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Zaffore: "Este es un gobierno sin proyecto y con doble discurso"

El líder del MID admite que nadie presenta una alternativa seria de poder
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22 de enero de 2005  

A veces, cuando habla, Carlos Zaffore parece mirarse en un lago espejado: el líder del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), un dirigente ubicado en la vereda de enfrente del Gobierno, critica con fervor a la oposición por no presentar ninguna alternativa a la sociedad.

Nostálgico, añora los tiempos de Frondizi, de quien fue estrecho colaborador. En las últimas elecciones presidenciales, el MID sacó un 0,25 por ciento de los votos, pero cree en la resurrección de su partido. Zaffore sueña con ver el día en que el desarrollismo reemplace al peronismo, al que ve hoy "vacío de contenido". En el corto plazo peleará en octubre por la representación legislativa.

Dice que Néstor Kirchner no es un estadista, que no tiene proyecto de país y que tiene un doble discurso. Que se gobierna según las pautas del Fondo Monetario Internacional (FMI), que la Argentina inició un proceso desindustrializante.

Detrás de un escritorio repleto de papeles y carpetas, advierte: "Esta política va a colapsar".

-¿Cuál es la situación de la oposición?

-No aparece una alternativa clara de oposición. Aquellos dirigentes posicionados en las encuestas o que son convocados por los medios no han presentado un programa nuevo y la sociedad no visualiza un sector político que pueda reemplazar al Gobierno.

-¿Y qué autocrítica le cabe, entonces?

-No supimos construir un espacio. Quizá no acertamos en la estrategia o en la forma de comunicación.

-¿Cómo está el partido cuando faltan nueve meses para las elecciones?

-Nosotros aspiramos a construir una alternativa de desarrollo y de cambio. Eso se va a tener que hacer con partido, con candidatos y, fundamentalmente, con un programa. En este momento estamos en una etapa de reconstrucción de identidad. Yo voy a ser candidato a legislador [no definió en que Cámara parlamentaria]. Y estamos elaborando una estrategia para 2007.

-¿Piensan en hacer alianzas?

-Por ahora no. Ya aprendimos que las alianzas que se hacen sin identidad no sirven.

El ex diputado sabe de lo que habla. El MID transitó por un sinuoso camino para ubicarse políticamente y todavía no parece haberse acomodado. Acompañó al justicialismo menemista en 1989 y se desvinculó cuando la promesa de la revolución productiva del caudillo riojano se evaporaba en el aire.

Quince años después, la fuerza desarrollista abjuraba del antiguo aliado y apoyaba a Kirchner en el ballottage que el propio Menem frustró. Ahora es del Presidente de quien se espantan.

"Kirchner no es un estadista", define Zaffore, mientras abre los ojos en una mueca efusiva y se echa para atrás en la silla de su oficina, donde se gana la vida como abogado.

-¿Por qué lo critican a Kirchner si lo habían apoyado?

-En su momento fue la opción del mal menor. Pero resultó ser un gobierno sin proyecto, con doble discurso y sin vocación de realizar una renovación política.

-¿En qué ve ese doble discurso?

-En lugar de resolver el tema de la pobreza parecería que no quieren cerrar la máquina de pobres porque después los usan como masa para una maniobra electoral. Es una de las más graves distorsiones que ha tenido la política en los últimos años.

-El Gobierno dice que quiere combatir el clientelismo...

-Yo creo que se maneja de la misma manera. No hay una política de generación de empleo o de convertir en automática la asignación del beneficio, que sería haciéndolo universal para no tener que ir a pedírselo a ningún caudillo político. Otro ejemplo de doble discurso es la supuesta dureza del Gobierno con el FMI, cuando después se le paga puntualmente y se lo deja fuera del default.

-¿Cómo se está manejando el tema de la deuda?

-El problema de la deuda se va a resolver. Lo complicado es el condicionamiento en la política económica que admitió la Argentina y que va a continuar, igual que en los años noventa. Yo hubiese incluido al FMI, al Banco Mundial y al Banco Interamericano de Desarrollo en el default. El país se tiene que plantar con un programa propio.

-¿En qué se basa para decir que no hay un proyecto de país?

-Hay que planificar una política desde una perspectiva de intereses nacionales, y eso hoy no pasa. El caso más claro fue la desastrosa negociación con China, propia de alguien que no tiene un programa. El resultado de esos acuerdos es un futuro efecto muy desindustrializante en el país por la apertura del mercado. Para colmo, ahora agitan la Unión Sudamericana, con lo que la Argentina está cediendo ante Brasil, que impulsa ese proyecto para liderar y hablar en nombre del continente.

Fue profesor universitario y también periodista en ajetreadas redacciones. A los 65 años, su discurso académico y su actitud contemplativa parecen mostrar que en Zaffore ganó el perfil catedrático. Aunque él dice que todavía puede presentar armas en la encarnizada lucha política.

Tertulias de vino y salame

Durante 20 años, y en forma casi ininterrumpida, Zaffore colaboró con el ex presidente Arturo Frondizi, de quien es un fervoroso admirador. El joven abogado formaba parte de "la usina", el grupo encargado de la elaboración doctrinaria del desarrollismo. "Con él aprendí a pensar", rememora, agradecido.

De su trato cotidiano recuerda las interminables tertulias en la casa del ex presidente, en Berutti entre Pueyrredón y Ecuador, adonde asistían Rogelio Frigerio y el grupo íntimo que impulsó las ideas desarrollistas.

"Al principio, Frondizi nos convidaba con salame y vino, pero terminábamos todos tan entonados que tuvo que reemplazar el alcohol con cafecitos", recuerda Zaffore, entre risas. Enseguida aclara: "Vivía como un verdadero franciscano".

Frondizi, presidente entre 1958 y 1962, alcanzó una identidad paradigmática de estadista. Al asumir, encontró una Argentina desgarrada por el enfrentamiento entre peronistas y antiperonistas.

Su gran mérito, según reconocen aliados y detractores, fue promover una revolución mental al colocar el desarrollo en el centro del debate político. Denunció que la causa central del subdesarrollo era haber mantenido una estructura económica agroimportadora y propuso un programa de abastecimiento energético y siderúrgico.

De ese modo de concebir el país Zaffore se declara abanderado.

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