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En julio, Buenos Aires no duerme

Del 19 al 27 de julio, durante 220 sin interrupción, los creadores anónimos podrán lucirse en un megafestival artísticotura que organiza el Gobierno de la Ciudad
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25 de mayo de 1997  

Durante 9 días con sus noches, los artistas darán calor al invierno porteño con el megafestival Buenos Aires no duerme, en el que jóvenes creadores de todos los barrios, de todas las artes, juntarán sus talentos para desatarlos frente al gran público de la ciudad. Serán 220 horas ininterrumpidas en el Centro Municipal de Exposiciones, sin cortes ni descansos, del 19 al 27 de julio, en una sostenida y maratónica confluencia de artistas no consagrados que llegan con ganas de serlo. "Buenos Aires no duerme está pensado como una gran fábrica donde se producirá cultura", dijo a La Nación Cecilia Felgueras, directora del departamento de Promoción Cultural de la Secretaría de Cultura, área que maneja los hilos del proyecto. "Queremos integrar los artistas que actúan en la periferia, la cultura que se genera en los barrios, con los circuitos culturales comerciales. Al mismo tiempo, se busca potenciar el nivel del arte alternativo."

Si uno de los fines perseguidos es enlazar a los artistas marginales con el público masivo, no puede haber mejor plataforma que el Centro Municipal de Exposiciones, sede tradicional de la Feria del Libro, en el corazón del circuito cultural más prestigioso de la Argentina: a metros del Centro Cultural Recoleta, del Museo Nacional de Bellas Artes y del Palais de Glace.

"Darles a los jóvenes la posibilidad de producir y exhibir en un escenario tan jerarquizado y de tanto prestigio -relfexiona María Sáenz Quesada, titular de la Secretaría de Cultura- significa un respaldo categórico a la hora de ayudarlos a abrir puertas y a romper el aislamiento que muchas veces ahoga a los creadores anónimos."

Al encuentro de lo nuevo y de lo bueno, pues al festival llegará lo mejor de los barrios: desde mañana y hasta el 13 de junio permanece abierta la inscripción a un concurso, del que se informa por separado, para todos los artistas que quieran participar.

Fábricas y talleres

Además de mostrar lo que tienen, los artistas van por más. No por nada se habla de "fábrica`, de un lugar y un momento en el que se "produce` cultura.

¿Cómo piensan producirla? Por lo pronto, se darán talleres en las diversas disciplinas.

En varios de estos talleres, abiertos a todo público, se darán las nociones fundamentales de cada arte y estarán dirigidos por destacados artistas que vienen trabajando en los centros culturales de barrio.

Así es como Alberto Félix Alberto y Daniel Veronese, que coordinan talleres de teatro en Parque Chacabuco, estarán presentes en la muestra, lo mismo que el músico Diego Frenkel, al frente de un taller de rock en Lugano. Otros talleres, más especializados, los artistas son entrenados en temas vitales como la puesta en escena de una obra de teatro y los criterios de selección que se siguen al armar una muestra de artes plásticas.

Un tercer tipo de taller pretende brindar técnicas a los creadores para que logren llevar su arte al mercado, a las firmas comerciales. Empresarios y productores artísticos tomarán parte en los talleres, dando clases y pistas.

"Buenos Aires no duerme es un lugar de encuentro, de intercambio de ideas y armado de proyectos", dice Felgueras. "Se puede conectar, por ejemplo, a los jóvenes que trabajan en revistas alternativas con diseñadores gráficos y empresarios editoriales". El intercambio permitirá, entre otras cosas, que grupos de danza y teatro cuyas obras -por falta de plata y espacio-, todavía no pasaron del papel, reciban el escenario y la coordinación que necesiten para que comience su función. También abundará la producción editorial, radial y televisiva, en todos los casos con equipos que ya han sido cedidos por empresas relacionadas con la industria cultural, con los cuales se montarán islas de edición, estudios de grabación, computadoras y laboratorios de fotos.

Treinta emisoras de FM que operan en Buenos Aires, chicas pero legales, estarán transmitiendo en vivo durante el festival, en tanto que quienes en ellas trabajan tomarán parte en talleres de radio. Así, en Buenos Aires no duerme alternarán la música y la danza, las publicaciones y la radio, la producción y la difusión. Todo dentro de un horario tan extendido -las 24 horas del día- que nadie, por impuntal que sea, podrá llegar tarde.

La ocasión de lucirse

"El mayor problema que enfrentan los artistas jóvenes es poder mostrarse. En Buenos Aires no duerme muchos de ellos tendrán un primer estímulo, el de presentarse en un lugar masivo, con público importante y con prensa", dice Darío Lopérfido, subsecretario de Cultura.

Para dar ese primer paso, el de llegar al lugar masivo, los artistas de entre 14 y 35 años deberán pasar el filtro de un concurso público, cuyas bases pueden ser retiradas en cualquier centro cultural de barrio y en la Secretaría de Cultura de la Ciudad, Avenida de Mayo 575.

Los artistas del interior también participan, anotándose por intermedio de la Federación Universitaria Argentina. Al comité de selección lo forman, entre otros artistas de varias disciplinas, Daniel Veronese, Claudio Hochman, Diego Frenkel, Inés Sanguinetti y Rafael Schettini.

Los seleccionados que lleguen al Centro Municipal de Exposiciones pueden encontrarse, en el camino, con empresarios de la cultura.

Para Lopérfido, con el festival se va a alcanzar "una relación de mutuo beneficio entre artistas y empresarios: para las empresas es ventajoso, porque participan de un acontecimiento de exposición muy alta. Los artistas pueden mostrar su trabajo y llegar a mercados nuevos".

Como todo espectáculo, Buenos Aires no duerme también fue pensado para el público. Según el funcionario: "Quisimos hacer un espacio donde la gente que no salió de vacaciones pueda estar bien en Buenos Aires".

La experiencia de ofrecer arte y cultura en vacaciones ya fue probada con el ciclo de rock Buenos Aires Vivo, con el que se quiso desacreditar la idea de que la ciudad es un lugar aburrido en el verano.

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