Tasselli presentó en concurso a Parmalat

Compró la empresa láctea hace 10 días
Alfredo Sainz
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29 de diciembre de 2004  

Sólo diez días después de haber tomado el control de Parmalat Argentina, el grupo que preside el empresario Sergio Tasselli decidió presentar en concurso de acreedores a la compañía láctea.

La presentación fue realizada por la flamante Compañía Láctea del Sur, que es el nombre que tomó Parmalat Argentina cuando pasó a manos de Tasselli. La convocatoria de acreedores fue solicitada en la secretaría N° 50, del juzgado N° 25 de la Capital Federal.

En el grupo Tasselli dijeron que el primer objetivo que persiguen con esta presentación es reordenar financieramente a la ex Parmalat.

"Queremos comprobar cuál es la real situación de la compañía porque creemos que hay mucha deuda ?inter-company´, que se había originado en la anterior administración", expresó Mario Joris, director de Láctea del Sur.

En la empresa láctea señalaron que, según sus estimaciones, la deuda total de Parmalat ascendería a $ 230 millones, de los cuales la mayor parte corresponde a pasivos financieros. "Una compañía con este nivel de endeudamiento y que factura un poco más de $ 100 millones anuales es inviable, con lo que es clave lograr una reestructuración de los pasivos", señaló Joris.

La negociación con los acreedores no es el único frente de batalla que tiene abierto Tasselli en Parmalat. Desde hace una semana, los trabajadores de la compañía mantienen paralizadas la planta de Pilar y el centro de distribución de Carapachay, en lo que los nuevos dueños consideran como "un paro preventivo".

"No hay ningún atraso en los sueldos e incluso el día antes de Navidad abonamos la mitad del medio aguinaldo y el resto lo vamos a cancelar mañana [por hoy]", sostuvo Joris.

Detrás de la medida de fuerza se encuentra el temor del sindicato de que la llegada de los nuevos dueños provoque una drástica reducción del número de empleados en Parmalat. Hoy la empresa cuenta con 1200 empleados y en el grupo Tasselli no esconden su intención de encarar una reestructuración de la empresa, que incluiría a su fuerza laboral. "En ningún momento hablamos de despidos con el gremio, pero está claro que es necesaria una reestructuración para tornar rentable a la compañía", dijo Joris.

Sin embargo, a la hora de explicar este problema, en el grupo Tasselli no dudan en acusar a otros competidores que quedaron en carrera para adquirir Parmalat. "Creemos que este conflicto está influido por algún empresario que no pudo comprar la empresa", señaló Joris.

Dueño polémico

Más allá de cómo se terminen resolviendo la convocatoria de acreedores y el conflicto sindical, está claro que Tasselli está acostumbrado a las polémicas. El empresario siempre intentó manejarse con un extremado bajo perfil, aunque igualmente se vio envuelto en más de un conflicto. El primero fue con la privatización de la mina de Río Turbio, en Santa Cruz, que finalizó en medio de un escándalo que derivó en la reestatización del yacimiento.

Más reciente fue la disputa con el Estado nacional por la calidad del servicio ferroviario, que derivó en la rescisión del contrato de concesión de la ex línea San Martín, que estaba en manos de Transporte Metropolitano, otra de las empresas del grupo.

Además de estas empresas, Tasselli también controla al molino harinero Bruning y el ex frigorífico Santa Elena. Por fuera del negocio de los alimentos, es dueño de la metalúrgica Aceros Zapla, de Metropolitano y de la fabricante de tractores Agrinar, además de socio del sindicato de Luz y Fuerza en varias distribuidoras eléctricas.

En la mira

  • Pasivos. Los nuevos dueños de la compañía calculan que la firma adeuda $ 230 millones.
  • Reestructuración. En el grupo sostienen que no es viable una empresa con este pasivo y más de 1200 empleados.
  • Conflicto. Desde hace una semana los empleados mantienen paralizados una planta y un centro de distribución por temor a los despidos.
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