Tres jóvenes ingenieros se asociaron para fabricar máquinas envasadoras

Diseñan empaquetadoras especiales para pequeñas y medianas empresas
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27 de diciembre de 2004  

Tres jóvenes ingenieros mecánicos, amigos desde la secundaria, crearon Neopackaging, una empresa que diseña máquinas empaquetadoras de medicamentos en blisters y otros productos en paquetes de PVC y cartón.

Las máquinas son únicas en su estilo, ya que el resto de los fabricantes dirige su oferta a las empresas grandes, según apunta Diego Hernayes, de 26 años. El ingeniero se juntó con Esteban Boselli (26) y Leo Bilanski (27) en 2001 para armar los primeros diseños. Sus dos amigos trabajaban en empresas que hacían máquinas blisteras, y de ahí surgió la idea de armar nuevos prototipos para un segmento de mercado que había sido descuidado.

El trío centró sus energías en el armado de los prototipos, que envasan las pastillas en los paquetes de plástico y aluminio, pero cayó en la cuenta de que no había reparado en el modelo de negocios. "No habíamos pensado en la organización de la empresa y nos perdimos a medio camino. Ahí fue que nos metimos en el centro de emprendedores del ITBA (Instituto Tecnológico de Buenos Aires), que nos ayudó a armar el plan de negocios", afirma Hernayes.

En enero de 2002, los tres amigos abrieron la oficina de Neopackaging, en un departamento que les prestó el padre de Hernayes. Por ese entonces, incorporaron a una nueva socia, Clara Violante, que aportó US$ 15.000 para poner en marcha el proyecto.

En septiembre de 2003, los primeros prototipos de blisteras estuvieron listos. La empresa presentó un modelo base y otro "full", con precios que van de 45.000 a 80.000 dólares. Según el emprendedor, diseñaron estructuras más livianas y flexibles que el resto de las que se encuentran en el mercado.

"No hay nuevas empresas en el rubro, y el parque está lleno de máquinas viejas que se van emparchando. Las nuestras tienen la última tecnología incorporada y son más chicas, por lo que se adaptan muy bien para el segmento de empresas medianas y pequeñas", detalla Hernayes, que está a cargo del área administrativa de la compañía.

"Los diseños nos permitieron llegar al sector farmacéutico de medianos laboratorios que quieren bajar costos de stock -añade-. Al principio no fue fácil, por supuesto, pero una vez que vendés la primera máquina el camino se hace más fácil."

Luego de esa primera operación, la empresa vendió en 2003 otras cuatro máquinas, que cumplen con las normas de calidad vigentes -GMP, GAMP y FDA-. También comercializó repuestos y herramientas para aparatos propios y de otras firmas.

Este año el trío comenzó a exportar las blisteras, y ya hay dos en El Salvador y una en Guatemala. Ahora está hablando con potenciales compradores de Israel, Estados Unidos y México.

Hernayes confía en que las máquinas tendrán amplia aceptación en América latina. Según señala, "el idioma nos da una ventaja frente a los competidores chinos. No es fácil solucionar un problema cuando el manual está en ese idioma".

Nuevos negocios

En 2004, la compañía, que terceriza la producción pero realiza el ensamblado en su taller, encontró la posibilidad de ampliar su negocio cuando BIC le encargó un aparato para empaquetar sus máquinas de afeitar. "Armamos dos prototipos nuevos para envases de PVC y cartón -con precios que van de 75.000 a 100.000 dólares-. Lo bueno es que, cambiando algunas matrices, podemos adaptar los modelos al empaquetado de cualquier producto que llegue al público en estos envases", subraya el ejecutivo.

Actualmente, Neopackaging está dialogando con BIC sobre la posibilidad de diseñar una máquina para envasar sus encendedores. La firma también está cerrando contrato con un laboratorio que produce para reconocidas marcas de la industria farmacéutica para envasar sus medicamentos.

El plan, según Hernayes, "consiste en armar un espacio dentro del laboratorio con la máquina y trabajar en conjunto. Se divide el proceso y el laboratorio puede dar un servicio más completo".

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