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Vertiginoso ascenso de un oficial que supo relacionarse

Es veterano de Malvinas y su especialidad son los helicópteros
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19 de febrero de 2005  

Su ascenso fue vertiginoso; el tiempo dirá si fue apurado. Eduardo Schiaffino ingresó en la Fuerza Aérea el 19 de febrero de 1969. En la Escuela de Aviación Militar habrá soñado con ser brigadier. Lo consiguió hace poco, en diciembre último. Apenas un mes y veinte días después, se transformó en el jefe de la Fuerza Aérea, con ayuda del viento de cola sureño que lo impulsó desde Comodoro Rivadavia al Edificio Cóndor. Ahora ascenderá dos grados más en una semana.

Inesperado fue su nombramiento. No estaba aún entre los nombres de oficiales políticos que siempre suenan para reemplazos importantes. En el 2003 llegó al Sur como jefe de la guarnición aérea de Comodoro Rivadavia. No había estado antes en la Patagonia, pero estos dos años alcanzaron para que su nombre fuese conocido para Kirchner y su mesa chica de decisiones en el momento en que se miró la lista de brigadieres en procura de relevar al brigadier Carlos Rohde.

Schiaffino nació el 25 de junio de 1951; está casado con Graciela Elba Falavigna y es padre de cuatro hijos.

Es licenciado en sistemas aéreos y aeroespaciales y participó del conflicto en las islas Malvinas, como aviador de transporte. Fue reconocida así su condición de ex combatiente, pero las condecoraciones al valor en combate quedaron para los pilotos de cazas.

Antes de asumir en Comodoro Rivadavia fue agregado aeronáutico en Paraguay, por lo que el tema de contrabando de drogas no le será desconocido, ya que una de las funciones de los agregados militares en el exterior en conseguir información sobre narcotráfico y terrorismo.

Si bien su especialidad es el manejo de helicópteros, el flamante jefe piloteó aviones del tipo Beechcraft B-45 Mentor, Moraune Saunier, Guaraní, Fokker y Hércules C-130.

En diciembre último, su ascenso fue aprobado por la comisión correspondiente del Senado. Junto con él, recibieron la distinción de ser brigadieres los entonces comodoros Normando Constantino, José Gabari, Alberto Filipini, Ernesto Ureta, Luis París y Rafael Márquez.

Con esos hombres deberá conformar su estado mayor y repartir las responsabilidades principales en las diferentes brigadas aéreas. Deberá, ante la falta de brigadieres, colocar a comodoros en cargos reservados para los altos mandos. Una situación similar se vivió en el Ejército cuando asumió en mayo de 2003 el entonces general Roberto Bendini y se encontró con una estructura de mandos desarticulada por una purga presidencial.

Schiaffino pertenece a la promoción 38a, pero ascendió con los oficiales de la promoción 39a, ya que la junta de calificaciones de la Fuerza Aérea había rechazado anteriormente su pliego de ascenso. Esa diferencia de promociones fue lo que salvó a la Fuerza Aérea de quedarse sin ningún brigadier por la promoción de Schiaffino a la jefatura del estado mayor general.

Fue en 1992 cuando ascendió a vicecomodoro y de esa manera llegó al lugar de los oficiales superiores. Cinco años después se lo promovió a comodoro.

En sus años de oficial superior fue jefe del Grupo Aéreo de la IX Brigada Aérea, entre 1998 y 2000; luego llegó su destino en Paraguay y en 2003 el reparto de cargos lo derivó a Comodoro Rivadavia, donde tuvo responsabilidad sobre el control del transporte aéreo del sur del país, lugar por demás delicado para el presidente Kirchner, que todas las semanas viaja a Santa Cruz.

A Schiaffino le tocará un momento sumamente difícil para comandar la Fuerza Aérea, en medio de un escándalo que aún la afecta.

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