Hallan un dinosaurio con una boca con "guillotinas"

Detrás de los dientes frontales tenía cuchillas de hueso
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23 de marzo de 2005  

Paleontólogos argentinos anunciaron ayer el hallazgo de un dinosaurio patagónico que presenta una característica única entre todos los vertebrados: detrás de los dientes frontales, a modo de muelas, este animal de 12 metros de largo y 20 toneladas de peso contaba con filosas cuchillas de hueso dispuestas a modo de guillotina.

"Ese medio pico se encontraba recubierto por una capa córnea que seguramente le permitió cortar vegetales más duros, pequeñas ramas que no podría cortar con sus débiles dientes", dijo el paleontólogo Sebastián Apesteguía, investigador del Museo Argentino de Ciencias Naturales, durante la presentación en sociedad del Bonitasaura salgadoi.

El único ejemplar fósil de este animal fue hallado en la localidad fosilífera de La Bonita, en el noroeste de la provincia de Río Negro, un yacimiento paleontológico descubierto hace más de ochenta años por una expedición del Museo de La Plata y luego olvidado.

De la mano de doña Tika

Apesteguía y sus colegas dieron con los restos del bonitasaura al retomar los pasos de Walter Schiller y Santiago Roth, del Museo de La Plata, que comandaron en 1922 una expedición naturalista en la zona. Pero para llegar al yacimiento, del que no existían registros sobre su ubicación exacta, debieron seguir las indicaciones de Filomena Avila, más conocida como "doña Tika".

De niña, doña Tika sirvió de guía a Schiller y a Roth. Ahora, a los 98 años, y a pesar de estar ciega, supo dar a los paleontólogos las indicaciones precisas para llegar a La Bonita. Claro que para eso, contó Apesteguía, "primero tuvimos que convencerla de que no éramos traficantes de fósiles".

En La Bonita, los investigadores del Museo de Ciencias Naturales dieron con el 70% de la osamenta del bonitasaura, que yacía enterrado junto a restos fósiles de cocodrilos y de dinosaurios carnívoros. Justamente, agregó el paleontólogo, "algunas de las vértebras del bonitasaura presentaban las marcas de mordidas de dinosaurios carnívoros".

Como el resto de sus parientes titanosaurios, bonitasaura era un dinosaurio herbívoro que vivía en manada, lo que le permitía defenderse de temibles dinosaurios carnívoros como el carnotaurus.

Pero el nuevo animal poseía caracteres anatómicos que lo distinguían del resto de sus congéneres. Y todos se concentran en sus fauces. Además de la suerte de guillotinas con las que cortaba ramas, un carácter único entre los vertebrados, bonitasaura tenía una mandíbula cuadrada.

"Ya en 1927 se habían encontrado en Río Negro restos de uno de estos dinosaurios herbívoros de cuello largo con una mandíbula cuadrada, pero por aquel entonces se pensó que la mandíbula no pertenecía a ése, sino a otro animal", relató Apesteguía.

La mandíbula cuadrada es un rasgo de dinosaurios más antiguos, llamados rebaquisaurios, que se extinguieron hace 82 millones de años. Bonitasaura tiene 83 millones de años, lo que hace suponer que sería un heredero del nicho ecológico que ocupaban los rebaquisaurios.

"Antes se pensaba que la mandíbula cuadrada era útil para alimentarse de vegetación acuática, y se pensaba que estos eran animales mayormente acuáticos -explicó Apesteguía-. Pero ahora que sabemos que la vida de estos grandes dinosaurios era terrestre se piensa que esa forma de mandíbula les permitía cortar vegetación que crecía al ras del piso."

Las fauces del bonitasaura ayudan a comprender la evolución de su familia de pertenencia, los saurópodos. "La existencia de adaptaciones como la del pico del bonitasaura nos dice que los saurópodos ocuparon en realidad muchos ambientes distintos y seguramente se alimentaban de distintos tipos de vegetales, entre ellos los angiospermas (plantas con flores), que comenzaban a diseminarse por el mundo."

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