Falleció Lazar Berman

El destacado pianista ruso estaba radicado en Florencia
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9 de febrero de 2005  

ROMA (AFP).- El maestro ítalo-ruso Lazar Berman, considerado uno de los mejores pianistas de su tiempo, falleció el domingo pasado en su casa de Florencia, informó el Conservatorio de Música de Imola (norte de Italia), donde enseñaba.

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Lazar Berman, nacionalizado italiano, nació en Leningrado (hoy San Petersburgo) en 1930. Considerado en Rusia un "técnico del teclado" sin igual desde su juventud, se convirtió en un pianista de fama internacional en los años 70, tras conquistar triunfalmente al público en Europa y luego en Estados Unidos.

Convertido ya en uno de los artistas más solicitados en el escenario musical internacional, trabajó bajo las órdenes de grandes directores de orquesta, como Daniel Barenboim y los míticos Herbert von Karajan o Leonard Bernstein.

"Fue Arthur Goldstein quien me inició en el espíritu de la música y en la aproximación a la auténtica interpretación", decía Lazar Berman del gran pianista ruso que fue su descubridor.

Joven prodigio

Berman triunfó como joven prodigio, interpretando cuando apenas tenía 10 años un concierto de Mozart en la Filarmónica de Moscú. En 1990 se estableció en Italia, donde comenzó a cambiar los escenarios del mundo por las aulas. Obtuvo LA NACIONalidad italiana en 1994 y actualmente dictaba clases en el Conservatorio de Música de Imola.

Lazar Berman fue un asiduo visitante de nuestro país. Se presentó por última vez en 2001, junto con su hijo el violinista Pavel Berman, en un ciclo organizado en el teatro Gran Rex. Cerraba de este modo un círculo de afecto con los melómanos argentinos iniciado un cuarto de siglo antes, en un recital de la Asociación Wagneriana, hace ya 25 años. En aquella ocasión, Berman dejó bien en claro que no se trataba de un intérprete de rutina, porque su programa estaba integrado por obras del ciclo "Años de peregrinaje", de Liszt; seis Preludios de Shostakovich, y "Cuadros de una exposición", de Mussorgsky, tres creadores que plantean exigencias extremas a un pianista y lo someten a una prueba de alto riesgo, sin red.

Su última visita

Entrevistado por LA NACION en 2001, Berman destacó la necesidad de una actitud vital y siempre renovada en torno de la interpretación musical. "Los criterios de interpretación cambian permanentemente, porque la música y los músicos no son organismos congelados, sino sensibles a los cambios en la vida. Hubo un momento en que se tocaba de manera agresiva para obtener sonoridades nuevas. Ahora, las nuevas escuelas interpretativas apuestan a una ejecución menos fuerte del instrumento. Hay vehículos más sensibles para reproducir el sonido. El CD no es lo mismo que el LP."

-El público y los comentaristas occidentales lo consideran uno de los más grandes especialistas en Liszt. ¿Usted acepta ese encasillamiento?

-Yo toco casi toda la literatura pianística, y sobre todo los rusos. Toco mucho Scriabin, Prokofiev, Shostakovich, Rachmaninov. Casi siempre toco Liszt. Es posible que mi Liszt tenga algunas características distintas del resto. Lo cierto es que se trata de un compositor al que conozco profundamente. Nos apasionaba la gran libertad que hay en su música y la forma en que estimula a los pianistas para expresarse al margen de las reglas fijas. Nos encantaba la filosofía de vida de Liszt. Todo eso tal vez se traduce cuando lo toco. No me molesta que me encasillen como un especialista. Me parece un gran honor.

Una búsqueda en Internet confirma que en materia discográfica sus versiones de Liszt, Scriabin y Rachmaninov son preferidas del público. Berman grabó para Deutche Grammophon, lo que hace probable que sus discos puedan llegar a conseguirse también aquí.

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