Un paleontólogo que empezó bien

Con tan sólo 26 años de edad, Juan Canale dirige un laboratorio del Museo de Villa El Chocón
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17 de abril de 2005  

NEUQUEN.- Cuando la ruta nacional 22 llega a la Planta de Agua Pesada de Arroyito, hay que doblar a la izquierda y tomar por la 237, que sigue el recorrido del río Limay y promete destinos como Bariloche o Esquel.

Pronto aparece el primer cartel: "A 17 kilómetros, seres muy voraces". Cuando un poco más allá se ve enorme y azul el embalse de El Chocón, entonces ya no quedan dudas. Estamos en El Valle de los Dinosaurios, escenario privilegiado de Neuquén, que junto con Plaza Huincul, Los Barreales y Rincón de los Sauces, conforma uno de los circuitos paleontológicos más interesantes del mundo.

No en vano, en el museo municipal Ernesto Bachmann de Villa El Chocón se exponen los restos del dinosaurio carnívoro más grande del mundo -el giganotosaurus carolinii- y en Plaza Huincul, el del argentinosaurus huiculensis, un hervíboro de 40 metros de longitud, el animal de mayor porte que haya pisado la Tierra.

Vivir aquí es estar sobre un auténtico yacimiento paleontológico. Por eso, cuando el joven investigador platense Juan Canale supo que existía la posibilidad de trabajar en El Chocón, no dudó un instante. Y desde junio del año pasado, con sólo 26 años, está a cargo del Laboratorio de Investigaciones del museo de Villa El Chocón, que dirige Raúl Carolini, un aficionado a la paleontología, ex mecánico de Hidronor, que se dio el gusto de descubrir, en 1993, el famoso carnívoro bautizado con su nombre.

Juan Canale es muy alto, delgado, de barba prolija y bien recortada y fuma cigarrillos negros. "Sí, estar acá es el sueño del pibe -dice-. Cuando tenía cuatro años y no sabía leer, le pedí a mi mamá mi primer libro de regalo, que era sobre dinosaurios. Tuve la suerte de nacer en La Plata y de tener bien a mano la carrera, porque Paleontología no está en todos lados... Siempre me gustó la Patagonia. Todo se fue dando para que yo llegara hasta acá."

Juan Canale es un apasionado de los dinosaurios carnívoros o terópodos, al igual que su maestro y director de tesis de doctorado, Fernando Novas, uno de los principales especialistas en la teoría que considera a las aves actuales descendientes de aquellos antiquísimos dinosaurios.

"Tanto Novas como otros científicosme aconsejaron que no me quedara ni en las aulas ni en los libros, que fuera a campo, que escribiera mis trabajos, que participara de los congresos... Quizás eso me atrasó un poco en la carrera, pero pienso que terminé ganando", afirma el joven científico, al tiempo que recuerda que cuando le faltaban seis materias para acceder a la licenciatura, Fernando Novas le avisó que había un puesto al frente del laboratorio del museo de Villa El Chocón.

"Entonces vine para acá, tuve entrevistas con el intendente José Luis Mazzone, volví a La Plata y me enfrasqué durante seis meses para rendir las materias que me restaban y, con mi título flamante, volví para quedarme."

Juan Canale llegó solo pero enseguida hizo nuevos amigos y, en octubre del año pasado, durante su fiesta de cumpleaños, le presentaron a Andrea, una joven licenciada en Gestión Ambiental que acababa de regresar de Mendoza, donde estudió. Ahora, Juan y Andrea son novios.

Fósiles y lágrimas

En el laboratorio que dirige trabajan varios técnicos en paleontología: María Castro, Cristian Albornoz y Andrés Moretti son los que limpian afanosamente la roca esta mañana, con los mismos instrumentos con que trabajan los odontólogos.

"Es un trabajo bien meticuloso -dice Cristian, que nació en El Chocón-. En bochones de yeso que pueden pesar más de mil kilos, para protegerlos, traemos la roca sedimentaria de donde vamos a extraer el hueso. Los huesos están casi todos rotos. A medida que vamos limpiando los vamos pegando."

Las bromas van y vienen. Hasta Andrés Moretti, que es sordomudo y el más concentrado, no puede evitar distraerse cuando Juan Canale y los técnicos se ríen sin parar. Si el joven paleontólogo extraña algo, son los recitales de música, dice, y para sobrellevar mejor la nostalgia ha formado una banda de rock junto a Cristian, que toca la batería, y otros dos vecinos de la Villa. Juan es el bajista.

En un depósito lleno de estantes se agolpan los fósiles limpios, clasificados y por clasificar. "En verano, vamos al campo y, en invierno, trabajamos en el laboratorio, por razones climáticas", explica el científico. "A veces estamos un mes o más en un yacimiento."

Sobre el escritorio de la oficina de Canale se ordenan filas de pequeños dientes de dinosaurios carnívoros. "Son de tres tipos diferentes y si bien uno o varios dientes son poco para establecer familias, hemos hallado el primer registro de la existencia de dromaerosáuridos (del grupo de los carnívoros) en esta formación, llamado formación Huincul, que probaría que son más antiguos acá que lo que se creía."

El circuito del museo propone dos atracciones más: el Yacimiento La Antena, donde el público puede presenciar excavaciones, situado a unos 200 metros de altura, bajo un tinglado que el viento patagónico se encargó de volar, al menos en parte, y donde desde hace ocho años se obtienen fósiles casi sin parar, con sólo escarbar un poco la roca. La otra atracción, al borde del lago, son las huellas de los dinosaurios, figuras impresas sobre el suelo milenario que las aguas del embalse dejaron a la vista.

"Es el yacimiento de huellas de dinosaurios más importante de la Argentina -afirma mientras se inclina para comparar el tamaño de su mano con el de la pata de un saurópodo, de más de 80 centímetros de diámetro."

-Vengo acá muy a menudo y siempre siento la misma emoción -dice, mirando hacia el horizonte-. La primera vez que vi estas huellas no pude hacer otra cosa que ponerme a llorar.

Un cruce de buenas voluntades

Desde su laboratorio en el Museo de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia, el doctor Fernando Novas, director de tesis de doctorado de Juan Canale, ve con gran entusiasmo el trabajo de su discípulo, convertido en el director más joven del país, de un laboratorio de investigaciones paleontológicas.

Para Novas, su designación ha sido "un cruce de buenas voluntades" para beneficio tanto del municipio de El Chocón como de los científicos.

"Vivir sobre un yacimiento -agregó el doctor Novas-, donde pueden hacerse hallazgos interesantes con sólo salir a caminar, en un paseo de domingo, abre las puertas a un futuro muy auspicioso. Juan se perfila como un nuevo paleontólogo que seguramente va a descollar por sus descubrimientos."

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