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Líricos y viajeros

La ópera "Così fan tutte", de Mozart, recorrerá diferentes ciudades del país y se representará en filiales del Mozarteum
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17 de febrero de 2005  

Entre el lunes y el martes últimos casi un centenar de jóvenes cantantes líricos se presentaron a la convocatoria realizada por los hermanos Andrés y Claudio Tolcachir para participar de la próxima producción de "Così fan tutte".

Con el nombre de "Opera Tour", el proyecto del director de orquesta y el régisseur es preparar la célebre ópera de Mozart para llevarla de gira (con orquesta de 30 músicos incluida) por seis ciudades de todo el país gracias al apoyo del Mozarteum Argentino, que los programó en varias de sus filiales como parte de la temporada anual. La entidad los incluyó en la programación de Jujuy, Salta, San Juan, Rosario y Bahía Blanca en mayo. En junio también viajará a Neuquén, pero sin la orquesta. En cada ciudad se sumará un coro local en producciones que incluirán una pequeña puesta en escena, según las posibilidades de cada sala. Y si todo sale bien la intención es, luego de la gira, presentarse como compañía independiente en Buenos Aires.

La buena respuesta para estas audiciones no es casual. Por una parte, confirma que son muchos los cantantes que se siguen formando en la Argentina y que están deseosos de poder mostrar lo suyo. "Audicionar", como se dice en la jerga, es una de las mejores puertas, aunque no son tan frecuentes en nuestro país como se debería.

La decisión de que los seis "jugosos" papeles principales de la ópera que cierra la trilogía de Mozart-Da Ponte se elijan mediante este sistema es una "declaración de principios" de Andrés Tolcachir, director de orquesta nacido en 1970 que alterna su hogar entre su Buenos Aires natal y Alemania (donde dirigió a la Filarmónica de Dresden).

"En la cancha se ven los pingos", dice coloquialmente el joven músico para explicar que gracias a este método se encontró en 2003 con un joven cantante tucumano de 23 años que, con el atípico registro de contratenor, se ganó el papel de Cherubino en su producción de "Las bodas de Figaro", que en forma independiente presentó en el Margarita Xirgu en septiembre de 2003. Ese joven era nada menos que Franco Fagioli, que al poco tiempo se catapultó en una carrera internacional con el premio Neue Stimmen.

En un amplísimo salón de La Fundación Rozemblum, flamante entidad que, con bajo perfil "puertas afuera", esconde, en la calle Lima al 1000, el señorial edificio de cuatro plantas en el que vivió durante años el artista plástico Pérez Celis, Andrés Tolcachir recibe a cada uno de los postulantes.

Todos tienen que cantar solamente fragmentos principales del papel para el que aspiran a ser elegidos.

Dos cámaras filman y un minidisc registra digitalmente cada presentación, que, por "respeto al esfuerzo que implica prepararse para una audición", según sostiene Tolcachir, no es interrumpida antes de tiempo. Así, cada candidata a hacer de la astuta criada Despina, por ejemplo, tiene que cantar las dos arias principales y un recitativo sin el fatídico "next" que puebla tantas historias de audiciones en el mundo entero.

Sin interrupciones

Según Esteban Rajmilchuk, pianista acompañante "con voz y voto" para la selección, aun cuando a veces los primeros instantes pueden dar una idea de las posibilidades de un intérprete, siempre "en todos los casos la performance puede deparar sorpresas si se le da el tiempo suficiente".

Luego de escuchar a los postulantes, Tolcachir suele preguntarles si ya cantaron el papel. Y luego, como en el caso de Vanesa Tomás, como Fiordiligi, o Johana Pizani y Carolina Schneiter, aspirantes a Despina, les hace amablemente una pregunta que no es inocente: ¿qué edad tiene tu personaje? "No se trata sólo de saber cuánto reflexionó un cantante sobre su papel -aclara Tolcachir-. También me nutro de visiones diferentes."

Tolcachir señala como ejemplo a Despina: "Es de la que más variaciones tuvimos. Hay quienes dicen que es la más grande porque tiene más «experiencia», pero otros dicen que es más chica, pero con más calle. La versión de que es más joven también tiene sentido en función de la voz ligera que pide Mozart". Durante el tiempo en que LA NACION presenció las audiciones la edad de Despina varió entre los quince y los treinta años.

También, según cuenta el director de orquesta, Despina es el papel que más postulantes tuvo: "El cincuenta por ciento". Por el contrario, el que menos convocó fue el papel de barítono de Guglielmo.

A lo largo de las audiciones se constata que, en verdad, los hermanos Tolcachir tienen bastante para elegir y que se trata antes bien de definir qué tipo de perfil prefieren para cada uno de los papeles. "Yo ya tengo mis ideas sobre la ópera, pero igual estamos abiertos a las sorpresas. Para Despina hubo gente con voces más tipo comedia musical, otras más líricas. Veremos con cuál nos quedamos", comenta en un alto de las pruebas.

En la lista de postulantes hay mayoría de desconocidos, pero también algunos intérpretes que ya han cantado papeles principales en compañías de la ciudad de Buenos Aires.

LA NACION asistió anteayer por la tarde a las pruebas de varias postulantes mujeres. Carolina Schneiter viajó desde Córdoba, donde se formó con Patricia González, para el papel de Despina, cuyas arias y partes concertantes cantó en forma de concierto. Tanto ella como Johanna Pizani, nacida en Venezuela, pero que vive en Buenos Aires, se enteraron a través de una cadena de e-mails.

Vanesa Tomás, que se presentó para Fiordiligi, cuenta que, como sus colegas, agradece cada oportunidad de participar en audiciones. "Ya estuve en tres, aunque en general se trata del papel de cover y no del elenco principal."

A todos los participantes Tolcachir les informa que les avisará "por sí o por no si serán los afortunados participantes". Como la gira será bastante intensa, la intención es llevar doble elenco. Aunque, en función de lo escuchado, y luego de algunas nuevas pruebas, evaluarán si serán dos elencos en pie de igualdad o uno principal con covers.

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