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Tania, una diva del tango

Discépolo la descubrió cuando interpretaba uno de sus tangos, “Esta noche me emborracho”
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16 de febrero de 2005  • 00:05

Graciosa, alegre, coqueta, cantante, española… fue quien enamoró a un argentino conocido por la prodigiosa manera de escribir sus letras de tango...

Ana Luciano Divis y Enrique Santos Discépolo , una pareja que se conoció por la curiosidad que provocó en el gran autor de tangos el saber cómo era eso de que una española daba vida a las letras de composiciones tangueras argentinas.

El encuentro fue en el cabaret Follies Bregère, en 1927, donde nació un dúo inseparable, que ensamblaba con armonía la vida profesional y personal.

"La Lucianito", "Tania Visdi", "Tania Mexican", "la gallega" o simplemente "Tania", nunca logró que el nombre elegido por un padre militar, Amalio, y su madre, Carla, fuera con el que la reconocieran.

De pequeña ya formaba parte de los escenarios del colegio, pero su hermana mayor, Isabel Luciano, actuaba profesionalmente, y lo hacía con su verdadero nombre. Fue entonces que decidió cambiar el suyo. Su apodo lo adoptó de una amiga rusa que vivía en España, que se llamaba Tania, y desde ese entonces fue imposible separar su vida de ese seudónimo.

Prestó oídos a las composiciones de su amado Discepolín, como era llamado por muchos, y les dio vida con su voz y encanto.

Compartió los últimos 24 años con el poeta y compositor, pero su carrera artística continuó en ascenso, quizá por esa energía interminable que poseía.

Tania tuvo un repertorio casi exclusivo de letras de Discépolo, pero también estuvo ligada a grandes de la música tanguera como Roberto Firpo, Héctor Stamponi, Mercedes Simone, Azucena Maizani y Mariano Mores, entre otros.

Aunque fue conocida por sus atributos personales, gran parte de su carrera se benefició cuando comenzó su relación con Discépolo, al punto que se explayó también al cine y al teatro.

El comienzo de la historia

A los 18 años "la gallega" ya era cupletista y tenía su compañía de varieté en su tierra natal. En aquel entonces se la conocía como "La Lucianito". Coqueta de nacimiento, se sabe que Toledo fue el lugar donde nació, pero de la fecha de su aparición en el mundo, solo se conoce que fue un 13 de octubre. Ella se encargó de no revelarlo. Nunca se supo públicamente cuántos años tenía, y hasta la actualidad se conjetura qué tan madura era cuando murió.

Antes de estar con Discépolo, Tania se había casado una vez. Se trataba de un bailarín llamado Antonio Fernández, cuyo nombre artístico era "Mexican". Así de Tania Visdi, pasó a ser Tania Mexican. Con él tuvo una hija, Anita, que falleció antes que ella.

Junto a su esposo, y como parte de la Troupe Ibérica, la artista, que tenía alrededor de 24 años, desembarcó en Buenos Aires. Después se fue a Brasil a dar un espectáculo de tonadillas y, allí, como sugerencia de un guitarrista, cantó también el tango "Fumando espero" (Letra: Félix Garzo y J. Viladomat. Música: Juan V. Masanas), que fue un gran éxito. Pero su mayor triunfo vendría tiempo después, cuando el destino y el ámbito tanguero la unieran con quien continuaría su vida tanto personal como profesional.

Animada por la gente que la había escuchado en el país vecino y ante la oferta de un empresario, volvió a la Argentina a hacer sus espectáculos, pero ahora teniendo en su repertorio a la música porteña por excelencia. Tania se había separado de su marido.

Una noche, incitado por José Razzano , el autor de Cambalache llegó al Follies Bregère y quedó encantado con la interpretación de su tango "Esta noche me emborracho" al escucharlo sonar de una españolita que desbordaba de alegría.

Chachi (Discépolo) y Mami (Tania), como ellos se llamaban en su vida íntima, nunca se casaron. De caracteres opuestos, un Discépolo tímido y una Tania vivaracha, formaron una pareja que comenzó en 1927 y duró hasta que el 23 de diciembre de 1951, el deceso del famoso compositor los separó.

La cantante continuó con su vida artística. Realizó giras por Europa y América, actuó en programas como "Grandes valores del tango" y "La Botica del Angel", y se transformó en una figura infaltable en casi todos los eventos tangueros que hubiera. También instaló un local tanguero, al que le puso el nombre de Cambalache. Teatros como el Gran Splendid y de la Ribera, tuvieron el honor de poseerla en sus escenarios. Quiso que quedaran registradas sus memorias y, en 1973, Jorge Miguel Couselo comenzó con el escrito.

Cuando Tania abandonó la vida mundana para pasar a una junto a Discépolo, marcó una fecha imposible de olvidar. Fue el 17 de febrero de 1999, el día en que dejó con la intriga de su edad a muchos, pero selló en la memoria el de la pérdida de una diva del tango.

Textuales

"Me gustó porque era diferente de los ricachones que poblaban las noches de champagne y caviar de los cabarets. Eso no quiere decir que no nos diéramos nuestros gustos. Vivíamos como millonarios, porque nos gastábamos todo lo que ganábamos." (Tania en referencia a Discépolo)

"Enrique era un tipo de otro mundo. Me decía que yo le gustaba porque no era intelectual." (Tania)

"Para qué voy a decir mi verdadera edad, si igual van a decir que tengo más de cien años, o que vine con Colón." (Tania)

"Yo sé que cuando la gente me aplaude o me besa, en el fondo no lo hacen por mí. Ellos sienten que están aplaudiendo y besando a Enrique..." (Tania)

Tania en cine

"El pobre Pérez", de Luis César Amadori, en 1937

"Cuatro Corazones", de Enrique Santos Discépolo, en 1939

"Caprichosa y millonaria", de Enrique Santos Discépolo, en 1940

Tania en teatro (todas organizadas por Enrique Santos Discépolo)

"La Perrichona", en 1932

"Mis canciones", en 1932

"Wunder Bar", en 1933

"Winter Garden", 1935

"Blum", en 1949

Distinciones

En 1989 fue declarada Ciudadana Ilustre de la ciudad, por el Consejo Deliberante.

En 1993 recibió el Lazo de Dama de Isabel la Católica, que fue dado por el rey Juan Carlos de España, por su carrera como cantante popular uniendo a dos pueblos.

En 1998 fue destacada como Personalidad Emérita de la Cultura Argentina, por la Secretaría de Cultura de la Nación.

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