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Muchos argentinos se vuelven de los EE.UU.

Entre 30 y 40 parejas inician por mes el trámite para retornar al país; algunos partieron hace 30 años
Hugo Alconada Mon
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17 de marzo de 2005  

WASHINGTON.- Elba Díaz Araujo de Bonini se siente cómoda con la eficiencia del sistema norteamericano y ama el clima californiano: seco, cálido y soleado. Pero, tras 35 años viviendo en Los Angeles, vendió su casa y a los 62 años decidió retornar a su verdadero hogar: Mendoza.

Su esposo, Pedro (70), se jubiló como médico el año pasado. Entonces, ella adelantó su jubilación y se despidió de la Escuela Argentina que fundó y dirigió en Los Angeles por décadas. Juntos, volverán a la Argentina en septiembre u octubre, una vez que haya pasado el invierno andino y brotado la primavera. Ya compraron su casa en las afueras de Mendoza, camino a Godoy Cruz. Allí vivirán de sus jubilaciones, que, sumadas, ascienden a 2000 dólares.

Sin hijos, los Bonini quieren reunirse con sus hermanos y sobrinos. "¿Sabe qué pasa? Se extrañan los afectos y, a nuestra edad, también una buena relación médico-paciente. Con la jubilación, acá no se puede vivir y, allá, en la Argentina, podemos acceder a los servicios que queramos y si necesitamos algo, regresamos a los Estados Unidos", explica Elba.

Los Bonini no están solos en la travesía. Entre 30 y 40 parejas o familias argentinas inician cada mes los trámites para retornar al país, según datos recopilados por LA NACION en los siete consulados argentinos en los Estados Unidos: Chicago, Los Angeles, Houston, Atlanta, Nueva York, Miami y Washington.

Las parejas piden allí el "certificado de residencia", con el que demuestran que han permanecido más de un año en los Estados Unidos y que, por lo tanto, están exentos del pago de los impuestos aduaneros al trasladar todas sus pertenencias a la Argentina.

El trámite permitió que los consulados detectaran en los últimos meses que, tras la devaluación y la paulatina estabilización económica y financiera del país, no sólo regresan algunos de los que emigraron sin papeles con la crisis de 2001. "Hay un grupo grande de gente que está regresando a la Argentina luego de pasar 20 o 30 años acá -afirma Bonini-. Uno no termina de acostumbrarse a muchas situaciones sociales muy discutibles, como la aceptación del aborto, aunque nos encanta este país."

Entre 120.000 y 150.000 argentinos, viven en California y la costa del Pacífico. "En este consulado, hubo un aumento importantísimo de regresos voluntarios en los últimos cuatro meses. Emitimos entre 4 y 5 certificados de residencia por día", detalla el cónsul en Los Angeles, Luis María Krekler. "Retorna la gente grande porque les desagrada pasar su vejez en los Estados Unidos. Dejan a sus hijos y nietos acá, y cada seis meses vuelven a visitarlos, a hacer trámites y hacerse un chequeo médico completo", explica.

Casi una tradición, el jubilado estadounidense huye del invierno y la nieve, y emigra a Florida, más cálida y soleada. Al parecer, el retirado argentino opta por regresar al país y a su ciudad de origen. "Acabo de cumplir 70 años y acá la vida de la gente jubilada es carísima. ¿Para qué nos vamos a quedar?", desafía Bonini.

El consulado en Chicago emite, por su parte, otros 100 certificados de residencia por mes. "Es impresionante. Es gente a la que le va muy bien y que quiere regresar, encantada", comenta el cónsul Ernesto Paz. "Algunos van como jubilados; otros, a invertir parte de sus ahorros o a comprar un hotelito en el sur", describe.

Los Bonini se radicaron en Nueva York en 1972. Cuatro años después, él obtuvo una beca médica en Los Angeles y compró una casa en las afueras, en San Marino, mientras que ella revalidó su título de docente y en 1982 fundó la Escuela Argentina. "Tampoco vamos a cerrar todo acá, pero creemos que los beneficios cubrirán los inconvenientes -evalúa Elba-. Sé que me haré mala sangre con la ineficacia, con la burocracia... Pero todo eso es infinitamente menos importante que volver a la patria."

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