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Calamaro llegó hasta la "Alta suciedad"

Sin dar vueltas, como siempre, el ex Abuelos de la Nada y Los Rodríguez habla de su nuevo álbum solista grabado en Nueva York y del rock hecho con los pies
Adriana Franco
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4 de mayo de 1997  

"Alta suciedad", el nuevo disco de Calamaro y el primero solista desde aquel "Nadie sale vivo de aquí", de 1989, nos pasea, y se lo agradecemos, por distintos caminos y ritmos.

Desde el rock mezclado con caños funkies del tema que abre y da nombre a la placa, la española "Donde manda marinero", el funk de "Loco" o "Quién asó la manteca", el rhythm and blues de "Flaca" hasta las tan calamarianas letras de "Todo lo demás también", donde se queman pasaportes y se hacen vanas promesas.

También participa, como especialísimo invitado, Antonio Escohotado, cuya voz aparece en un largo texto en medio del reggae "Nunca es igual". Y, finalmente, Andrés agregó como bonus track, una versión de "Catalina Bahía", el tema de Pedro y Pablo. Una letra sobre el amor prohibido, escrita a principios de los 70 y que Calamaro canta, áspero, agregándole la madurez de los años transcurridos.

Pero "Alta suciedad" no es, si eso esperaba alguien, un disco de Andrés Calamaro con su piano. En el álbum, grabado en Nueva York con el ingeniero Joe Blaney, hay músicos grossos, saxos, trompetas y cellos. Las únicas canciones que no cuentan contodo este arsenal musical son "Comida china" y "El novio del olvido".

-¿Componés distinto para un disco solista que para una banda?

-Sinceramente no noto la diferencia. Y tampoco sé decirte si compongo o hago simplemente canciones, porque la composición es una técnica académica que se estudia. Lo nuestro es hacer canciones. Pienso que si éste hubiera sido un disco de los Abuelos de la Nada o de los Rodríguez hubieran sido éstas las canciones que yo hubiera ofrecido.

-El disco recorre ritmos bien diferenciados.

-Bueno, no hay ninguna baguala ni ninguna canción de Atahualpa Yupanqui, no fui tan ecléctico tampoco. Ni las guitarras están tan fuertes ni a la batería se le pega tan duro ni hay ninguna baguala. Nunca hice un disco con canciones muy parecidas entre sí, aunque me gustaría hacer un disco entero de rock primitivo.

-¿Un disco de rock primitivo?

-Los músicos de rock en Argentina dificilmente nos consideramos songwriters, sino más bien músicos, intérpretes en un instrumento o cantando una canción de cualquiera. Nosotros hubiéramos querido escribir "Jumping Jack Flash", pero no es nuestra y sin embargo la cantamos igual. Creo que esa es la mentalidad de los músicos de rock en Argentina. Siempre hacemos una canción distinta a la otra, hacer un rock más primitivo es una novedad, es de los 90, es una mentalidad futbolera, porque el fútbol se juega con los pies y hacer rock and roll primitivo es como decir que tocás solo con los pies.

Quiero decir, en el fondo lo que más nos gusta es el rock, pero a partir de que existe Spinetta la lírica nos importa, la escuchamos desde el año 68 69. En el fondo nos gusta el rock de guitarras pero la lírica existe. Yo creo que "Pato trabaja en una carnicería", de Moris o "Laura va", de Almendra también es rock y no es particularmente primitivo, ni siquiera lo es el primer disco de Pappo, que es un disco de rock and roll progresivo, rock blusero un poco ácido.

-¿Y por qué pensás que ahora sí se hace rock primitivo?

-Ahora existen otra clase de valores, hay un sector del rock que no se atreve a soltar la mano del fútbol y andar solo, pero en el fondo me parece que los músicos de rock siempre tienen la misma actitud y quieren progresar. Yo no escuché a todos los grupos que están tocando ahora, pero no es una característica del rock argentino ser primitivo.

-Con respecto a las letras, ¿las trabajaste distinto?

-En este disco intenté que la música siga siendo interesante inclusive cuando yo termino de cantar, que mis canciones no tengan solamente letra, que vayan por encima de un groove, de una batería. Me vas a mentar a Dylan que dice que una canción debe ser los suficientemente heroica como para dar la sensación de poder detener el tiempo. La letra no es lo único que importa, la gente se emociona con diferentes cosas, a veces sólo hace falta una guitarra roncando y ya es un buen rock.

-¿Por qué decidiste grabar otra versión de "Media Verónica"?

-Es una de nuestras canciones favoritas con Joe Blaney. Era su favorita sin entender la letra, lo cual demuestra que nosotros no estamos equivocados cuando escuchamos la música en inglés. Posiblemente es la prueba que faltaba. La versión actual es acústica y está tocada en vivo, la que hicimos en Madrid para "Chiapas" es una producción personal, sería dentro de un estilo Say no more, un low-fi al uso, un poco para arriba.

-¿Cómo fue la grabación con Antonio Escohotado?

-La grabamos en mi casa, el día antes de irme para Nueva York, escuchando blues. Habla de los temas que que tenemos en común y que podrían resumirse en un ataque al fundamentalismo de la moderación, en sus formas más hipócritas, que en definitiva es la política que pasa por las puertas de nuestras casas, la menos macro, la más cercana y cotidiana.

Nombres con peso

Esta vez Andrés Calamaro eligió reunirse con músicos profesionales y no con viejos amigos, como ocurrió en sus otros discos solistas.

Las guitarras estuvieron a cargo de Hugh McCracken, que ha tocado con Steely Dan y en el álbum "Double Fantasy" de Lennon. Los solos son de otro excelente guitarrista, Marc Ribot, que grabó en "Rain Dogs" de Tom Waits y en "Spike", de Elvis Costello, además de realizar zapadas neoyorquinas con John Zorn. El tercero es Eddie Martínez.

En la batería está Steve Jordan, de los X-Pensive Winos, la banda de Keith Richards. Dos bajos se reparten el trabajo: Charly Dryton (también de los Winos) y Chuck Rainey, que ha tocado con Aretha Franklin. La única amiga es Celeste Carballo, que aportó coros.

Un verdadero seleccionado. "Llevamos a estos músicos porque son los masters que grabaron en nuestros discos favoritos; no porque los necesitáramos sino porque lo queríamos. Hasta último momento barajé la posibilidad de usar mis grabaciones domésticas, pero finalmente grabar con músicos de sesión fue una experiencia formidable", cuenta Andrés. "Yo había hecho demos rústicos pero graciosos con todas las voces e instrumentos. Y fijate que inclusive algunas, que te hice escuchar el año pasado, las había construido sobre baterías sampleadas al propio Steve Jordan, que finalmente las grabó".

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