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Vuelven tres clásicos de títeres

Silvina Reinaudi, del grupo Asomados y Escondidos, habla de sus proyectos
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12 de febrero de 2005  

El grupo Asomados y Escondidos se prepara para reencontrarse con su público y el entusiasmo de su directora Silvina Reinaudi, titiritera, escritora, periodista, dramaturga de espectáculos para niños, se nota.

"Por un lado siento que se está revalidando el rol del director dentro del área de los títeres -dice Reinaudi-. Esto no solamente me está pasando a mí, creo que muchos titiriteros encuentran que la mirada de un director enriquece el espectáculo. Antes esto no ocurría; es más, siempre fue tradición que los titiriteros nos encargáramos de todo en nuestras obras, libro, puesta, muñecos, técnicas de manipulación, voces, efectos, etcétera, y, por supuesto, la dirección, pero siempre estábamos inmersos en nuestra propia creación. Ahora se acude cada vez más a una mirada profesional, "de afuera".

Reinaudi cuenta con entusiasmo cómo a partir de que decidieron con Roly Serrano (el otro titular de la compañía y coautor de las obras) dejar de interpretar en exclusividad sus propios espectáculos de títeres, abordó la tarea de dirigirlas, interpretadas por otros actores titiriteros.

"Por supuesto -continúa- la dirección es otra mirada, puedo descubrir en estas obras cosas que en el momento no había visto. De afuera percibo hilos que se van tejiendo, tramas sutiles que siempre estuvieron, pero de las que yo no era consciente, secuencias que ahora me pueden parecer válidas de reforzar. Es fascinante, estaba todo allí, el público lo veía, y ahora, además, el espectáculo se enriquece con el aporte que a la interpretación hacen los nuevos titiriteros."

Inevitablemente, la conversación gira hacia los personajes, algunos de ellos ya antológicos, esos títeres que ya conocen y recuerdan varias generaciones de chicos que crecieron.

Se trata principalmente del Perrito Rito, del Perrote Rote, de Unito, de "El dueño del cuento" y de "La caja cerrada", a quienes es difícil imaginar sin la voz y los gestos de Silvina o de Roly. La pregunta es si continuarán como protagonistas.

"No -Silvina es enfática-, esas obras fueron creadas a nuestra medida, tal como un traje a medida. Y, ¡Rito soy yo! -ríe casi con un gesto de disculpa-. Para que las obras cambien y se suelten, también ellos debían dejar el lugar a otros personajes-actores. En vez de Rito está Cucurucho, un ratoncito muy especial, en vez del Perrote está Hilacha, un gato. En el caso del gusanito ("Huevito de ida y vuelta") no fue necesario porque en esa obra yo no participé."

Vigencia

"Creo que estas obras siguen teniendo vigencia pese a que fueron creadas con una intención particular, muy clara. Me parece que ni lo bueno ni lo malo cambian tanto, tal vez sólo de nombre. «El dueño del cuento» nació con el retorno a la democracia, y teníamos muchas ganas, Roly y yo, de decirles a los chicos que las historias pueden cambiarse, que podemos, si queremos, hacer algo, como lo hacen estos personajes chiquitos, ingenuos, torpes a veces, solidarios, que tienen claras sus prioridades y que se arriesgan."

"A su vez, «La caja cerrada», que es de Serrano, Nora Cometo y mía, viene de una época en la que teníamos una intención didáctica: transmitir a los chicos el valor de la fantasía, el valor de las cosas simples y cotidianas que se transforman con el juego. Evolucionó hacia una pieza con mucho juego, que sigue hablando de divertirse con amigos y les da valor a las cosas pequeñas. La hemos probado, y los niños de ahora, con toda la tecnología que los rodea (aunque tenemos que recordar que hay miles de chicos que no tienen acceso a esas cosas), reaccionan a la propuesta igual que los de antes. Esta es una clase de obra que requiere mucho ensayo, mucha respiración para marcar los tiempos, para lograr el pequeño gesto sutil de ese muñeco que va caminando por el borde del retablo, se detiene, respira, gira la cabeza, sin interrumpir el ritmo y hace un gesto que es casi humano y lo vincula con la platea silenciosa. Los ensayos son ensayos técnicos, la obra empieza a existir cuando hay público."

Entre las muchas anécdotas que Silvina tiene en su repertorio, aparte de los abucheos al rey y las advertencias a los protagonistas, tan espontáneas y naturales, cuenta dos muy reveladoras de "La caja cerrada". Una vez, la famosa caja se cayó fuera del retablo a la vista de los chicos y se abrió. Pudo verse que no había nada adentro. Un rápido movimiento de los actores la rescató, y la obra continuó; la platea siguió aceptando el interrogante crucial de los títeres de averiguar qué había dentro de la caja, sin traicionar el misterio.

En otra ocasión, por un problema con el traslado de los chicos de una escuela, algunos de ellos se quedaron para la segunda función por la tarde. Se les pidió que no revelaran el secreto. En un momento dado, cuando Cucurucho deja la caja y en la secuencia siguiente se la roban, un nene del público le gritó: "¡Mirá que sos zonzo! ¡Esta mañana te la robaron y no aprendés!".

"Cuando encaré estas nuevas ediciones me preguntaba -sigue contando Reinaudi-: ¿cómo hago para encontrar la gente que necesito? Bueno, el nuevo actor les fue dando su propio perfil a sus personajes, y las obras pudieron tener un nuevo giro. Recursos técnicos, como una buena grabación, por ejemplo, también nos abrieron posibilidades. Estoy contenta con lo que logramos."

Los tres espectáculos de Asomados y Escondidos tienen dirección, diseño y realización de títeres de Silvina Reinaudi, e interpretación de Mario Martino y Sandra Antman. La música, en "La caja cerrada", es de Miguel Rur; en "El dueño del cuento", de Mariano Cossa; en "Huevito de ida y vuelta", de Sergio Blostein.

En Buenos Aires harán una primera presentación los domingos 13, 20 y 27, del mes próximo, a las 16.30, en La Nube, Infancia y Cultura, Jorge Newbery 3537 (4552-4080).

"El dueño del cuento" ha sido invitado a participar en el Festival Internacional de Títeres, en Sevilla, en mayo, y las otras dos obras integrarán un programa de funciones en un recorrido por la Península Ibérica.

Y, por supuesto, a su regreso los esperará una sala para hacer una larga temporada para que las nuevas generaciones descubran estas obras, y los grandes las vuelvan a disfrutar.

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