El juez Macchi espera que aparezcan nuevas pruebas

Para la Justicia, los dichos de Ríos no fueron convincentes
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25 de mayo de 1997  

DOLORES.-Tras interrogar a Alfredo Yabrán y su jefe de seguridad, el juez del caso Cabezas no está dispuesto a avanzar con nuevas detenciones hasta que hable el principal sospechoso o aparezcan nuevas pruebas.

Si bien Ríos dudó al explicar una supuesta triangulación de llamadas con los vigiladores de Yabrán la comisaría de Pinamar en la madrugada del crimen, el juez José Luis Macchi, vapuleado por una cámara de apelaciones que le exige mayor celo probatorio, consideró que los indicios contra el ex sargento no eran lo suficientemente vehementes como para justificar un inmediato procesamiento.

"El problema con los cruces telefónicos es que no sabemos el contenido de las conversaciones y con eso sólo no alcanza," confió una fuente judicial.

También llamó la atención que Ríos negara haberse enterado de ninguno del las múltiples guardias periodísticas que José Luis Cabezas le hiciera a Yabrán el verano último, ni los problemas que enfrentaron los periodistas de la revista Noticias al intentar cumplir con su trabajo.

Minutos antes, Ríos, un ex sargento del ejército, había admitido ser un experto en inteligencia especializado en "informes ambientales", o sea en investigar la vida de las personas, y que hacía ese trabajo para Yabrán. "Al principio parecía que Macchi lo tenía a Ríos contra las cuerdas, pero poco a poco fue aflojando y al final no pasó nada", contó un abogado que presenció el interrogatorio.

El magistrado ahora parece convencido de que el fotógrafo fue víctima de un asesinato por encargo, pero a cuatro meses del crimen todavía no sabe quién orden el trabajo ni por qué.

Por eso resulta clave lo que pueda aportar el ex policía Gustavo Prellezo, señalado por otros cuatros detenidos confesos como el autor material del asesinato. En los días previos al crimen, Prellezo mantuvo varios llamados telefónicos con Ríos, pero el especialista en seguridad declaró que el ex policía lo llamaba para pedirle trabajo.

Una hipótesis insostenible

Por el lado de los investigadores policiales encabezados por el comisario Víctor Fogelman, se vuelve insostenible la insistencia de una conexión entre la banda de Prellezo y la de Pepita la Pistolera, aunque hasta hace una a semana insistían con la existencia de supuesto nexo.

La cámara de apelaciones fue clara al fallar que la banda de Pepita "fue víctima de una maniobra diabólica" y no participó en el asesinato.

Eso lo deja al juez con Prellezo y los cuatro ladrones de Los Hornos, que de no mediar nuevos descubrimientos en el caso, serían juzgados y condenados por el asesinato, y tres policías de Pinamar cuyos procesamientos parecen endebles por depender mucho de indicios circunstanciales.

Como el secretario de Seguridad bonaerense declaró la semana pasada que el caso se esclarecerá cuando la opinión pública esté satisfecha, quedan dos caminos: que el caso cierre con los que están, o que se sigan las sugerencias de la cámara de apelaciones para profundizar una investigación donde la verdad parece cada vez más lejana.

Entre las pistas que se podrían -profundizar está la identificación del nutrido grupo de personas que, según testigos, acechaba a Cabezas en la fiesta de Andreani horas antes del crimen.

También, a partir de los cruces de llamadas, la relación entre los policías de Pinamar y los vigiladores de Yabrán. También, los problemas sufridos por los periodistas que intentaron acercarse a Yabrán, quien niega tener custodia personal. También, a los posibles instigadores de la "diabólica maniobra" para desviar la investigación.

Por ahora, la hipótesis que maneja el juez es que Cabezas fue asesinado por que su trabajo molestaba a Prellezo y a "otra u otras personas".

Teniendo en cuenta la tormentosa relación ente Yabrán y la revista Noticias, hasta que no aparezca una hipótesis alternativa creíble, Ríos seguirá bajo la lupa del juez.

"Lo estamos siguiendo porque no fue convincente" , dijo la fuente judicial

Alfredo Yabrán es un vecino de San Martín de los Andes

SAN MARTIN DE LOS ANDES.- Tierra del pehuén y del agua clara, de truchas y pescadores, de algún chileno que cruza en busca de trabajo, de mapuches que todavía entonan un loncomeo que artistas como los Berbel y el gran poeta José Larralde se esfuerzan por rescatar, de esquiadores que desde el cerro Chapelco se largan para abajo transformando la nieve en un rápido vértigo, de ciervos que a veces zafan del escopetazo o de gente que bien sabe que sus lagos fronterizos serán un recurso fundamental de agua sin igual. Pero también, desde hace un tiempo... tierra de Yabrán.

Es que Alfredo Yabrán, el empresario postal, como lo llaman, hizo la "pata ancha" en este pueblo de unos 18.000 habitantes cuando nadie lo esperaba, cuando sólo unos pocos lo imaginaban.

Llegó de la mano de un amigo y no fue para pasar unos días en una cabaña, un hotel o una hostería, sino para comprar 1620 hectáreas. Por lo menos hasta ayer.

Apareció hace un año y nadie lo sabía. Enseguida se hizo de una hostería que convirtió en casa, llamada El Viejo Botín, un nombre demasiado sugestivo, con un parque de unas 20 hectáreas. Casa de madera y dos caseros que no alcanzaron para recibir a cierta cantidad de amigos. Por eso, después, vino El Nuevo Botín, otro lugar, con mucha más madera, algo de piedra y otros caseros, rodeado de 400 hectáreas de bosque.

Ubicada frente al parque Diana, la propiedad, a nombre de Yabito SA, necesitó extenderse y, entonces, don Alfredo, como ya lo llaman algunos, adquirió 1200 hectáreas más de aquel parque. Lo habría comprado todo de no saber que por allí andan nubarrones de hipotecas. La oferta fue de cinco millones de dólares, pero alguno de sus especialistas desaconsejó la operación. De no haber sido así, Yabrán ya tendría más de 4000 hectáreas, más cabañas, más galpones y un coto de caza.

Por 3500 dólares contrató a un administrador lugareño, Daniel Romano, un agente inmobiliario que se encarga de tenerle todo listo al "jefe". Se lo ve todos los días en una camioneta 4x4 Ford Explorer verde, patente AXA 257, o en una doble cabina Ford F-100 blanca, o también en otra Ford Explorer bordó AXZ 259.

Su presencia definitiva, su "blanqueo" final, fue en Semana Santa, cuando con toda la familia decidió ver un partido de fútbol en la TV del bar El Peume.

Se envolvió con una bandera blanca y colorada y gritó los tres goles de River. Calló cuando llegaron los mismos tantos de Boca Juniors.

Parecería que Yabrán cambió el perfil. Quienes lo conocen de cerca dicen que hay un "nuevo Alfredo", que ya no tiene problemas en mostrarse. Será por eso que aquí se lo vio en todo momento, comiendo chocolates con café en el artesanal bar Abolengo o en el casino, una suerte de confitería en la que el volumen de juego no conmueve a nadie, salvo a los que siempre pierden.

Ayer, los que lo miran "con cara de don Alfredo", hablaban de su triunfo en un juzgado de Dolores. Otros, los tradicionalistas del pueblo, seguían sosteniendo el "¿quién es?". Son los que prefieren seguir oyendo el silbido del viento y el bramido del ciervo.

Temen que llegue la pinamarización

SAN MARTIN DE LOS ANDES.- "Por allá nos prendieron fuego algún bosque, más allá nos inventaron el ratón colilargo (hantavirus) y ahora se nos viene la pinamarización". La reflexión y la queja partió de una suerte de pescador-filósofo que no tuvo ninguna gana de identificarse."Poné que me llamo Pepe", dijo al fin.

Más analítico, el arquitecto Pablo Velázquez reflejó el sentimiento de muchos pobladores: "Con el tema del hantavirus se dijeron muchas pavadas. Acá no hubo ni un caso. Como tantos otros lados, este lugar presenta una opción distinta, una forma de vida diferente y, lo que menos queremos, es la pinamarización".

Lo de la "pinamarización" tiene los siguientes referentes:Alfredo Yabrán, el "verano político" y la muerte del fotógrafo Cabezas; todo se mezcla.

Es que los que le dieron la espalda al ruido y eligieron la tranquilidad de estos bosques ven con disgusto la llegada del empresario Yabrán. Esto es así.

Relevaron a más policías

LA PLATA-. Los incidentes ocurridos el último miércoles entre vendedores ambulantes y la policía derivaron en otros cuatro relevamientos para efectivos de esa repartición.

Voceros de la secretaría de Seguridad informaron que fueron pasados a disponibilidad los comisarios Hugo Daniel Reynoso y Carlos Enrique Bonani, al subcomisario Ricardo Adolfo Zacarías y al oficial subinspector Néstor Julián Trotta.

De esta forma, ya suman nueve los efectivos policiales separados de sus funciones, a raíz de la represión registrada en esta ciudad cuando la fuerza desalojó a los puesteros e ingresó a la Facultad de Humanidades.

Un día después de los incidentes fueron relevados de sus cargos el titular y el segundo jefe de la Unidad Regional de La Plata, comisarios inspectores Rubén Araneo y Eduardo Echavarría.

En tanto, el viernes fueron pasados a disponibilidad los comisarios inspectores Juan Carlos Vollabrille, Juan Guillermo Nowosielky y Angel Daniel Scorsetti.

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