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Problemas de una nena imaginativa

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22 de enero de 2005  

"Aladino, la verdadera historia". Por la Cofradía de Pro-Testa. Libro de Mariela Gianico. Diseño de escenografía de Gabriela Gianico y María Cristina Medrano de Gestal (también responsable del vestuario). Música original y arreglos vocales de Gabriel Gestal. Intérpretes: Mariela Gianico, Nadia Gestal, Jennifer Elías, Daniela Arrechea y Federico Pereistein. Puesta en escena y dirección general de Gabriel Gestal. En Liberarte, Corrientes 1555, los sábados, a las 17, y los domingos, a las 16.30 y 18. Entrada: $ 6.

La historia presenta a tres hermanas, una de ellas, Yasmín, muy imaginativa y fantaseosa. La niña vive sus delirios como verdaderos y sus hermanas están molestas con ella, porque creen sus cuentos y se sienten engañadas.

En el espectáculo, a Yasmín se le aparece el duende de la lámpara maravillosa de Aladino cuando frota su velador, pero no logra entenderse con él y su petición, que es confusa, no se concreta. Sus hermanas, lógicamente, no le creen y traman darle una lección.

Entre bailes y canciones la historia sigue hasta que un nuevo encuentro con el genio define los valores y las vuelve más sensatas, lo cual permite una reconciliación.

El riesgo de la confusión

Durante el desarrollo de la obra, otro personaje, La Fabulera, hace varias entradas para contar o comentar lo que ocurre. Sus intentos de explicación no se entienden y tampoco su función. Por el contrario, agrega confusión al no muy claro argumento, ya que por una parte defiende los valores de la imaginación y los cuentos y, por otra, considera mentirosa a Yasmín cuando fabula.

Para concluir el espectáculo, los actores les dan a los chicos de la platea la opción de elegir un final entre dos. Después del voto del público, se representa el final elegido. La Fabulera vuelve a actuar para enunciar la moraleja.

El espectáculo cuenta con una colorida escenografía (que representa el cuarto de Yasmín), complementada con atractiva utilería. El vestuario también es interesante, de colores vivos.

Aparte de la confusión que genera la historia que complica realidad con fantasía y juego con engaño, la recepción del texto se hace casi imposible por el alto nivel del sonido, que aturde y no deja percibir las letras de las canciones. El habla afectada de las actrices haciendo de nenas también hace difícil seguirlas.

En un esfuerzo meritorio por trasmitir el relato, las jóvenes actrices se empeñan, con algunos momentos más convincentes, en representar sus personajes, pero con frecuencia caen en la sobreactuación, y ya sea porque ellas hablan demasiado alto o porque sus voces no son adecuadamente moduladas, parecen gritar permanentemente.

Ocurre, entonces, que muchos niños, aunque le prestan respetuosa atención a la obra, no entienden lo que pasa o no lo encuentran coherente, y se cansan.

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