Araceli González: modelo 2005

Madre, actriz, empezó el año integrando el elenco de Los Roldán y se transformó en el involuntario emblema del match televisivo del año: Tinelli v. Suar. Vida y obra de una chica inquieta, que no les teme a los desafíos
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17 de abril de 2005  

Cuando Araceli Edith González nació –el 19 de junio de 1967– tenía algo en común con todos los hombres y mujeres nacidos ese día: no sabía nada de su futuro. La primera hija del matrimonio formado por Ernesto Omar González y Rosa Monteferrario no sabía que iba a casarse embarazada con un hombre dedicado al negocio de la carne, a los 21 años, ni que sería mujer de un poderoso de la televisión argentina apenas un rato después. No podía saber, tampoco, que se transformaría en una chica de melenita by Sanders cuyas curvas se escurrirían durante meses bajo los ojos argentinos desde enormes carteles con la publicidad de By Deep. Araceli no sabía nada de todo eso, de modo que, bebé feliz, se entregó a la única tarea que sabía: chillar. Chilló al nacer y creció en Villa Lugano, siendo pavorosamente feliz cada vez que su padre la llevaba al autódromo.

–Todavía hoy, cuando suena el autódromo, me erizo.

Pero ese paraíso aparente no tardó demasiado en hacerse pedazos.

Qué linda sos

Araceli González no fue siempre este cuerpo mórbido, esta cara de dibujo animado japonés, esta mujer de 37 años toda escote que se sienta en un bar de Palermo y dice que es una suerte haber elegido un bar-librería porque tiene que comprar un libro: El acoso moral, de Marie-France Hyrigoyen. Después, habla de Kafka: leyó ese cuento "del tipo que se transforma en insecto" por indicación de su analista.

–Es fuerte, ¿no? Y el del acoso moral también debe ser terrible.

Pero antes de leer sobre metamorfosis humanas y acosadores velados, Araceli fue una nena pizpireta en el seno de una familia que recuerda maravillosa: mamá, papá y su hermanito Adrián. Tenía ocho años cuando su padre se fue de casa y esa burbuja empezó a romperse.

–Estaba todo bien y de golpe, eso. Fue horrible. Me quedé esperando que volviera mi papá, pero no volvió. Encima, en esa época te decían "cuando seas grande te voy a explicar". Crecí, y nunca me explicaron.

Araceli y su pequeña familia se mudaron a un departamento más chico. Su madre trabajaba, mientras ella y su hermano se quedaban en brazos de los abuelos. Fito Monteferrario, padre de su madre, fue el primer miembro con vocación contrariada de la familia: quería ser médico, pero lo obligaron a ser ingeniero. El segundo miembro contrariado de la familia sería Araceli, esa chica flaca que quería estudiar arquitectura y fue, de manera tan notoria, otra cosa.

–Amo el dibujo. Me encanta la decoración. Recuerdo a mi abuelo dibujando… El olor de la goma de borrar, del lápiz, son el olor de mi abuelo.

A los doce años participó en una publicidad de granadina para Ecuador. Se mudó a Ramos Mejía y empezó el secundario en un colegio privado de monjas y señoritas.

–Me gustaban los colegios privados. Pensaba que tenían una educación mejor que los colegios del Estado.

Dice que le gustó. Tenía 13 años cuando un día, ayudando a la pandilla del barrio a limpiar un baldío, pasó algo. Ella lo cuenta bien: le pone morbo, con esa expresión de Peter Pan sorprendido en momento íntimo.

–Yo ese día había trabajado en el baldío, trece años, con el shortcito, y voy a cruzar el tapial; caigo en la vereda y me topo con el tipo. Me mira y lo miro y me morí. Me dijo: "Qué-linda-sos". Era la primera vez que alguien me decía que yo era linda. Les conté a mis amigas: "Uno de los chicos más grandes me dijo que yo era linda". ¿Y sabés qué me dijeron? "Ay, mirá que uno te los chicos grandes te va a decir que vos sos linda, Araceli." Todos me decían que era cogotuda, muy flaca. No tenía lolas; entonces, me ponía algodones. Este chico me empezó a regalar rosas, y yo dormía con esas rosas. El vivía a dos cuadras de mi casa, pero tenía 17 años y yo 13. Nos escribíamos cartas. Al año de salir me dijo: "Araceli, ¿nos podemos besar bien?" Yo lo besaba como en la tele, con la boca cerrada. Fue mi novio hasta que cumplí 18 años. Ya después empecé con esta carrera y nos separamos. A él no le gustaba que yo estuviera en este ambiente.

Lejos de los Ingalls

Porque, desde los 15 años, Araceli había empezado a ser lo que sería. Hacía desfiles, publicidad para Adidas y Dufour, y formaba parte del staff de Pancho Dotto. A los 18, ella y su primer hombre se dijeron adiós. Y entonces sí, amor se fue, y todo fue dolor. Hasta que apareció Rubén Darío Torrente.

A Araceli le gusta decir que Rubén Darío Torrente, su marido durante dos años desde 1988, padre de su hija Florencia, de 16, trabajaba en el negocio de la carne.

–Trabajaba con el tío en una cadena de carnicerías. El recaudaba el dinero.

Torrente era sobrino de un matarife. Tenía 25 cuando ella tenía 19. Empezaron a salir, y Araceli quedó embarazada. Se casaron, nació Florencia, y tiempo después ella fue el rostro de Caro Cuore. Su matrimonio colapsó dos años más tarde, antes de hacerse completamente famosa con la publicidad de By Deep y antes de que el guionista y el director de La banda del Golden Rocket le ofrecieran actuar en esa tragicomedia juvenil que emitía Canal 13 después de ver la publicidad.

–No me dio miedo, porque les dije que me quedaba tres meses y que, si no me gustaba, me iba. Pero me fui quedando.

En ese elenco conoció a Adrián Suar. Empezaron a salir y en 1997 se casaron. En 1998 nació un chico de nombre Tomás –le dicen Toto–, que hoy tiene 6 años.

–Siempre quise tener hijos. Mi sueño era formar la familia Ingalls. No quería repetir la historia de mis viejos, pero la repetí. Me casé pensando que era para toda la vida, y después te das cuenta de que los hombres no son príncipes. Al principio, cuando éramos muy jóvenes, no sólo no me molestaba tener la misma carrera que Adrián, sino que me encantaba. La relación era mucho más fuerte, más real. Estábamos peleando en el mismo lugar. Y después la vida te sorprende como lo sorprendió a él con Pol-K, y bueno, nos separamos después de 14 años. Esa separación es algo que no quisiera volver a pasar. Sería ridículo decir que no sufrí: sufrí como una perra. Es raro, porque es algo que no quisiera volver a pasar, pero a la vez agradezco que me haya pasado. Todos me decían "Araceli, esto va a pasar, un día te vas a levantar". Y vos decís "si estoy más para el lado de matarme que para el lado de estar acá...". Pero el día que empecé a disfrutar de mi soledad, empecé a sentir una paz fuerte. Y empecé a escribir.

–¿Qué escribís?

–Son vivencias. Me pasa algo, voy y lo escribo.

–¿Y cómo te parece que escribís?

–Bien.

Hippie en la vida

Después de la banda llegaron otras novelas –Nano, Carola Casini, Primicias, Mil millones– y en 2004, como actriz y conductora, ya separada de Suar, emprendió dos proyectos que no se concretaron: Monotemática, y la telenovela Bendita vida, que tenía elenco y fecha de grabación en Canal 9 cuando sobrevino el desembarco del Acorazado Tinelli en la emisora, y la idea se quedó sin aire. Sin embargo, a comienzos de este año Araceli firmó contrato para participar en Los Roldán (su papel es el de una mujer que huye de un hombre peligroso y, de paso, seduce a Tito Roldán), esa suerte de tanque de la productora Ideas del Sur que empezó emitirse en Canal 9.

–Yo soy actriz y tengo que trabajar. No me voy a poner a pensar esas pavadas de que porque trabajo en una productora estoy en contra de otra. A mí no me interesa el poder. Yo creo que uno tiene conexión con otras cosas. ¿Nunca hablaste con un mendigo? ¿Nunca le preguntaste si necesitaba algo y el tipo te respondió "no, nada"?

–No.

–Bueno, un amigo le preguntó a un mendigo eso y el tipo, con toda la paz del mundo, le dijo: "Nada". Hay gente que tiene conexión con otras cosas. Yo antes quería llegar a una situación económica para poder vivir tranquila, y ahora no. Un amigo mío dice que nosotros somos como hippies en la vida. Que uno va con poca carga, ¿viste?

–¿Y en qué te ves hippie?

–Por ejemplo, este fin de semana me dio un impulso y llevé a mis hijos a Mendoza. Nos fuimos al medio de la montaña y pasamos un día con caballos. Y lo decidimos de un día para otro. Tomamos un avión y nos fuimos. Y era la Fiesta de la Vendimia. Me encantó que Tomás viera eso. El no entendía. Pensaba que como habíamos tomado un avión estaba en otro país. Hago esas cosas. ¿Quedarme en mi casa para qué? Son días intensos; entonces, a veces hay que hacer eso y otras, quedarse quieto. Entonces me tiro en una cama y no hago nada.

O se tira en la cama y escribe. O se tira en la cama y piensa cómo llegó hasta aquí.

–Yo nunca pensé que esto iba a ser mi modo de vida. Y me empecé a preguntar si realmente… yo quería hacer esto. ¿Yo quería llevar esta vida?

Dice que, por ahora, no sabe qué responder.

Asistente de producción: Magdalena Bertrand. Maquilló: Georgina para Maby Autino. Peinó: María Angeles para Alberto Sanders.

Para saber más

http://araceligonzalez.site.net.ar/

Los trabajos

1992: hace su primer papel televisivo en La banda del Golden Rocket.

1994: Nano, junto a Gustavo Bermúdez. Su papel le valió un Martín Fierro como actriz revelación.

1995: El Sheik.

1996: El último verano. 1997: Y las sirenas cantarán (teatro) y Carola Cassini (televisión).

1999: Alma mía (cine) junto a Pablo Echarri. Conduce desde Francia con Julián Weich el programa de juegos Fort Boyard. 2000: Primicias (televisión) 2001: Provócame, junto a Chayanne y Romina Yan (televisión).

2002: Mil millones, con Gustavo Bermúdez (televisión).

2003: condujo un programa de juegos para la familia, Hacelo por ella.

2004: Los Roldán

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