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Con los libros a otra parte

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6 de mayo de 1997  

Casi un diez por ciento más de público que el año último y un promedio de ventas entre 100.000 y 160.0000 pesos por cada una de las editoriales más importantes, cerró ayer la 23° Feria del Libro, que registró cerca de 1.100.0000 visitantes.

La muestra tuvo varios huéspedes ilustres, entre quienes se contaron Mario Vargas Llosa, Ray Bradbury, Antonio Gala, Antonio Skármeta, Jorge Castañeda y las siempre bienvenidas presencias de escritores locales. Entre ellos: Ernesto Sábato, Adolfo Bioy Casares, María Esther de Miguel y María Esther Vázquez.

Entre los autores que marcaron records de firma de ejemplares se cuentan Mario Benedetti (justo el mismo día en que Domingo Cavallo fue recibido a escupitajos y abucheos), Mario Vargas Llosa y Antonio Gala. El público que reclamó autógrafos fue, en su mayoría, femenino.

Nacida como la fiesta de la cultura por antonomasia, la Feria ha mutado paulatinamente su perfil, conforme avanzó la tecnología en las telecomunicaciones.

Hoy, sin duda, bien puede hablarse de una feria cultural multimediática, pues a los editores y libreros, se suman los stands de CD Rom, videos, interactividad, comics, realidad virtual y otros recursos audiovisuales.

Mitos vigentes

Tal como viene ocurriendo puertas afuera de la muestra, más cerca del cine, Eva Perón y el Che Guevara fueron centros de gravedad de una demanda que se manifestó en las ventas producidas.Ambos mitos ganaron su pedestal entre los libros.

A las dos novelas presentadas como novedades editoriales sobre el Che, se sumaron las reediciones de otras tantas biografías y un par de libros de fotografía y documentos sobre la ex primera dama argentina.

No hubo espacio en la muestra que no fuera abarrotado por el público.Desde el rincón de la lectura hasta las salas de conferencias, la muestra se pobló de gente ansiosa por ver mucho, comprar menos y disfrutar mucho el espectáculo de los libros en exhibición.

En los stands donde las ofertas se constituyeron en vedettes, los visitantes arrasaron con los libros.

Entre lo más llamativo de esta edición, Aldo Barresi y Claudio Sabadín, de Editorial Planeta, coinciden en que los chicos y los jóvenes mostraron un enorme interés en los libros. "Esto contradice lo que habitualmente dicen los mayores en el sentido de que los pibes leen poco".

A guisa de ejemplo indicaron que "nuestra colección pocket de poesía y los libros de Agatha Christie se vendieron muchísimo a un público juvenil".

Mucho de todo

En cuanto a Sudamericana, Atlántida, Alfaguara, Emecé y Tusquets, las cifras de ventas colmaron las expectativas editoriales.

Remisas a brindar volúmenes financieros de ventas, de acuerdo con datos inobjetables recogidos por La Nación tras una persistente requisitoria, las editoriales más grandes (Sudamericana, Atlántida, Alfaguara, Tusquets, Emecé, Espasa, etc.) alcanzaron volúmenes de venta que oscilaron entre los 100.000 y los 160.000 pesos cada uno.

Otro dato significativo fue la presencia de escuelas de todo el país que, superando el número de establecimientos programados con antelación, llegaron con buses repletos de escolares con gran interés en recorrer el paseo cultural.

El crecimiento de un 20 a un 30% en las ventas con relación al año último es un dato notable si se piensa en la recesión existente en el país.

Este año se ha convertido en un verdadero hito en la historia de la Feria, cuyo peor año fue sin duda 1995, oportunidad en que el promedio de visitantes cayó sensiblemente respecto del año precedente. Ese fue el año del llamado efecto tequila en la economía.

Mujeres piu avanti

Por otra parte, el avance de las mujeres como consumidoras de libros constituye otro renglón digno de mencionar. No sólo crece el espacio de escritoras, sino que, además, aumenta sin prisa y sin pausa el número de lectoras.

Por ejemplo, las colecciones de poesía y las novelas históricas forman parte de la exclusiva lista de preferencias editoriales de las damas. Las mujeres -universitarias, profesionales, amas de casa, madres de famila- constituyeron el público mayoritario de las múltiples conferencias y charlas debate ofrecidas a lo largo de esta edición cultural.

Hubo, por otra parte, un público heterogéneo en ocasión de presentarse Bradbury en conferencia.Ya sea por su escritura particular o por la sensatez de sus reflexiones, lo cierto es que el escritor norteamericano colmó la sala donde se presentó.

En suma, mientras el telón que da por concluida la 23° Feria del Libro acaba de caer, con los bolsillos complacidos y el sistema nervioso aliviado, los expositores comienzan a pensar en la muestra del próximo año. Otra faceta de un país que, por otro lado, exhibe grandes deudas sociales con vastos sectores de la población.

El amor por los libros no tiene edad

Quizá ella también, como la abuela fascinante de la novela "Donde el corazón te lleve", de Susana Tammaro, haya pensado un día: "Somos nosotros, con nuestras manos, quienes forjamos nuestro propio destino". Y resueltas, las suyas fueron al encuentro de las páginas luminosas de los libros.

Se llama Ramona Sandoval y tiene 73 años. De condición humilde y sin familia, vive en una pensión. Hace 23 años, cuando comenzó la Feria del Libro, ella inició su viaje hacia los libros con olor a nuevo. A diario devora los títulos que editores y libreros le prestan "porque me conocen y saben cuánto me emociona leer".

Ajena al bullicio que la rodea, en el stand de España, Ramona se ubica en una pequeña mesa y se sumerge en los mundos de ficción que los textos despliegan cerca de su alma, mientras sus manos rugosas se aferran con fuerza a las solapas nuevas.La poesía y la novela son sus predilectas."La política no. ¡Está muy por el suelo! ¡Qué barbaridad, nunca vamos a levantar cabeza!".

Esta abuela construye el calendario que la aproxima a la Feria desde que se inicia el otoño. "Amanezco a las 5, leo La Nación de prestado y después sigo con los libros. También leo para unos cieguitos. Soy jubilada, por eso no puedo comprar libros. Me preocupa la gente que no se entusiasma por la lectura y ve mucha televisión. Eso no agiliza la mente".

Sin pretensión docente alguna, reflexiona: "Los libros son una compañía. Ellos mantienen mi corazón abierto a la vida y evitan que me sienta sola". Un ejemplo de vida.

La Feria del Libro no quiere mudarse

La fundación impulsa la remodelación del predio; más metros en el mismo sitio.

La masiva concurrencia a la Feria del Libro, que superó el millón de personas, reactivó el debate sobre la necesidad de ampliar la superficie del predio o mudar sus instalaciones.

"Este predio no da para más. Ya estamos hartos de insistir a las autoridades de la ciudad para que tomen alguna medida", expresó a La Nación el presidente de la Fundación El Libro, Jorge Naveiro, que prefiere una nueva sede en la misma ubicación que la actual.

A pesar de que los editores manifestaron su deseo de que la muestra siga realizándose en el mismo predio, algunos sectores del gobierno porteño tienen en mente trasladar el Centro Municipal de Exposiciones a una zona más periférica, preocupados por los problemas de tránsito que genera el actual emplazamiento.

Más metros sin mudanza

Aunque los proyectos son varios -algunos datan de años atrás- una de las propuestas más viables es la presentada por la empresa de industria publicitaria Anselmi, realizadora de varias exposiciones en el predio municipal, como la propia Feria del Libro.

La propuesta promueve la construcción de un nuevo centro de exposiciones en el mismo lugar del actual, a pesar de las protestas ocasionadas por los trastornos del tránsito vehicular que anualmente se renuevan con la instalación de la Feria del Libro.

En diálogo con La Nación, Hugo Anselmi, presidente de la empresa homónima, sostuvo que haber trabajado en el montaje de la muestra en los últimos años le permitió detectar importantes falencias como las altas temperaturas en verano y el riguroso frío en invierno, la falta de escaleras mecánicas, el obsoleto sistema de prevención de incendios, entre otras fallas advertidas por los técnicos.

El proyecto de Anselmi contempla ampliar la superficie cubierta de 22.700 metros cuadrados a 26.000. Su realización llevaría un año y se estima que costará alrededor de 17 millones de pesos.

Una de sus ventajas sería el carácter progresivo de la obra, ya quepodría realizarse gradualmente sin interrumpir las exposiciones. Otra clave, expresó Anselmi sería la multifuncionalidad, para realizar muestras en forma simultánea.

"La idea es irse para arriba, ampliar el primer piso", reveló Naveiro. También sugirió la posibilidad de que en un futuro se utilicen terrenos pertenecientes al ferrocarril, situados detrás del predio.

Hogar tradicional

Aunque entre las propuestas hubo quienes presentaron la posibilidad de trasladar la muestra a otros lugares, como el Tiro Federal o Puerto Madero, Naveiro aseguró que no hay intención de cambiar el emplazamiento: "Este lugar está tradicionalmente identificado como centro de exposiciones. La gente ya lo identifica con la Feria del Libro, y sería muy difícil remontar nuevamente un hábito generalizado en la comunidad", declaró.

Naveiro lamentó que no se haya concretado en su momento la remodelación del Centro Municipal de Exposiciones, según se había prometido durante la gestión del intendente Saúl Bouer, a través de la inversión de capitales extranjeros.

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