Palacio: el adelantado

Christian Leblebidjian
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11 de febrero de 2005  

Su crecimiento fue tan meteórico que aún no sale de su asombro. Parece que fue ayer cuando apenas daba los primeros pasos en su equipo de barrio, Bella Vista, en Bahía Blanca. Un pibe flaquito, que desde chico le gustaba gambetear y gritar goles. “El fútbol siempre lo desveló. Si hasta me costó mucho convencerlo de que terminara los estudios secundarios. Era muy travieso, pero de adolescente se hizo más centrado”, cuenta su mamá, María Isabel Alcalde.

Hoy, Rodrigo Palacio trasladó sus travesuras a una cancha de fútbol. A los 22 años, parece ser el valor más importante de un experimentado plantel xeneize. Se destacó en Huracán, de Tres Arroyos; luego en Banfield, y la obsesión de Mauricio Macri, presidente de la entidad de la Ribera, por contar con él (en principio iba a llegar en junio próximo) fue tan grande que el club pagó 800.000 dólares extras y el delantero se puso ahora la camiseta de Boca.

“Es un jugador inteligentísimo. Además, con un valor agregado: a los dos minutos de ponerse la camiseta de Boca empezó a hacer lío, como me gusta decir a mí. Le hizo un golazo de chilena a Independiente y también marcó en el clásico ante River, con lo que eso significa. No le pesó la camiseta”, comentó el entrenador Jorge Benítez.

Hijo de José Ramón Palacio, destacado delantero de Olimpo en la década del 70, Rodrigo ya cumplió el sueño de jugar con su ídolo, Guillermo Barros Schelotto, y ganó su primer superclásico ante River. Precisamente, gracias a esa admiración también adoptó los colores de Gimnasia, en el que el Mellizo surgió a primera, y por estos días conserva la simpatía por el club platense.

Palacio tendrá la difícil tarea de competir por los puestos de ataque con el Mellizo, Martín Palermo y Marcelo Delgado, pero ya demostró en el verano que dará pelea, más allá de que entre sus tres compañeros sumen 248 goles sólo en torneos locales. El, con todo su desparpajo a cuestas, no lo ve como una complicación; todo lo contrario. Disfruta cada momento; se detiene en cada detalle de esta nueva aventura que lo impulsa en cada paso, en cada jugada, en cada gambeta...

Palacio tiene todas las condiciones para ganarse un lugar en Boca y para, en poco tiempo, adueñarse del cartel de ídolo. Ya quedó demostrado en los torneos de verano. Muchos lo estaban esperando. Palacio llegó para ocupar el lugar que dejó vacante Carlos Tevez. El, por lo pronto, ya empezó a pagar con travesuras y goles.

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