Nueva cara para el teatro Astral

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14 de enero de 2005  

La segunda sala en la que estrenaba sus espectáculos la dinastía Romay fue el Broadway, hasta fines de 2003. El año pasado, se conformaron sólo con El Nacional, pero este año decidieron extenderse nuevamente y llegaron a un acuerdo comercial con el empresario Julio Gallo, para contar con el Astral para su repertorio .

"El acuerdo es por cinco años y la idea es producir comedias musicales. Devolvimos el teatro Broadway porque no nos poníamos de acuerdo con sus dueños, ya que nos cobraban un alquiler muy alto y querían extender el hotel al teatro, a pesar de que la ley no se los permite -explica Diego Romay-. El año pasado comenzamos a hablar con Julio. Su padre (Francisco Gallo) tenía un fuerte vínculo con mi padre, por eso comenzamos una charla que nos llevó a pensar, incluso, en reconstruir partes del teatro, revalorizarlo y devolverle la arquitectura art decó que tenía originalmente. Me había quedado todo el equipamiento del Broadway y era ideal para reequipar el Astral."

La sala que fue de uno de los grandes productores de la historia del teatro, Francisco Gallo, cumple setenta años con cara nueva.

No sólo se modificó casi completamente todo el frente del edificio, sino también la marquesina, su base ampliada con hileras de luces dicroicas y parte de su interior. Su fachada volvió a ser en dorado y rojo borgoña, como fue originalmente, mientras que, adentro, sus barandas art decó fueron recromadas, en tanto las paredes tienen una continuidad con el exterior, también en rojo borgoña. Por su parte, las barandas de ambas escaleras serán en dorado.

"Invertí cerca de 200 mil pesos. Hicimos un trabajo de obra muy grande en el escenario. Su parrilla era rudimentaria y no tenía una estructura sólida como para sostener cuatro mil kilos de escenografía, como la de «Tanguera». Hubo que mandar a diseñar vigas que estructuren esa parrilla nueva. Fue un trabajo de obra importante porque hubo que amurar vigas y fijar estructuras óseas que se generaron especialmente para contener equipamiento técnico muy pesado. También se armó una cabina de sonido muy bien preparada con monitores y equipos de luz de primera generación", explica orgulloso el menor de los hijos de Romay.

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