Barragán, artista de síntesis

A los noventa años, el artista es coherente con su propio ideario y cultiva en su obra una abstracción personal y colorida. Los mundos interiores de Martha Zuik
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2 de enero de 2005  

El 17 de diciembre Luis Barragán cumplió 90 años. Fechas no tan memorables se celebran tratándose de personajes mediáticos de cualquier índole o desempeño deportivo o televisivo. Considerando que le dediqué mi primer libro de arte hace varias décadas, editado por Jorge Povarché, y que desde entonces no he perdido oportunidad de celebrar sus esporádicas apariciones, no creo que en mi caso podría dejar pasar esa fecha en silencio.

Luis Barragán es artista pintor quien atravesó en su arte como es de suponer varias etapas, desde la surrealista del Grupo Orión, hasta su etapa bizantina de la que fue lentamente accediendo a una abstracción que lleva su propio sello y calidad. He sostenido desde el vamos que se trata de uno de los mayores creadores de nuestra época, una rarísima condición del genio que hoy suele confundirse con la invención.

La creación se elabora en la interioridad del artista, mientras que la invención procede de afuera hacia la concreción del objeto. Ejemplo de lo último es el mingitorio titulado Fuente, de Marcel Duchamp, que un grupo de especialistas proclamó la obra de arte del siglo XX. No lo fue para Duchamp que con `esprit´ e ironía francesa introdujo esa protesta a un mundo que amenazaba hacer del arte otro bien de consumo.

Lo opuesto son las pinturas de Barragán, elaboradas a lo largo de los años, tiempo que a veces dedica a una misma pintura cuando no la considera aún resuelta. ...l mismo ha sentenciado: "En el arte como en la vida lo que no me hace falta me sobra y lo que me sobra me molesta." Por ello cada uno de sus trabajos es ejemplo de síntesis, a medida que, como Picasso, va dejando solamente aquello que es esencial; algo que a veces lleva mucho tiempo, algo que a Barragán no lo preocupa.

Otra de sus sentencias inolvidables es: "El artista no debe hacer lo que quiere, sino lo que debe." Hay quienes confunden la libertad con hacer lo que se quiere, pero en materia de arte toda obra es un diálogo, y el artista debe estar atento a las exigencias de la propia obra que lo obliga a hacer lo que debe y no imponer su capricho.

En lo técnico siempre recuerdo: graso sobre magro. Antes, la mano de temple, recién después la pintura al óleo. No hace mucho un entendido francés entró en una sala donde se exhibían obras de Barragán. Preguntó por el artista y cuando se enteró que era argentino exclamó: "Hoy en Francia no tenemos un artista de esta magnitud."

Termino con el poema que le dediqué hace algunos años:

"Maestro Luis,/ Pocas palabras/ Para quien redujo al mundo/A pocos signos.// Tu pincel despojó la carne de seda/ Para vestir el lino/ De los peregrinos polvorientos.// Así tus colores/ Castigados como penitente./ Ni puede llegarse a ellos sin ayuno.// Negra la línea/ Se hizo cárcel/ Para el alma despierta./ Nada es casual en tu mundo/ Ni la firma demorada./ Quizá por eso/ Pueda admirarse tu aventura/ Como al fuego.// Sin concesiones, pintura examen/ Donde cae el necio./ Si todavía creo en nosotros/ Es porque sos nuestro, Barragán/ Aunque te pese.

Mundos interiores

Sería sencillo etiquetearla a Martha Zuik como surrealista, pero mucho me temo que ello no aproximaría al lector a los mundos que explora esta pintora con suficiente prestigio internacional como para figurar en museos tan importantes como el National Museum of Women in the Arts, en Washington D.C.

Desde los doce años Martha frecuentó durante casi una década el taller de la pintora Eva García donde sin duda asimiló un envidiable oficio a partir del cual es capaz de explorar la riqueza de sus mundos. Hablo de mundos en plural porque Martha no se atiene a ninguna de las grandes tendencias por las que atraviesa el arte plástico. Las más de las veces abstracta, no desdeña incursionar en la figuración cuando así se lo sugiere su urgencia simbólica.

Lo que está presente en todas y cada una de sus obras es la riqueza de su sensibilidad y de su talento, ya se trate de óleos sobre tela o papel, de acuarelas o de técnicas mixtas. No me extraña que uno de sus trabajos se titule `Homenaje a Turner´ porque, como el gran maestro ingés, Martha pertenece a esa categoría de los que trabajan de adentro para afuera.

Me decía hace años Leopoldo Presas: "Lo difícil es meterse adentro de la tela." Y eso es lo que logra Martha Zuik en sus exploraciones espaciales y colorísticas. Por ello al espectador no le será fácil agotar el mensaje que encierra cada logro, y no le será fácil porque él a su vez deberá explorar sus propios estratos de conciencia, desde el consciente hasta el inconsciente pasando por el subconsciente.

Mundos marinos, energía vital como Prana, desnudos como `El reflejo´, siempre Martha Zuik tendrá algo que decir que vale la pena escuchar.

Expuso en el Museo Metropolitano (Castex 3217).

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