Nos sentimos bien en toda la etapa previa. Asumo la responsabilidad de lo que pasó", señaló minutos antes de partir del Estadio Nacional.

    Una desazón enorme

    -¿Qué diferencias hubo respecto de la caída con México?

    -Ninguna. Se perdió, y las dos derrotas me duelen por igual. La diferencia entre perder y ganar es muy grande. Fue grande la ilusión; ahora es enorme el desconsuelo. Enfrente tuvimos a un rival que jugó muy bien. Ahora no queda más remedio que bancar el sufrimiento.

    -El dobles fue decisivo. Aunque ustedes no lo querían confirmar durante la semana, allí se jugaban gran parte del partido...

    -Debo reconocer que se jugó mal. Sólo se respondió en el primer set. No conectamos la devolución de saque, y en dobles eso es mortal. No hay excusas, lo debimos haber ganado.

    -Pero oportunidades no faltaron. Por ejemplo, cuando se estuvo a tiro de ganar el segundo set.

    -Es cierto. De haber ganado ese segundo set, el partido podía haber tomado otro curso, y después el panorama, probablemente, hubiera sido distinto a lo que resultó.

    -¿Cómo se levanta a los jugadores después de una derrota tan dolorosa?

    -Con tiempo, y esperando la revancha. Estos son buenos jugadores, no me quedan dudas. Si tuviera que jugar de nuevo el fin de semana próximo, llamaría a los mismos tenistas. Es muy complicado hablar del futuro. Falta mucho tiempo.

    Reconozco que hay chicos que están pasando por una etapa de transición. Pero no quiero hablar de eso, por ahora. Todavía estoy con mucha bronca.

    La mezcla de sensaciones desagradables todavía dominaba el ánimo de García, y lo seguirá haciendo por un largo tiempo, seguramente.

    Por pura imposición de este resultado adverso, al tenis argentino le espera un descanso no deseado de casi doce meses, y ese es un plato de digestión nada fácil. Una buena forma de aprovecharlo sería, por lo menos, buscar la manera de no repetir los pasos en falso de Santiago.

    Ríos: "Quería festejar así"

    Fue la gran tarde de Marcelo Ríos. Discutido por su carácter, reconocido por su maravilloso juego, se convirtió en la carta grande del triunfo chileno. Al conseguir el tercer punto, tomó una bandera y dio una vuelta alrededor del court del Estadio Nacional. Después de los aplausos, se dio el gusto de hablar, algo que hace muy poco.

    "Quería festejar así. Este fue un partido especial, lo dije tras la victoria en el dobles. Enfrente estaba la Argentina. Siempre es una motivación grande poder conseguir una victoria ante ellos", señaló. Se lo había ganado en buena ley. Nadie puede discutir la legitimidad del triunfo chileno.

    Estados Unidos vibró con Agassi

    NEWPORT, EE.UU.- En un año en el que no levanta cabeza y no para de acumular derrotas, Andre Agassi se dio un gustito en la Copa Davis: ganar sus dos individuales ante Holanda y asegurar el pase de los Estados Unidos a las semifinales del Grupo Mundial.

    Después de batir a Sjeng Schalken en la apertura, Agassi debió sufrir para garantizar el 3-1 frente a Jan Siemerink. Pero lo consiguió, para regocijo de un público que lo sigue teniendo como ídolo, al margen de su mal momento. Andre triunfó por 3-6, 3-6, 6-3, 6-3 y 6-3.

    Con la serie ya definida, Jim Courier puso el 4 a 1 al vencer a Schalken por 6-4 y 6-0.

    Estados Unidos se enfrentará con Australia, que en el césped de Adelaida, tal como se esperaba, selló un categórico 5 a 0 sobre la República Checa.

    Los dos últimos puntos para el sólido conjunto australiano los consiguieron Mark Philippoussis, sobre Martin Damm por 6-4 y 6-2, y Patrick Rafter, frente a David Rikl por 7-6 (15-13), 0-6 y 6-2.

    Bjorkman, héroe sueco

    En Vaxjo, Suecia pasó un susto antes de clasificarse para las semifinales, producto de la victoria sobre Sudáfrica por 3 a 2.

    Contrariamente a lo que se suponía, luego de la ventaja por 2 a 1 tras el dobles, los suecos no pudieron concretar el éxito a través de su mejor jugador, Thomas Enqvist (7° del mundo), quien fue superado por Wayne Ferreira (10°)por un triple 6-4.

    La definición, entonces, quedó en manos de Jonas Bjorkman, 23° del ranking y, en gran medida, el héroe de la clasificación. Con claridad, no obstante haber cedido el segundo set, Bjorkman se impuso por 6-0, 3-6, 6-2 y 6-2.

    El rival de Suecia será Italia, que vivió un fin de semana a todas luces en Pesaro. Carlos Moya, 8° del mundo, obtuvo el punto del honor para España al vencer, con dificultades, a Marzio Martelli (reemplazó a Renzo Furlan) por 7-6 (7-5), 4-6 y 6-3.

    Pero en la despedida, Omar Camporese, que triunfó en los tres puntos que jugó, dejó contentos a todos al aventajar a Alberto Costa por 6-2, 3-6 y 6-4.

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