Vicente "Chino" Fernández: el amo del green

Nació en Corrientes y fue caddie en el Hindú Club de Don Torcuato. Su carrera profesional lo llevó a conocer el mundo y hoy, a los 59 años, participa como anfitrión del Golf Charity Cup, un circuito de golf a beneficio, para retribuir lo que él mismo recibió. En esta nota, cuenta por qué considera este deporte una escuela de vida y da consejos para principiantes
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17 de abril de 2005  

Párese sobre el tee de salida del hoyo 1. Ejecute el primer golpe y vea dónde cae la pelotita. Entonces, ya se habrá entregado a la inmensidad de un campo que le presentará constantes retos. ¿Una metáfora de nuestra existencia? Esa es la lógica de Vicente Fernández, uno de los golfistas más populares de la Argentina, que con su juego viene recorriendo el mundo desde hace cinco décadas y ya ha conquistado más de 80 títulos.

"El golf es como la vida. Te coloca frente a muchos desafíos, y nunca terminás de aprender; te pone frente a vos mismo. Cada golpe es una incertidumbre total, y siempre intentás lo mejor", señala El Chino, que acaba de cumplir 59 años.

Su vida es la historia de un hombre cuyo camino está delineado por el golf. Desde su infancia como caddie en Don Torcuato hasta estos días, en los que mantiene su protagonismo en el prestigioso Champions Tour –el circuito de mayores de 50 de los Estados Unidos–, Fernández siempre transitó fairways, greens, bunkers y roughs en compañía de una bolsa de palos.

Tez morena, bigotitos casi imperceptibles. Sonrisa franca y una humildad que es su sello. Características básicas de Fernández, que aconseja: "¿Querés conocer a alguien? Invitalo a jugar al golf. En una vuelta de 18 hoyos te vas a dar cuenta qué clase de persona es. Porque la forma de su juego es un reflejo de su personalidad. Esto es muy fuerte: por naturaleza, el ser humano tiene un ego muy grande, y la autodisciplina que adquirís con este deporte te lo ubica en el lugar que te corresponde. El problema es que a nadie le gusta que ubiquen el ego en su verdadero lugar".

El Chino se crió en medio del campo, a 25 kilómetros de la capital correntina. Su padre, Andrés, tuvo un accidente a los 40 años: fue aplastado por un caballo, sufrió siete fracturas y los médicos le aconsejaron que dejara el cuidado de la estancia donde trabajaba porque las tareas lo exigían mucho físicamente. Así, los Fernández se trasladaron a Buenos Aires, a una zona de casas quintas en Don Torcuato. Allí, hasta los 9 años, Vicente fue repartidor de carne, verdura y pan. Antonio, uno de sus siete hermanos, lo llevó a que se probara como caddie en el Hindú Club, cercano a su casa.

Loco por el fútbol

En verdad, su pasión todavía era otra. "A mí, en realidad, lo que me gustaba de alma y me sigue encantando es el fútbol. Yo tenía prohibido jugar de chico porque nací con una parálisis en la pierna derecha. Era muy peligroso que anduviera detrás de una pelota porque no tengo gemelos; encima, era diestro, y en cualquier cruce me podían quebrar. A partir de los seis años, cuando me sacaron las botas ortopédicas, jugué en varias ocasiones a escondidas de mis padres. Alguna vez me descubrieron y me pegaron una paliza."

El Chino debía reconvertir esa fiebre futbolera y expresarla de alguna forma. "Se ve que en el golf volqué todo lo que sentía por el fútbol. Entonces empecé a practicarlo siendo caddie y me encantó. Luego vi la posibilidad de hacerme profesional, porque me seguía gustando, aunque en ese momento no imaginaba que podía ser mi medio de vida."

Una cadena de episodios lo llevó cada vez más lejos en el deporte de los hierros y las maderas. A los 15 años ganó el Nacional de Caddies, en Migueletes; un año después, lo invitaron al primer torneo de profesionales. En medio de esa vorágine, un punto de quiebre: "Llegó el momento de tomar una decisión, que fue cuando me dieron permiso en el club para jugar dos veces más en la semana. Hindú apostó por mí y me nombró «aspirante a profesional». Así, mis ingresos económicos como caddie desaparecieron. Surgieron los gastos, porque empecé a dedicarme a fondo tres días a la semana y me dieron permiso para jugar con algún socio los sábados y domingos".

El dilema familiar estaba planteado. ¿Cómo haría Vicente para solventar sus gastos y cómo proyectaría su futuro? Su deseo de seguir jugando al golf se contraponía con la dificultad de seguir asumiendo egresos. Eran tiempos en los que sólo los aventureros Roberto de Vicenzo, Fidel de Luca y Leopoldo Ruiz participaban en los circuitos internacionales.

La mano salvadora llegó de Angel Campos, a quien había acompañado como caddie en el circuito profesional desde los 11 hasta los 15 años. "Angel les dijo a mis padres que se haría cargo de mis gastos y que me dieran dos años más en el golf. Yo estaba incómodo porque sentía una tensión familiar. Es que llevaba una vida de bacán, la de un deportista que practicaba mañana y tarde, mientras que algunos de mis hermanos tenían hasta dos trabajos. Finalmente, en una cena, mi mamá dijo: «Nosotros nunca le pusimos precio a ningún hijo para que se quede con nosotros y trabaje». Semejante respaldo afectivo fue fundamental para que tuviera mis primeros resultados positivos como profesional."

Se abrió así el gran telón del golf para El Chino. Primero llegaron los viajes al interior para participar en los certámenes nacionales. Luego, las experiencias por el Viejo Continente y los Estados Unidos. Vaya paradoja: su primer torneo lo ganó a los 21 años, en Tucumán, el 15 de julio de 1967, el mismo día en que De Vicenzo concretó la hazaña del Abierto Británico.

"Con el golf conocí otros países, otras culturas, otras costumbres. Me impactó el Vaticano, me pareció algo muy, muy especial; de no haber sido por este deporte, jamás lo habría visitado", señala Fernández, que también apunta a lo enriquecedor del contacto con gente de todo el mundo. "Fue la posibilidad de convivir con personas que piensan distinto. Me quedó un poquito de todo: muchas que me parecieron increíbles y otras tantas que me decepcionaron terriblemente."

Jeques, políticos, actores, empresarios, reyes, deportistas famosos. Compartió con todos ellos muchas horas de golf en exhibiciones y clínicas. "Ahí me di cuenta de lo poco relevante que es que a uno le vaya bien en su carrera. El éxito puede llevar a que uno se agrande, se la crea. Y sucede que, por el tipo de deporte que es el golf, vos te la podés creer en algún momento, pero te pone en tu lugar bastante más rápido de lo que pensás."

Sus ídolos son aquellos que no tienen nada que ver con los logros deportivos. "Me interesan quienes hacen algo por los demás. Siempre pongo el ejemplo de los maestros que recorren kilómetros a pie y que a veces sacan plata de su bolsillo para que sus alumnos tengan lápices o cuadernos. O aquellos médicos que no ganan nada y se entregan a su vocación."

Su carrera fue fluyendo de manera natural: la maduración personal llegó a la par de los resultados –el más importante, el Campeonato de Profesionales de Gran Bretaña, que ganó en 1979, en la mítica cancha de Saint Andrews–. Paralelamente, aumentaron su cuenta bancaria y su férrea convicción de mantener los pies sobre la tierra. "¿Cómo evitar agrandarse? Siempre antepuse el ser humano. Deseo que el dinero que embolsé me ayude a ser mejor persona, no que me ayude a ser soberbio."

Con la mira puesta en los próximos años, El Chino piensa continuar la batalla en las canchas: "Sigo sintiendo entusiasmo con la competencia. A mi edad, en la medida en que mi físico responda, continuaré disfrutando. De esto dependerá mi futuro, pero la pasión sigue intacta. Ya me cuesta traspasar la puerta de mi casa para ir a jugar al exterior. Aunque una vez que el avión despegó, ya empiezo a revivir la pasión por este juego. Si algún día me quedo sin estas sensaciones, es que llegó el momento de parar."

Para saber más:

www.golfcharitycup.com

http://basegolf.com.ar

Ficha personal

  • Fecha y lugar de nacimiento: 5 de abril de 1946, en Corrientes
  • Profesional desde 1964
  • Se casó en 1974 con Ester Núñez y tiene dos hijos: Gustavo (1975) y Norberto (1976).
  • Se inició a los 9 años como caddie en el Hindú Club.
  • Torneos ganados en la Argentina: 60
  • Victorias en Europa: 5
  • Exitos en América del Sur:  13 
  • Mejor vuelta en el extranjero: 62 golpes, en Jersey, Gran Bretaña, y en Biarritz, Francia.
  • Mejor vuelta en la Argentina: 63, en el Golf Club Argentino, 9 bajo el par; y en el Abierto de la República de 1990.
  • Premios y distinciones: Profesional del año: 1979, 1981, 1982. Olimpia de Plata: 1971, 1974, 1975, 1978, 1979,1980, 1981, 1983 y 1986.
  • Representó a la Argentina en las Copas del Mundo de 1970, 1971, 1978, 1984 y 1985.
  • Hoyos en uno: 19 golf Charity Cup
  • Golf Charity Cup

    "Mi cuenta pendiente es devolverle a la gente necesitada lo que yo sé hacer. Ahora, este sueño se concretará con la llegada del Golf Charity Cup", comenta El Chino sobre este circuito de golf para profesionales y aficionados, que se realiza desde 2000 a beneficio de diversas instituciones sin fines de lucro en Buenos Aires y en Uruguay. Varios fondos recaudados fueron destinados a las fundaciones Favaloro, de Hemofilia de Argentina y de Hemofilia de Uruguay; al Hospital Británico, al Alto Comisionado de Naciones Unidas para Refugiados, a la American Red Cross y a la Fundación Peluffo Guiguens. Este año, la organización comandada por Andrea Katz tendrá tres nuevos polos de atracción: en mayo próximo, la cita será en Casa de Campo, República Dominicana, y el dinero se enviará a la fundación local Amigos contra el Cáncer Infantil; otra parte será destinada al hospital Llano de Corrientes, apadrinado por Fernández. Además, en noviembre se organizará un torneo en El Doral, de Miami, y otro en Arelauquen, Bariloche. El emprendimiento cuenta además con la colaboración de jugadores de la talla de Vijay Singh, Tom Watson, Gary Player, Craig Stadler y Tiger Woods, que donaron elementos personales de golf que serán subastados en las entregas de premios del circuito. "Esto, para mí, es una linda manera de ser egoísta: jugamos un día lindo de golf y quedamos reconfortados al ayudar a la gente. Yo hago de anfitrión, brindo una clínica interactiva o una demostración." Informes: 4798-2546 / 4792-8078.

    Consejos de El Chino

  • Tips psicológicos
  •  1º - Básicamente, hay que entender que en el golf nunca se termina de aprender, sino que el aprendizaje se da todos los días. Esta es la premisa para que el jugador que empiece se divierta.

    2º - Como consecuencia de la idea interior, el aficionado se permitirá errores que todos cometemos.

    3º - Es un deporte que podrá practicar toda la vida y que, al margen del nivel que tenga, siempre tendrá la posibilidad de competir gracias al handicap.

  • Tips técnicos
  • 1º - Es decisivo empezar con profesor, porque le dará al aprendiz tres o cuatro fundamentos básicos.

    2º - Lo más importante es el grip, la empuñadora del palo.

    3º - Según cómo evolucione, el aficionado deberá elegir en un futuro entre uno u otro profesor, porque no todos están capacitados para guiar a un principiante, a un intermedio o a alguien de alta competencia.

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