"Ahora estamos tratando de recuperar la fiesta "

A boca de jarro: Coco Romero
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13 de febrero de 2005  

"Míralo que lindo viene/ míralo que lindo va/ es el coro La Matraca/ disfrutando el Carnaval...", canta Coco Romero. La letra fue creada en 2002, en un taller, durante las Jornadas de Educación por el Arte, en Laprida, provincia de Buenos Aires. "La música pertenece al mítico Eliseo Grenet, autor de Mamá Inés, la escuché en el Carnaval de la parte oriental de la isla de Cuba, en 1968. La cantaban como pregón de paso unos murgueros que viajaban en un camión recorriendo los corsos del Oriente. La Matraca es mi coro de Carnaval", agrega, a días del Miércoles de Ceniza, cuando termina el Carnavalm aunque en plena época de festejos.

Romero es investigador, músico y poeta en temas poco frecuentes: el Carnaval y la murga. Fundó el área de investigación de Culturas Urbanas del Centro Cultural Ricardo Rojas y creó El Corsito, un periódico de distribución gratuita: el último número, dedicado a las máscaras. Acaba de editar Pacha Momo, su último CD, y está a punto de publicar un libro sobre historia, teoría y práctica de la murga, financiado por el Fondo Nacional de las Artes.

-¿Cuánto importa el Carnaval?

-En el Carnaval de Oruro, en Bolivia, uno de los integrantes de la diablada me dijo: "El Carnaval es algo muy serio". Reí pensando en la ironía de la frase, pero luego vi que lo que decía era algo profundo, porque en Carnaval están las tradiciones populares, la antropología, la religión, los mitos, las artes y, en algunos casos, también la crítica social y política cuando no puede expresarse de otra manera.

-¿Y en nuestro país?

-Desde comienzos del siglo XX hasta entrada la década del 40, los padres disfrazaban a sus hijos. En diarios de la época se publicaban grandes avisos ofreciendo disfraces clásicos, como pirata, Pierrot, dama antigua, indio piel roja, gaucho y cowboy. Pero la mayor gracia era que el disfraz fuera confeccionado por las mujeres de la casa. Después eso se perdió, y ahora estamos tratando de recuperar la fiesta. La costumbre tenía evidentes ventajas: por una parte los niños aprendían a querer al Carnaval, lo veían como una fiesta tan popular como la llegada de los Reyes Magos, y de grandes continuaban con la celebración. Por otra parte, los chicos que ríen y juegan sanamente cuando llegan a adultos son más generosos y alegres.

-¿Carnavales que le hayan llamado la atención?

-Recuerdo el de Río Sucio, en el pueblo de Quiebralomo, en Colombia, que tiene su origen en la fiesta de los Reyes Magos. El de Suabia, Alemania, en el pueblo de Vilinguet: un aquelarre con brujas, espantaespíritus y bufones. El objetivo es ahuyentar el invierno, que en esa región es muy duro. Y por supuesto, los del norte argentino y el de Río, claro. Pero uno de mis preferidos es el Carnaval gaditano, el de Cádiz, porque allí comenzó todo.

-¿Cómo es eso?

-Cádiz es una ciudad mágica de 3000 años, y sus habitantes son gente alegre a la que le gusta cantar. Me aconsejaron que, si quería conocer el Carnaval, me parase en cualquier esquina del barrio de La Viña. En cada bar había un coro que cantaba, y entre todos formaban un concierto maravilloso. Tienen dos tipos de comparsas: las profesionales -muy cuidadas y originales- y las familiares -espontáneas y ocurrentes-, algo muy interesante, imagínese si de pronto aquí, en el Centro Rojas, decidimos disfrazarnos de brujos y salir a participar del Carnaval. Nadie compite con nadie, todo es pura alegría y creatividad. El Carnaval gaditano es una fiesta sentimental y romántica que tiene elementos propios y algunos heredados del Carnaval veneciano, como las mandolinas y las rondallas. En algún momento la celebración fue tomada por madrileños y andaluces, que la trajeron a estas tierras y así nació nuestro Carnaval.

-¿Una reflexión de poeta murguero?

-El Carnaval siempre refleja nuestra sociedad. ¿Y cómo es el Carnaval de nuestro tiempo? Les da mucha importancia a la percusión, el ruido, y olvida la armonía, el significado de las palabras, la poesía. Nos abrumamos con mucho ruido, o corremos frenéticos de un lado a otro... ¿Escapando de qué?

"Entre canción y canción/ muchas cosas les diremos/ mas no nos den importancia/ que jamás nos pasaremos", se va cantando Coco Romero.

Máscaras

La humanidad ha confeccionado máscaras a lo largo de toda su existencia -indica Romero-. Bajo esa protección, se ahuyentaban enfermedades, inclemencias de la naturaleza, espíritus traviesos, almas difuntas, animales malignos. Tiene su origen en la palabra árabe mashrah, que significa objeto de risa. Un rostro imaginario para cubrirse la cara y tomar el aspecto de otra persona, practicar interpretaciones, actividades mágicas o rituales.

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