Los Carabajal le dan su apellido a la chacarera

Herencia: La familia de músicos santiagueños celebró en La Banda, el 30 aniversario de la creación de su primer grupo.
Gabriel Plaza
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24 de abril de 1997  

SANTIAGO DEL ESTERO.- En los manuales de historia todavía no figuran. Pero en un futuro si habría que mencionar una característica de la provincia de Santiago del Estero, al lado del paisaje árido, los salitrales, el algarrobal y las creencias populares, seguramente aparecerá la chacarera como embajadora de esa tierra. Y pegado a eso otra referencia: La familia Carabajal.

Esta dinastía musical (ver árbolgenealógico) que proyectó el género y su paisaje natal a regiones tan exóticas como Libia y Japón, editó 30 discos, fue creador de centenares de himnos para el folklore argentino y fue refugio de los músicos mas importantes de esta familia, festejó en La Banda, su lugar de origen, los 30 años del grupo Los Carabajal. Siempre arriesgando. Tomando la iniciativa de llevar la chacarera a otro plano. Sacándola del círculo cerrado de su provincia y experimentando con otras formas musicales que lograron darle una entidad propia al sonido del conjunto, pero sin perder de vista a las raíces.

"Nunca nos creímos los dueños de la chacarera.Pero logramos tener una identidad. Nuestra idea fue conseguir una poesía universal y romper con los ghetos. Buscar otros sonidos sin olvidarnos de donde venimos. Siempre fuimos cantores de Santiago para el país", reflexiona Kali en su propia provincia, (uno de los músicos que continúan con esta histórica agrupación).

Los pioneros

El grupo original que firmó para el sello Polydor en el año 1967 estaba integrado por Carlos Carabajal (el llamado padre de la chacarera), Agustín Carabajal, un visionario en este estilo y creador del Festival de la Chacarera, Cuti Carabajal y Kali Carabajal, que cuenta:"Por esa época nosotros estábamos guiados por los mayores del grupo: Agustín y Carlos. Con Cuti éramos adolescentes y dependíamos musicalmente de lo que ellos hacían. Pero eso fue una enseñanza enorme para nosotros. De alguna manera nos prepararon para el futuro. Fue como un legado para que después nosotros hiciéramos nuestro propio camino" En todo este tiempo pasaron por Los Carabajal: Roberto, Peteco, Musha (otro de los que siguen en la banda), Oscar Testa, Oscar Evangelista, Mario Alvarez Quiroga, Marcelo Perea y Mono Leguizamón. Cambios, que marcaron distintas etapas y dieron por resultado esta versión 97` con Kali en primera guitarra, Mario (Musha) en guitarra y coros, Luis Paredes en violín y voz, Franco Barrionuevo en primera voz, Daniel Arreal en teclados, Walter Carabajal en guitarra eléctrica y Carlos Enrique Carabajal en la percusión.

"No vivimos de la nostalgia"

El balance de la actualidad queda a cargo de Musha, uno de los mas veteranos junto a Kali: "A través del tiempo evolucionamos mucho como músicos y como personas. Tratamos de crecer en lo musical, buscando cosas nuevas. No vivimos de la nostalgia. Si bien con las distintas formaciones tuvimos experiencias exitosas y otras no tanto, lo importante es lo que somos actualmente. Por eso quisimos grabar un recital en vivo, para que quede registro de como sonamos ahora".

Su postura estética a través de los años demostró que este aniversario poco tiene que ver con la celebración de un dinosaurio del folklore. La importancia de este apellido se resume en una historia musical que hoy sigue su camino por la chacarera y dándole las expresiones mas vivas a la música popular.

En el recital que tuvo la fragancia a La Banda

Los Carabajal eligieron la ciudad de la Banda para festejar sus 30 años regando chacareras por todo el país. En el Club Ciclístico Olímpico, la histórica formación grabó su disco en vivo que llevará como título "Cuando en el pecho se siente".

El clima no deja de ser extraño en una ciudad que los reconoce como embajadores directos de su cultura. A pesar de que muchos de sus integrantes y los patriarcas de la familia siguen viviendo en el barrio de los Lagos, de dónde surge toda esta larga historia musical, Los Carabajal consiguen la adhesión de sus coprovincianos pero no llegan a ser profetas en su tierra.

Esa sensación queda reflejada en un auditorio mixto. Chaqueños y cordobeses, junto a la gente de La Banda, copan el estadio con banderas. El clima previo es el mas intenso. La ciudad no escucha otra cosa en estos días que el anuncio del concierto. Mientras que otros recuerdan al visionario Agustín Carabajal, y al mítico Jacinto Piedra, considerado por muchos parte de esta familia.

La imagen de estos dos íconos del folklore es tan fuerte que Los Carabajal deciden pronunciarse, en lo que es su propia noche, con un homenaje a estos dos músicos. Abrirán con "Alma de rezabaile", y cerrarán una de las primeras partes del show con "Hermano Kakuy". Los duendes de estos músicos servirán para levantar a un público que tarda en reaccionar, invadido por la emoción sincera.

No hay demasiadas sorpresas, no participa ninguno de los ex integrantes del grupo, salvo Peteco Carabajal que sube casi al final del show. El grupo prefiere mostrarse con su formación actual, mas la suma de tres músicos invitados que le da otro relieve a su propuesta. Comienzan a recorrer su historia, dónde se entrelazan zambas, chachareras, escondidos, huaynos y canciones, originadas por esa usina creativa que lleva el apellido Carabajal. Además de los nuevos temas de su último disco "Sueños".

No es como cualquier recital. Acá las chacareras "Embujo de la tierra", "Domingo santiagueño","Chacarera del patio", "Puente carretero",y "Del norte cordobés", invitan al baile de improvisados espectadores. Ellos, como los que están arriba del escenario vuelven a convertirse en la mejor expresión de esta región norteña, poblada de mitos, patios de tierra y algarrobales.

Una familia con raíces musicales

Este significativo cuadro muestra el alcance de esta familia dentro del folklore. A partir del matrimonio formado por Doña María Luisa Paz y Don Francisco Rosario Carabajal, se desperdiga parte de la historia del grupo. De esa unión salen doce hijos varones, de los cuales cinco tienen influencia directa en el futuro de Los Carabajal: Héctor, Enrique, Agustín, Carlos y Cuti.

Es Agustín, el séptimo hijo varón, que sale derecho para la música y el canto. El talento le abrió rápidamente el camino para ser parte de la compañía de Andrés Chazarreta. Luego se integra a Los Cantores de Salavina, cuyos tres integrantes mueren en un accidente. En honor a ese grupo Agustín forma con los músicos de su familia:Cuti, Kali y Raúl (otro de los hermanos), Las Voces de Salavina, que sería con el tiempo el grupo antecesor a Los Carabajal. Tras el alejamiento de Raúl, se integra Carlos Carabajal y allí comienza la historia. La dupla que conforman Carlos y Agustín es una bisagra en la música santiagueña. Sus hijos, nietos, y uno de los hermanos menores siguen el camino. Cuti y Roberto, tienen un grupo de alcance nacional, con varios discos en su haber y con la importancia de dar espacio a los músicos nuevos. Por su parte, Peteco, uno de los más significativos compositores de la actualidad, tiene una impecable carrera solista, y su banda está formada por varios Carabajal: Jorge Luis, Demi, Graciela y Roxana.

Mientras que los hermanos Kali y Musha, que siguen con el grupo Los Carabajal, también tienen en Walter y Carlos Enrique a los continuadores de esta dinastía musical, que llevó la chacarera a otros niveles de masividad y provocó el reconocimiento de otros músicos santiagueños.

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