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Falleció Aldo Braga, un actor de raza

Una trayectoria ligada al San Martín
Alejandro Cruz
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18 de enero de 2005  

El viernes pasado falleció en Buenos Aires el actor Aldo Braga. Según informó la familia a los directivos del Teatro San Martín, luego de una intervención quirúrgica tuvo una complicación que terminó con su vida. El actor, cuyo nombre real era Elio Aldo Gragnini, nació el 24 de julio de 1931. El sábado sus restos fueron trasladados a la ciudad de Mendoza, donde viven sus familiares.

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Si bien Aldo Braga había nacido en San Lorenzo, provincia de Santa Fe, vivió muchos años en Mendoza. Allí conoció a la maestra rusa Galina Tolmacheva, discípula de Stanislavsky, que le marcó sus pasos. "Para ella el teatro era un lugar de emprendimiento ético, casi religioso", sostuvo en un reportaje publicado hace cuatro años, cuando formaba parte del programa "Por el nombre de Dios", que protagonizaban Alfredo Alcón y Adrián Suar.

Ya radicado en Buenos Aires, descubrió que el teatro no era un templo, como le gustaba decir. Sin embargo, Aldo, a secas, era un tipo que se las ingenió para no bajar los brazos. "El actor es siempre un mediador, un intérprete, y sólo a veces un artista", dijo en otra oportunidad para el estreno de "Minetti", la obra de Thomas Bernhard en la cual, otra vez, demostró que él sí era un artista.

Entre 1980 y 1989, integró el Elenco Estable del Teatro San Martín. Hasta sus últimos días, el complejo teatral de la avenida Corrientes fue su otra casa. Su primer trabajo allí fue con aquella recordada versión de "Hamlet", en 1980, que protagonizó el propio Alcón. Su último trabajo se concretó sobre fines del año pasado, en el teatro Regio, cuando integró el elenco de "La novia de los forasteros", de Pedro Pico, en versión de Roberto Cossa y con dirección de Rubens Correa.

Desde enero de 1980 puso el cuerpo y su talento en 27 espectáculos producidos por la escena oficial porteña, como "Esperando a Godot", de Beckett; "Medida por medida", de Shakespeare; "Veraneantes", de Bortnik; "La oscuridad de la razón", de Monti; "Las personas no razonables están en vías de extinción", de Handke; "El señor Bergman y Dios", de Bertuccio, y "Amanda y Eduardo", de Discépolo, entre otros. Su vínculo con el Complejo Teatral de Buenos Aires fue tan sólido que para la actual temporada tenía previsto trabajar en "La profesión de la señora Warren", de Bernard Shaw, que dirigirá Norma Aleandro.

Pero su carrera como intérprete no se limitó a la escena oficial porteña. En 1978 hizo "Acreedores", con dirección de Jorge Hacker, y un año después actuó en "Julio César", con puesta de Jaime Kogan, entre otros trabajos. Y hace dos temporadas protagonizó una obra de Víctor Winner que se presentó en el Teatro Cervantes.

En cine, trabajó en 13 películas. La primera fue "Alamos talados", de Catrano Catrani, en 1960, y la última fue "La nave de los locos", de Ricardo Wullicher, en 1995. En el camino formó parte del elenco de "Saverio el cruel", del propio Wullicher; "Sentimental", de Sergio Renán, y "El juguete rabioso", de José María Paolantonio.

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