Suscriptor digital

El Gobierno prohibió hablar a los brigadieres

Kirchner recriminó en dos oportunidades a Schiaffino
(0)
26 de febrero de 2005  

El Gobierno prohibió hacer declaraciones públicas a los brigadieres relevados.

Esa decisión la tomó el presidente Néstor Kirchner en la tarde del miércoles último, horas antes de criticar en un discurso las palabras de despedida del brigadier general Carlos Rohde, el ex jefe de la Fuerza Aérea.

Quienes conocen el pensamiento de Rohde afirman que no desea entrar en una espiral ascendente de controversia pública con el Presidente. Pero por la orden de su comandante en jefe, el propio Kirchner, no salió a defender su imagen. Allegados a su familia confirmaron que ni la esposa ni los hijos del brigadier volverán a criticar de manera pública al Gobierno para evitar sanciones a Rohde.

La decisión presidencial fue que se haga efectivo el reglamento militar que impide a los oficiales dar opiniones sin consentimiento de los superiores. Desobedecer esa orden será penado con un inmediato arresto militar.

El primero que pagó con su detención por evadir la directiva de la Casa Rosada fue el comodoro Alberto Beltrame, ex jefe del aeropuerto de Ezeiza y cuyo hijo, Walter, está detenido por el caso del contrabando de drogas a España. Fue ordenado su arresto por diez días por haber ofrecido declaraciones periodísticas, aunque el Gobierno explicó que fue sancionado por no haber entregado presuntas pruebas a la Justicia.

El juez Carlos Liporace, que investiga la causa del contrabando de drogas, aseguró ayer que ya estaba informado por los abogados de Walter Beltrame sobre la disposición del padre de éste a prestar testimonio. Hasta ayer no había sido citado.

Los militares retirados siguen bajo el régimen de justicia castrense, por lo que tienen la obligación de acatar las órdenes del jefe de su fuerza.

Justamente, el nuevo titular de la Fuerza Aérea, el brigadier Eduardo Schiaffino, fue reprendido en dos ocasiones por el presidente Kirchner en las últimas 72 horas. En ambas oportunidades se ordenó el silencio de los miembros de la aeronáutica militar.

El Gobierno criticó fuertemente a Schiaffino por la despedida que dio a los 13 brigadieres relevados del mando. El martes último, cuando asumió como jefe, Schiaffino mencionó a los oficiales que pasaron a retiro como "héroes de Malvinas". Ese fue el punto que la Casa Rosada quería evitar, con la intención de no dar demasiado aire a la condición de excombatientes condecorados de los oficiales removidos en medio de un escándalo.

Kirchner contestó el miércoles, en un acto en el conurbano bonaerense: "Ser héroe de Malvinas no autoriza a hacer cualquier cosa".

Antes de esas palabras había cuestionado duramente, en privado, a Schiaffino. El jefe de la Fuerza Aérea estaba a punto de poner en funciones a su subjefe, el brigadier Carlos Bianco, cuando ese miércoles recibió el mensaje de presentarse de forma urgente en la Casa Rosada. Tuvo que disolver la formación prevista para concurrir al encuentro citado por Kirchner.

En esos momentos, el brigadier Rohde había reconocido, en una entrevista radial, su error de no haber informado sobre el caso. Con la citación a Schiaffino, el Gobierno intentó frenar el posible raid mediático de los brigadieres despedidos.

De mudanza

Allegados a la familia de Rohde comentan que el ex jefe de la Fuerza Aérea sabe que le esperan momentos difíciles, especulan con que será citado a dar su testimonio en la causa que sigue Liporace y que, entonces, se buscará asociar su imagen con la del tráfico de drogas.

Quienes dan el panorama de la intimidad familiar de los Rohde indican la esperanza que tienen en que una investigación patrimonial limpie su nombre.

Dicen que Rohde vive con sus cuatro hijas mujeres el varón está en la Escuela de Aviación en una casa cedida por la Fuerza Aérea, que ya se prepara para abandonar.

Allegados a la familia relatan que hace poco habían vendido un departamento que sería la única propiedad del comodoro. Sus confidentes señalan, incluso, que una de sus hijas hace uso de una media beca para estudiar en una universidad privada.

Ni Rohde ni otros brigadieres, por el momento, harán declaraciones públicas que los expongan a sanciones.

Daniel Gallo

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?