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El desierto ya tiene dueño

Spinetta y Los Socios del Desierto presentó ayer su esperado álbum doble
Daniel Amiano
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7 de mayo de 1997  

Primero se trata de poner alguna medida. Hace mucho tiempo que no se realiza una conferencia con una convocatoria tal. Están todos, y más. Gente ansiosa y sonriente que especula con qué es lo que va a decir hoy, con el álbum doble en la calle tal como exigía desde sus comunicados, donde se quejaba por la poca consideración que los sellos tenían por su obra.

Luis Alberto Spinetta ahora está ahí, sobre el escenario, acompañado por Los Socios del Desierto, Marcelo Torres y Daniel Wirzt, dispuestos a tocar.

Es la presentación de un álbum que se grabó hace un año y medio y que vio la luz hace seis días. Cosas del mercado... y de las exigencias del artista que finalmente obtuvo lo que quiso: más de 200.000 dólares y el arte de CD tal cual lo imaginó, a través de Sony.

"Cheques", "Cuenta en el sol", "Diana", "Jardín de gente", "La luz te fue" y "Nasty People" son los seis temas que sirven para entrar en calor antes de que el Flaco se siente ante el periodismo para hablar después de algún tiempo.

Hablar es imperfecto

"Por supuesto, no les revelaré mis secretos hoy", bromea Spinetta. Está de buen humor y por eso pide que aprovechemos ahora, porque después no va a hablar más. Y todos saben que eso es cierto; que este renacimiento rockero viene con características bien distintas y haciendo un paso al costado de lo que es hoy el rock nacional. O lo que al menos se vende como tal.

Spinetta está más crudo: "Hablar, a veces, es imperfecto. Las canciones dan una mejor dimensión del espíritu del artista", sintetiza en cuanto a su silencio periodístico.

"Entiendo que ser una persona pública tiene sus cosas y me las tengo que aguantar, pero me persiguieron algunos fotógrafos como si fuesen maricones."

No se calla nada. Hasta de las preguntas más evidentes y absurdas, él sale airoso desde la ironía: "No voy a abandonar nunca esta postura, y no voy a decirles síganme, no los voy a defraudar".

Los conceptos de Spinetta salen como flashes, chispas que a veces tienen una carga poética muy fuerte, como una contraseña para sus seguidores de años, que en este nuevo trío encuentran buena parte de lo mejor del músico.

¿Pero cómo fue el regreso al sonido crudo de guitarra?: "Fue mi acercamiento a la comida japonesa, al sushi, donde se sirve pescado crudo. Quería esa crudeza. Estoy muy orgulloso de este trío, que me hace sentir más pendejo para encarar esta música".

De todas formas, el trabajo oculto y sus pocas apariciones periodísticas parecieron también una estrategia. Una nueva forma de crear expectativas. "La única estrategia es el silencio; no tengo ganas de que se metan en mi vida. La mejor estrategia es estar muy bien".

Y su estrategia en este momento parece ser evitar ponerse en el centro de la escena, un lugar que con este regreso ocupa a pesar suyo: "Es un disco más. Hace tres años que estamos con el grupo, y cuando empezamos manejamos un código en el que no había metas. Teníamos claro que no había manager, ni recitales, ni discos. Eramos socios del desierto, y de pronto vimos que teníamos un montón de material y queríamos darlo todo. Por eso el álbum es doble".

Viejo, pero nuevo

El álbum se grabó hace tiempo. Es como una llegada tardía y que Spinetta, de alguna manera, confirma: "Estamos trabajando en un álbum nuevo". Lo dice como si estos últimos cinco años hubiesen sido los "normales" para un músico.

"Es la consecuencia directa de una postura intelectual. Después de Pelusón y de algunos problemas con gente que dice estar en el negocio, me pareció que era el momento de que me fuera un poco. Quería sentir que estaba de nuevo en el curso de mi energía."

Pero este renacimiento también tiene otras razones, más familiares e íntimas: "En esto también tiene que ver el crecimiento de Dante y los encontronazos que tuve con él. El no quería ser el hijo de..."

Y vuelve a su nueva música: "Quería volver con una música que, cuantos menos elementos tuviera, mejor, y me obligó a volver a tocar la guitarra después de tocar con unos monstruos terribles".

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