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La prensa literaria rioplatense

REVOLUCION EN LA LECTURA Por Eduardo Romano-(Catálogos / El Calafate)-447 páginas-($ 33)
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20 de marzo de 2005  

El crítico, profesor universitario y poeta Eduardo Romano ha investigado los procesos de formación y transformación de la cultura popular en la Argentina, los cruces y diálogos que lo popular establece con la tradición criolla, el periodismo escrito, los medios masivos de comunicación, la cultura "alta". Desde los años setenta, ha formado parte de un grupo intelectual -integrado, entre otros, por Jorge B. Rivera, Aníbal Ford y Jorge Lafforgue- que se propuso la tarea de releer la historia de la literatura argentina a partir de la revalorización de géneros menores como la historieta, el teatro criollo, el radioteatro, las letras de tango o la literatura policial, y de los productos de la industria cultural.

En los proyectos de investigación sobre literatura y cultura popular que dirigió en la Universidad de Buenos Aires, así como en su participación en diversos emprendimientos culturales (colaboraciones en los fascículos de la Historia de la literatura argentina del Centro Editor de América Latina o en la revista Crisis, dirección de colecciones en numerosas editoriales), Romano centró su trabajo en la reformulación del concepto mismo de cultura mediante el análisis de los fundamentos teóricos, ideológicos y estéticos de la cultura popular. Sus artículos críticos, sus libros (Literatura/cine argentinos sobre la(s) frontera(s), Las huellas de la imaginación (en colaboración) y Voces e imágenes en la ciudad. Aproximaciones a nuestra cultura popular urbana) y la preparación de numerosas antologías de poesía, letras de tango y cuentos argentinos dan cuenta de que su foco de interés se ha mantenido fiel a sí mismo a lo largo de tres décadas.

El propósito de Revolución en la lectura. El discurso periodístico-literario de las primeras revistas ilustradas rioplatenses es reconstruir los orígenes del discurso periodístico-literario, a finales del siglo XIX y comienzos del XX, en el ámbito rioplatense. El enfoque es, por lo tanto, regional -y no nacional- pues Romano considera que, desde el punto de vista histórico-cultural, Buenos Aires, Montevideo y sus áreas de influencia integraban un bloque homogéneo y compartían un mismo público. El centro del trabajo está puesto en el estudio de las revistas ilustradas que circularon por ambas orillas entre 1880 y los primeros años del siglo XX, y desempeñaron un papel protagónico en la construcción de una nueva discursividad y en la asignación de nuevas funciones a la lectura literaria.

El libro revisa los antecedentes de esas revistas a través del estudio de los Almanaques publicados en los años ochenta y de los semanarios ilustrados de los noventa, principalmente La Ilustración Sud-Americana (1892-1905) y Buenos Aires (1895-1899). Tanto los Almanaques como los semanarios determinan un nuevo régimen de lectura que anticipa los procesos comunicativos de Caras y Caretas (1898) de Buenos Aires, y de Rojo y Blanco (1900) de Montevideo: la conjunción de lo icónico con lo verbal. También anticipan la aparición de nuevos intelectuales ?los escritores-periodistas? que escriben en diarios y revistas, en condiciones inéditas de trabajo intelectual y la conversión de los lectores en escritores-colaboradores, uno de los aspectos más interesantes en el proceso general de democratización cultural de la época.

Una de las hipótesis más fuertes de la investigación es que con Caras y Caretas se asiste al nacimiento de la revista ilustrada popular porque creó un soporte de lectura atractivo y dinámico, concitó la atención de multitud de lectores pertenecientes a clases sociales diferentes y supo fusionar imágenes artísticas, fotografías y caricaturas con textos que cubrían desde la información hasta la literatura, y donde se combinaban lo cómico con lo serio, lo curioso con lo tremendo, lo culto con lo popular. Romano realiza un análisis muy minucioso de los materiales gráficos y escritos de Caras y Caretas y se detiene en las colaboraciones literarias para afirmar que en la revista coexisten, y a veces polemizan entre sí, el nativismo, el reformismo y el esteticismo modernista. En este sentido, el autor retoma y desarrolla un modo de sistematizar la literatura argentina -ya definido en sus trabajos anteriores- a través de tres poéticas dominantes: la poética "nativista", consolidada hacia 1880 con La tradición nacional de Joaquín V. González, cuyo núcleo ideológico apunta a mantener una identidad criolla vinculada con el medio rural; la poética "reformista", que sostiene que la literatura modifica a quien la lee y cuyo mejor exponente es Roberto J. Payró; y por fin, la poética "esteticista modernista". Si bien esta última poética presupone la autonomía de la literatura, su nacimiento coincide con la profesionalización del escritor que vende su escritura como una mercancía.

Con Revolución en la lectura, Eduardo Romano realiza una importante contribución al conocimiento de una etapa fundamental de la prensa periódica rioplatense. No sólo proporciona una documentación muy precisa sobre publicaciones que habían sido ignoradas por las historias del periodismo, sino que realiza un cuidadoso estudio sobre los orígenes del discurso periodístico-literario que signó, en más de un sentido, el futuro de la prensa popular en la Argentina.

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