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El símbolo de Monteros

A los 42 años, Hugo Conte ya es una leyenda del voleibol argentino: con el equipo tucumano, ganó la Liga Argentina tras vencer a Orígenes Bolívar por 4-1
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29 de abril de 2005  

No sería justo decir que el ganador es él. No, el campeón es Swiss Medical Monteros, un equipo sustentado en un buen grupo de jugadores, en las defensas de Forastiero, las levantadas de Viegas, los bloqueos de Haroldo o de Peralta, los remates implacables de Aires, las palabras siempre justas del DT Waldo Kantor. Pero que también se nutrió de un hombre asombroso, Hugo Conte, motor de la voluntad de este equipo, con el espíritu ganador de un jugador que estremece, que contagia, que indica, que insulta cuando hace falta, que habla con calma cuando la necesidad así lo señala. Que tiene un empeño por jugar, y ganar, impensado a los 42 años, con tanto pergamino a cuestas. ¿Cómo no va a ser ese hombre el símbolo del nuevo campeón de la Liga Argentina de voleibol? Todos lo vieron así, aunque suene a injusticia con el resto de sus compañeros. A estas alturas, Conte no es sólo la cara de Monteros; es también la mejor representación del voleibol de nuestro país.

"Me da satisfacción saber que a los 42 todavía puedo jugar así", repitió hasta el hartazgo cuando le preguntaban una y otra vez acerca de su edad, tras la impactante definición que le dio el título a Monteros. Anteanoche, los tucumanos derrotaron en Bolívar al conjunto local en un estremecedor tie-break, en el que los campeones levantaron cuatro match-ball antes de quedarse con el partido por 15-25, 25-22, 16-25, 25-22 y 18-16 y ganar la serie 4-1.

"Nos hicimos equipo en los playoffs. No nos daban como favoritos, y eso nos vino bien. Pero también demostramos que fuimos más que Bolívar: le ganamos 6 de 7 en el año; y cuatro fueron como visitante."

-En 2004, con un mejor equipo, perdieron la final con Bolívar. ¿Por qué se les dio este año?

-Los tres brasileños (Aires, Haroldo y Juozas) se integraron muy bien y rindieron. Además, tuvimos a chicos muy jóvenes, como Viegas y Forastiero: me da alegría ver cómo mejoraron esos chicos desde el arranque de la temporada hasta ahora. Hubo veces en que no los traté bien, se comieron mis put?, pero les sirvió para jugar con presión.

Se encarga de destacar a ellos, los más jóvenes: Viegas, el armador; Forastiero, el líbero, ambos con apenas 21 años. Dos chicos que, por ejemplo, no habían nacido cuando Conte ganó la medalla de bronce en el Mundial de 1982 en nuestro país. Aquel fue el primer gran logro de un hombre que acumuló éxitos variados en su extensa trayectoria, el más importante, el bronce en Seúl 88, pero al que hay que agregarles: campeón de Francia en 1983 (Cannes), campeón europeo en 1984 (Parma), subcampeón un par de veces en la liga italiana (Parma y Victor Village) y ganador de la Liga Argentina en varias ocasiones (Ferro 1987, Rojas Scholem 2001 y el de anteanoche con Monteros), entre muchos otros.

Para certificar la valía del hombre de la típica barba candado vale señalar que, en 2000, la Federación Internacional realizó la elección del mejor jugador del siglo XX. Y Conte quedó entre los ocho mejores.

Lo cierto es que, para explicar su impulso inagotable, el universal mete en la charla siempre a su familia. Que lo acompañó completa a Bolívar: Celia, la mamá; Sonia, la esposa, y los tres hijos: Facundo (15 años), Camila (12) y Manuela (8). Cuentan los Conte en la intimidad que la más pequeña le escribía cartas a su papá durante el torneo. "Me decía Dale, papá, no aflojes, seguí entrenando. Y esas cosas te dan un ánimo increíble." Fue Manuela, por cierto, la que vaticinó antes que nadie el título que ganaría papá Hugo.

"Una vez empezó a dibujarlo a Hugo en una cancha, con una copa enorme, que decía Liga Argentina. Cuando él la vio, se lo quitó para que no siguiera y le dio a entender que no se hiciera tantas ilusiones. Ahora se lo va a tener que devolver para que lo pueda terminar de pintar", confiesa Sonia, la mujer.

La familia ocupó, también, el centro de atención el día después de la consagración. Ayer, todos fueron a ver jugar por la tarde a Facundo, en el club Ciudad de Buenos Aires. A cada paso, todos lo felicitaban. Un poco más allá, algo apesadumbrado, estaba Daniel Castellani, DT de Bolívar, que también fue a ver jugar a su hijo, en otro equipo.

-Hugo, ¿no te vas a jubilar nunca? Todos los que jugaban con vos ya dieron un paso al costado.

-Hace varios años que dije que no me voy a retirar por el DNI. Mientras me siga sintiendo así, bien, quiero seguir. Yo sé que a los que se fueron, les falta una sensación única que te da jugar. Es especial. Y no la quiero perder.

Acaso así se pueda entender ese fenómeno atípico que es Hugo Conte. Un jugador que, a los 42 años, no para de ganar cosas, con un espíritu único. Y aunque él no ganó solo el título, aun hoy representa un símbolo sin igual del voleibol argentino.

BOLIVAR.- "Este equipo no tenía el objetivo de ser campeón al comienzo de la temporada." La confesión es de otro referente del voleibol argentino, Waldo Kantor, entrenador de Monteros.

El campeón que nació humilde

Fuera del estadio, los festejos siguieron hasta la madrugada junto a los 100 hinchas tucumanos, con cena y brindis. El equipo: Hugo Conte, Maximiliano Peralta, Javier Viegas, Jerónimo Bidegain, Aires, Haroldo, Ignacio Forastiero, Juozas, Federico Sorrentino, Oscar Sarmiento, Enrique Laneri y Pablo Bianchi, más Muñoz y Combes.

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