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Versión blanca de una sitcom negra

Dolores Graña
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14 de abril de 2005  

"Casados con hijos", comedia basada en "Married... with Children", creada por Ron Leavitt y Michael G. Moye. Adaptación: Diego Alarcón y Axel Kuschevatzky. Producción ejecutiva: Mariano Berterreix. Dirección: Claudio Ferrari. Iluminación: Jorge Condomí. Sonido: Rubén Perretta. Con Guillermo Francella, Florencia Peña, Luisana Lopilato y Darío Lopilato. De lunes a jueves, a las 22, por Telefé.

Luego del éxito de "La niñera", Telefé eligió como sucesor en estos primeros pasos en el género de la sitcom (comedia de situaciones) a "Married... with Children", una serie que, a diferencia de la primera, dista de ser una comedia clásica construida para el lucimiento de su protagonista. Es estilística y narrativamente su opuesto: su centro no es la construcción de una familia, sino la opresión que una familia, un trabajo y las responsabilidades pueden generar en un adulto y cómo la única respuesta cuerda frente a esa presión externa es la agresión interna.

"Casados con hijos", la entretenida versión local de esta comedia, no ha mantenido el humor ácido, intolerante y nihilista del original, sustituyendo el rencor no exento de odio de clase que movía a "Married..." por el más módico y eficaz de la rencilla de alcoba a cargo del matrimonio Argento, lo que termina diluyendo el conflicto que convertía a todas estas peleas -graciosas, claro- en algo más que la suma de sus insultos. Y, lo que es más extraño, convirtiendo a esta sitcom negra en una comedia blanca clásica-en términos de ritmo y estructura- en la que el único filo está dado por la lengua de sus protagonistas.

Guillermo Francella sabe sacar partido de este estado de cosas quizá como nadie, perfeccionando su tradicional personaje (en el que pueden apreciarse chispazos de casi todos los anteriores, de "buscas" a "bananas" porteños). A fuerza de su histrionismo -y su increíble capacidad de despertar carcajadas con sólo un acceso de ira contenido o una mención a las desventuras de Racing-, y sin agregar una letra a los diálogos, logra convertirse en la columna vertebral del programa, aunque su Pepe Argento no tenga demasiados puntos de contacto con el perdedor que el guión esboza en sus primeras escenas (y que pierde protagonismo frente a la afilada labor del cómico). Florencia Peña, gracias a su probada química con Francella y su oficio, batalla y logra, en buena medida, salvar a Moni Argento de la caricatura vacía a la que parece destinarla el descuido en su construcción (al que no ayudan ni la peluca presente en el original ni un vestuario inexplicablemente quedado en los años 80). Otro tanto les ocurre a los hijos de los Argento, interpretados por Luisana y Darío Lopilato, pero (especialmente en el caso del último) el resultado es bastante menos convincente.

Con mayor confianza

Poco pasa en las comedias en materia de historia -es simplemente una anécdota del tipo "Cuando Lucy fue a trabajar a una tintorería"-, por lo que el peso dramático cae en los personajes y nuestro conocimiento de cómo reaccionarán frente a situaciones seguramente ridículas.

"Casados con hijos" podría hacer mejor uso de las buenas armas que posee si confiara más en los elementos que tiene a su disposición, hasta ahora sólo insinuados: más en sus historias que en sus gags y más en la capacidad actoral de sus protagonistas que en su habilidad para reeditar éxitos anteriores.

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