Graves disturbios en el Neuquén: un muerto

Los violentos enfrentamientos se produjeron entre fuerzas de seguridad y manifestantes que adherían al paro docente; anoche, el gremio de los docentes llegó a un acuerdo con Felipe Sapag; el gobierno nacional descartó una intervención.
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13 de abril de 1997  

NEUQUEN (De un enviado especial).- Una mujer muerta, más de diez heridos y alrededor de una treintena de detenidos fue el saldo de un violento enfrentamiento entre la gendarmería y la policía provincial, por un lado, y manifestantes que adherían al paro de los docentes neuquinos, por otro.

Luego de los graves incidentes, el gobierno que encabeza Felipe Sapag y los gremialistas docentes llegaron a un acuerdo, por lo que éstos resolvieron levantar el paro que mantenían desde hace 33 días.

Sin embargo, el clima de tensión en Cutral Có, donde se registraron los disturbios más violentos, se mantenía anoche. Es que los manifestantes no respondían, en su mayoría, al perfil docente. Por el contrario, eran jóvenes de entre 15 y 16 años a los que se los conoce como "fogoneros", y que respondieron la represión de las fuerzas de seguridad arrojando proyectiles encendidos con gomeras.

Los enfrentamientos comenzaron alrededor de las 6 de ayer, cuando los efectivos de la gendarmería y de la policía provincial reprimieron a las manifestantes que tenían cortada la ruta 22 a la altura de Plaza Huincul y Cutral Có.

En principio se dijo que la muerta, Teresa Rodríguez, de 23 años, fue alcanzada por una bala calibre 32, en momentos que se dirigía a su trabajo. Anoche se mantenía el interrogante de quién disparó, ya que las fuerzas de seguridad no usan ese calibre.

Por la tarde, el ministro Carlos Corach deslindó la responsabilidad del Gobierno en los hechos y descartó la intervención en la provincia.

Una batalla campal, a los 33 días

NEUQUEN.- Una empleada doméstica de 25 años muerta, 20 heridos -ninguno grave- y 30 detenidos, muchos de ellos menores, era anoche el saldo de una batalla campal que enfrentó a partir de la madrugada de ayer a miles de manifestantes con fuerzas de Gendarmería que reprimieron a los grupos que ocupaban la ruta 22 en el acceso a Plaza Huincul de Cutral-Có en solidaridad con la huelga docente que lleva ya 33 días.

A las 5.50, los gendarmes desalojaron por la fuerza a un centenar de jóvenes, denominados "fogoneros", los únicos que a esa hora interrumpían el tránsito en la ruta 22. La medida había sido dispuesta unas horas antes por el juez federal Oscar Temi.

Las refriegas se generalizaron en Plaza Huincul y en la vecina Cutral Có, donde los manifestantes decidieron extender la ocupación de rutas más allá de las tres horas que el gremio docente había dispuesto.

Los jóvenes "fogoneros" retrocedían con sus rostros cubiertos, levantaban barricadas en las esquinas y arrojaban piedras empetroladas encendidas y bombas molotov contra unos 300 gendarmes, que avanzaban lanzando gases lacrimógenos y apoyados por un camión hidrante, mientras los choques se generalizaban.

El enfrentamiento excedió el conflicto docente hasta convertirse en una verdadera pueblada, en la que miles de manifestantes reclamaban al gobernador Felipe Sapag el cumplimiento de promesas realizadas en octubre del año último.

Por la noche, ambas ciudades eran "tierra de nadie", según un cronista local, y la Gendarmería se había retirado a Arroyito, a unos 50 kilómetros, mientras esperaba refuerzos. En la capital provincial, en tanto, los estudiantes habían levantado a las 8 el corte de la ruta 22; más tarde, encabezaron una manifestación ante la Casa de Gobierno, pero no hubo hechos de violencia. A las 20 se realizó una gran manifestación de protesta contra la represión que congregó a unas 15.000 personas con antorchas.

El viernes el gobierno provincial había declarado ilegal el paro docente, pero, ante una presentación de la Asociación de Trabajadores dela Educación de Neuquén (ATEN), la jueza laboral Alejandra Taiana suspendió la aplicación de la medida, lo que dio un respiro al sindicato, que se exponía a duras sanciones, como el quite de la personería gremial.

Pero la protesta excedió al gremio, por la acción de grupos marginales sobre la base del descontento por el desempleo existente en la zona. Según María Eugenia Figueroa, dirigente de ATEN, había grupos manifestando "que no pertenecen a nuestra organización ni a ninguna otra organización reconocida". Señaló que en la primera línea "se encontraban jóvenes desempleados, de hogares muy humildes, que reclaman al gobierno el cumplimiento de los puntos pendientes reclamos efectuados en la pueblada de octubre del año último".

La noche anterior, el ministro de Gobierno del Neuquén, Carlos Silva, había advertido sobre la presencia de grupos "no vinculados alconflicto docente", a los que atribuyó estar "fuertemente armados con bombas molotov y armas de grueso calibre".

En un mensaje enviado en cadena ayer a las 14.20, Sapag sostuvo que el gremio docente fue desbordado "por grupos ideológicos armados" de activistas de otras provincias. Pero reconoció que en Cutral-Có se vive una situación especial por el despido de 5000 trabajadores de YPF "que dejó a 50.000 habitantes en medio del desierto sin otra posibilidad de trabajo". Y admitió que no había logrado soluciones de fondo.

Por la noche, el gobernador pidió al juez federal que retirara la Gendarmería y llamó al gremio docente ATEN a dialogar. Al concluir la reunión los gremialistas firmaron un acta acuerdo, por la cual levantarían el paro. La decisión está sujeta a la asamblea que ATEN realizará hoy, pero se supone que será aprobada pues Sapag cedió a casi todos los reclamos.

Anoche, el presidente de la UCR, Rodolfo Terragno, dijo que lo primero es parar la violencia. Convocó a una reunión de emergencia de su partido para hoy a las 8 y señaló que Alfonsín y De la Rúa coincidían con su posición de que "sería criminal entrar en una competencia por ver quién echa más combustible al fuego".

El riesgo que se preveía:

Rutas de violencia

NEUQUEN.- Tan sólo 24 horas después de que el presidente Carlos Menem vaticinó que la Argentina estará en 1999 entre los diez primeros países del mundo, estalló Neuquén. En una provincia con relativo equilibrio económico, la revuelta social excedió a la crisis docente. Ocupación de rutas, hogueras de neumáticos, bombas molotov, piedras, gases lacrimógenos, carros hidrantes y la represión de la Gendarmería a los piqueteros conformaron una triste postal.

La más violenta pueblada que padeció esta provicncia, originada en un conflicto de maestros, arrastró la vida de Teresa Rodríguez, empleada doméstica de 29 años, con tres hijos. Murió de un balazo en la carótida cuando se dirigía a trabajar, durante uno de los graves enfrentamientos en las localidades de Cutral-Có y Plaza Huincul.

El desborde de la violencia comenzó cuando millares de jóvenes marginales y desocupados -divididos, a su vez, entre los que se autodenominan "fogoneros" o "piqueteros"- se montaron a la protesta docente y la provincia quedó a merced de las provocaciones y los disturbios.

Desde las cinco de la mañana, y hasta media tarde, la Gendarmería reprimió con escenas de fuerte acción militar a los manifestantes que cortaban la ruta a la altura de Cutral-Có y Plaza Huincul, dos comunidades azotadas por una elevada desocupación. A última hora de anoche, los piqueteros de Cutral-Có se reagruparan, mientras sumaban adherentes de otros pueblos. La concentración rutera sumaba unas cuatro mil personas, en un clima de tensión que se trasladó a toda la provincia y repercutió naturalmente en una dimensión nacional.

Testigos presenciales de los disturbios en Cutral Co hablan de la riesgosa situación creada a partir del paro docente por la progresiva entrada de elementos marginales a las manifestaciones y ocupaciones de rutas. "Al final, había pocos docentes y muchos marginales en las rutas" dijo a La Nación un periodista local.

Esa situación pareció más grave en Cutral Co que en la capital neuquina. Allí, en esa ciudad netamente petrolera que ha sufrido las fuertes transformaciones regionales derivadas de los cambios en YPF, un elevado número de jóvenes de zonas marginales, muchos de ellos sin trabajo y de muy corta edad, parece encontrarse a gusto en el desafío de la violencia.

Analistas locales hacen una división entre "piqueteros" y "fogoneros". Los primeros serían los que ya participaron el año último en cortes de ruta con piquetes de huelga organizados.

Los fogoneros -que se llaman así porque prefieren bloquear caminos mediante el incendio de neumáticos- critican a los piqueteros porque prefieren pasar más directamente a la violencia mediante el ataque con piedras embebidas en petróleo y encendidas, actúan encapuchados y no reconocen más objetivos que la violencia pura. Sus acciones fueron comparadas aquí con la "intifada" palestina, por la forma desordenada en la que se llevan a cabo ataques con piedras, hondas y algunos disparos aislados.

Lo cierto es que la represión de la Gendarmería necesitó no menos de cinco horas para restablecer la calma en Cutral Co. Las noticias del duro enfrentamiento en la ruta motivó una desconcentración de la gente reunida en Neuquén, donde se organizó, en cambio, una marcha de protesta ayer por la tarde.

Políticamente, sobrevolaron por aquí permanentes rumores de una intervención federal, pese a la desmentida oficial pronunciada en Buenos Aires por el ministro del Interior, Carlos Corach.

A última hora de anoche, tras reunirse con los jefes del Movimiento Popular Neuquino, del PJ, de la UCR y del Frepaso, el gobernador de Neuquén, Felipe Sapag, convocó a la Asociación de Trabajadores de la educación de Neuquén (ATEN) para hallar una solución al malestar incontenible de los maestros.

Poco después, las versiones de un acuerdo que permitiría levantar la huelga docente indicaron que Sapag habría cedido en gran parte de sus posiciones.

Sin embargo, aún si los maestros pueden considerar que han obtenido una victoria relativa, el precio de haber puesto en marcha un engranaje de violencia peligroso parece preocupar a las cabezas más serenas en esta provincia.

En junio de 1996 se había registrado en esta zona la primera gran pueblada sobre la ruta 22. No hubo víctimas entonces.

Pero el 2 de enero último, el clima se agravó cuando el Consejo Provincial de Educación emitió una serie de resoluciones por las que se suprimían talleres, horas no programáticas, cursos y escuelas diferenciales. Según la ATEN, esas medidas dejarían sin trabajo a unas 1200 personas.

Si el acuerdo alcanzado anoche vuelve la situación a fojas cero, el precio pagado parece sin embargo muy alto.

Los desmanes fueron muy graves. Piqueteros y fogoneros siguen velando sus armas. La ruta sigue cortada. Y los neumáticos aún humean.

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