Shakespeare renovado

Paola Krum y Joaquín Furriel, dirigidos por Alicia Zanca
Pablo Gorlero
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10 de abril de 2005  

Además de haber sido una puesta en escena atípica, con numerosos elementos adicionales y con una adaptación llana, pero que conservaba la esencia del texto original, el "Romeo y Julieta", que también dirigió Alicia Zanca, tenía otra particularidad: la platea estaba casi colmada de espectadores jóvenes. Y lo más positivo de ese dato es que se quedaban atentos durante toda la representación.

La directora y actriz advirtió eso y volvió a tomar a Shakespeare, pero en una de sus versiones más queridas y jocosas: "Sueño de una noche de verano", que se estrenará el viernes en el Teatro San Martín.

El elenco es heterogéneo en cuanto a edades y homogéneo en cuanto a calidad: Joaquín Furriel, Paola Krum, Osqui Guzmán, Daniel Casablanca, Roberto Catarineu y Gastón Ricaud, entre otros actores. Algunos de ellos son acróbatas y cantantes. Es que nuevamente, Zanca quiso nutrir a su puesta de elementos atractivos como los vuelos, la acrobacia, la esgrima, la música y las canciones, cosas que, de todos modos, Shakespeare había puesto originariamente y que el español Miguel Abeledo Piñeiroa respetó a rajatabla. "La obra habla de lo femenino y lo masculino. Y dice que si Venus, que es lo estético, y Apolo, que es el que contiene, están fuera de sincronización se produce lo que ocurre en la obra. Como los seres superiores están totalmente fuera de su eje, los que siguen en la escala humana se descomponen -explica la directora-. Además, en esta puesta está incluido Shakespeare, en la piel de Catarineu, que habla de los sueños y de que todos somos actores que representamos muchos papeles a lo largo de nuestra vida. Hay músicos en vivo que tocan la partitura de Ernesto Jodós y armé una puesta que no tiene nada que ver con lo naturalista. Tenés un fondo de Botticelli, manchado por el posmodernismo a través de las luces."

Figuras jóvenes

Para Paola Krum ("Drácula", "El jorobado de París", "Aplausos") la obra no es nueva. Había interpretado a Titania y a Hermia en "Puck", la versión libre que hizo Claudio Gallardou y La Banda de la Risa, de "Sueño de una noche de verano". Allí, además, cantaba. Igual que en esta puesta, donde sólo interpreta a Titania. "Me ha pasado de comparar las dos versiones, durante los ensayos. Es inevitable. Pero, por lo general, lo hacía juzgándome, para ver si estaba haciendo algo similar a lo anterior. No quería hacer algo ni siquiera parecido. Pero como las versiones son tan diferentes, ese riesgo desapareció de inmediato. Cuando me convocó, Alicia me ofreció hacer de Hermia, pero me entusiasmó más contar este mundo imaginario de Titania, ver cómo era, qué reglas y qué códigos tenía", explica Paola Krum, para quien esta obra es un desafío distinto, ya que su mayor experiencia teatral está puesta en un género: el musical.

Por su parte, Joaquín Furriel demuestra un entusiasmo contagioso. Es su primera participación en el Teatro San Martín y es su primer Shakespeare. Aunque se hizo famoso a través de la televisión ("099 Central", "Soy gitano", "Jesús, el heredero") tiene una raíz mucho más teatral que mediática. Allá por 1997, en las épocas en las que hacía poco que egresaba de la Escuela Nacional de Arte Dramático, y andaba dando vueltas por el país y el mundo con una elogiada versión en pantomima de "Juan Moreira", ni pensaba en la televisión. Y así fue como deambuló por los principales teatros, como el Presidente Alvear o el Cervantes. Pero tal vez sus fanáticas no sepan que está más vinculado a los telones que a las cámaras. "Antes me molestaba eso pero porque tenía un gran prejuicio con la televisión. Pero después me aflojé mucho. Es fantástico poder hacer la estructura del teatro clásico isabelino de Shakespeare, que había estudiado y trabajado en el conservatorio -explica Furriel-. Me ofrecieron esto a mediados del año pasado y hoy tengo la sensación de que elegí lo que necesitaba: una obra como ésta, con un elenco lleno de amigos, con Alicia y un grupo de gente que te quita ciertas zonas de soledad que habitan en uno cuando hace tiras."

Ambos rechazaron varios proyectos de televisión por esta obra. Seguramente, la oferta económica debe haber sido mejor y la estabilidad laboral también, pero ellos están en un momento en el que pueden elegir y saben escuchar a su espíritu. "Les dije que no a todas las tiras que me ofrecieron y que empezaban este año. Me parecía importante priorizar esta obra y una cuestión de formación que tengo. Además, tuve la experiencia de hacer «Soy gitano», con «Don Chicho», en el Cervantes, y aunque muy contento, quedé agotado de ese doblete. Para mí, es muy importante trabajar en esta sala, un lugar donde me gustaría seguir creciendo como actor", confiesa Furriel. Entretanto, su compañera despierta risas en él ante su comentario: "Yo ya estoy mayor y no puedo sostenerlo, de verdad. Ahora tengo que hacer un capítulo de «Botines», y estoy que no sé cómo voy a hacer. No puedo hacer televisión y teatro. Estoy grande y lo digo porque lo asumo por la experiencia: me cuesta, me agoto y termino sin disfrutar. Y yo quiero llegar al teatro descansada, con las horas de sueño necesarias para tener bien mi voz. Me gusta entregarme a un espacio y poner ahí todas mis energías. Sé que hay algunos que pueden hacer muchas cosas a la vez y lo pasan bien, pero yo no".

La magnitud de la Casacuberta les encanta y los vuelve conscientes de la importancia de pisar la misma madera que transitaron muchos grandes de la escena mundial.

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