Se cumplen 30 años del asesinato de Sacheri

El ERP se había adjudicado el hecho
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28 de diciembre de 2004  

Hace 30 años, el profesor de filosofía Carlos Alberto Sacheri fue asesinado cuando volvía de misa y llegaba a su casa de San Isidro, acompañado de su esposa y sus siete hijos (la menor, de dos años), más tres pequeños amigos.

Un Peugeot 504 celeste se detuvo a su lado y su conductor, un hombre de unos 50 años, le efectuó dos disparos de pistola en la cabeza. "Veo a mi padre con la cabeza inclinada, sangrando, y todos en derredor bañados en sangre", escribió años después el hijo mayor, José, que tenía entonces 14 años.

"Miré hacia la derecha y vi la cara de un hombre -el asesino- que hoy, pese a que han pasado más de 20 años, tengo perfectamente grabada en mi mente", recordó José.

El ERP 22 de Agosto se atribuyó el asesinato y en septiembre de 1977 en un inmueble de esa organización terrorista se encontró un archivo donde se daba cuenta del crimen.

Doctorado en Filosofía en la Universidad de Laval, en Québec, Canadá, donde estudió con el filósofo tomista Charles de Koninck, Sacheri, de 41 años, era profesor de Metodología Científica y de Filosofía Social en la Universidad Católica Argentina (UCA) y de Filosofía e Historia de las Ideas en la Facultad de Derecho de la UBA.

A su regreso de Canadá, en 1967 comenzó a dar clases y a escribir en distintas publicaciones. Estudioso de Santo Tomás, ferviente católico, conocedor y crítico de nuevas tendencias sociales, en 1969 publicó el libro "La Iglesia clandestina", en el cual denunciaba una infiltración marxista en la Iglesia Católica y cuestionaba a algunos dirigentes del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Otros estudios los dedicó a "La Iglesia y lo social", uno de sus libros, y "El orden natural", en el cual afirma que una cultura o sociedad será más elevada cuanto más respete los valores humanos fundamentales surgidos de la ley natural.

En lo científico, se desempeñó en el Conicet, donde colaboró con su presidente, Bernardo Houssay, y en la Fundación para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Fecic); en lo social, en el Instituto de Promoción Social Argentina (IPSA), y en lo político, en el Movimiento Unificado Nacionalista Argentino.

Sacheri tenía mucho ascendiente sobre sus alumnos; era una personalidad vital que no repetía, sino que repensaba los textos filosóficos y desplegaba un jocundo sentido del humor.

Al cumplirse 30 años de su muerte, se ofició una misa en la iglesia del Pilar, ubicada junto al cementerio de la Recoleta, de la Capital Federal, donde se había efectuado su sepelio el 23 de diciembre de 1974.

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