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Desarrollan un cohete antigranizo

Es un emprendimiento privado local
Víctor Ingrassia
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25 de febrero de 2005  

Luego de atender a la prensa de riguroso saco y corbata, Gregory Thomas Linteris, astronauta estadounidense que está de visita en Buenos Aires, entró al salón principal del Círculo de la Fuerza Aérea Argentina vestido con su uniforme azul con los distintivos de la NASA y de la misión Columbia, y la insignia norteamericana sobre el hombro derecho.

"Viajar al espacio es una experiencia única. Uno vuelve a sentirse como un niño. Cada día significa una vivencia nueva, algo por descubrir", dijo Linteris, experto en ingeniería aeroespacial y participante de dos misiones del transbordador espacial Columbia en 1997, en las que completó 19 días en órbita realizando experimentos científicos.

El astronauta -doctor en química y magister en diseño mecánico e ingeniería aeroespacial- fue invitado para participar en la presentación de un nuevo cohete antigranizo que el Instituto Civil de Tecnología Espacial (ICTE) está terminando de desarrollar con tecnología nacional. Según se anunció, el instrumento estaría operativo antes de fin de año.

Nacido el 4 de octubre de 1957, curiosamente el mismo día en que fue lanzado el primer satélite artificial de la historia, el Sputnik 1, Linteris desarrolló una importante carrera científica que posteriormente lo llevó a la NASA.

En 1997 pudo llevar a la práctica sus teorías sobre el comportamiento del fuego en ausencia de gravedad cuando fue designado astronauta en las misiones STS-83 y STS-94 del transbordador espacial Columbia, equipado por primera vez con un laboratorio científico de microgravedad.

Realizó más de 50 experimentos, como por ejemplo aquellos sobre la reacción de combustibles, fuego y humo en el espacio, para estudiar el modo de prevenirlos en ambientes presurizados.

Made in Argentina

Luego de la disertación del astronauta, el Instituto Civil de Tecnología Espacial (ICTE), con el auspicio del Instituto Nacional Newberiano, presentó el cohete antigranizo, fabricado por la empresa Xiol Technologies, de capitales argentinos. El ICTE es un organismo no gubernamental fundado en 1963 y reabierto hace un año y medio.

Este nuevo desarrollo tecnológico conformaría un avance en la lucha contra la caída de granizo en las plantaciones agrícolas de varias provincias argentinas situadas al norte, oeste y sur del territorio nacional.

Existen varias maneras de combatir el granizo, que van desde mallas que cubren los cultivos, hasta quemadores en tierra o integrados en aviones. "Pero todas estas metodologías son caras o difíciles de llevar a la práctica", dijo Roberto Martínez, presidente del ICTE.

Según explicaron sus creadores, el cohete presentado anteayer y destinado a prevenir la formación de granizo es impulsado por combustible sólido. Al llegar a las nubes cargadas de granizo, expulsa en forma de rocío una carga compuesta de agentes químicos que provocan la transformación de los corpúsculos de hielo en agua de lluvia, evitando de esta forma la pérdida de la cosecha.

La fabricación del cohete Xiol 635, que cumple las normas del Renar y del decreto 302/83 (que regula la actividad de los materiales explosivos), representa un aporte de la tecnología nacional. El instrumento está pensado para combatir la próxima temporada local de granizo, que se inicia en noviembre próximo.

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