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Los Nocheros despidieron a un amigo

Más de 20.000 personas asistieron al último recital de Jorge Rojas como integrante del grupo salteño
Gabriel Plaza
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2 de mayo de 2005  

Laura y Belén viajaron más de diez horas en micro desde Cosquín para ver la despedida de Jorge Rojas de Los Nocheros. "Crecimos con ellos; los vimos nacer hace diez años en el Festival de Cosquín y no sé qué pasará ahora que se va Jorge. Personalmente no me gustó Alvaro (el reemplazante de Rojas). El grupo ya no será lo mismo para mí", decía con cierta desolación una de las fieles seguidoras del cuarteto folklórico. Antes, durante y después del recital que Los Nocheros ofrecieron anteanoche en Ferro, al que asistieron más de veinte mil personas, las opiniones de sus seguidoras estuvieron divididas.

Ninguno de los integrantes del grupo salteño quiso vivir la despedida de Jorge Rojas como un duelo, sino -como dijeron desde el escenario- como una celebración. La presentación se mantuvo en ese tono y no rozó el tinte dramático. Incluso Mario Teruel llegó a decirle a su gente: "No nos hagan sentir como Los Chalchaleros, che". Rojas, el saliente, fue el que más lo sufrió: se quebró un par de veces durante el show y fue el que centró todas las miradas, suspiros y el apoyo de la multitud, en un gran porcentaje, femenina.

Para romper con cualquier suspicacia, casi desde el inicio del show, Mario Teruel, uno de los hermanos que dirige el grupo junto a Kike, lo llamó a Rojas a su lado y dejaron las cosas claras para su audiencia. "Nosotros lo vemos como un brazo más que se abre de este inmenso río que se llama Los Nocheros. No nos separa nada más que las ideas musicales. Ahora comienza su camino". En la platea ya comenzaban los lagrimones, pero Jorge tomó el micrófono y justificó. "Esta noche es de celebración porque todos fueron sueños que fui cumpliendo gracias a ustedes. Vamos a celebrar esos sueños: los míos y los de Alvaro [Teruel]. Hay que seguir soñando. El que sueña, vive".

El último concierto del cuarteto en pleno con Rojas y Rubén Ehizaguirre, como voces principales, apeló a un repaso del conjunto por sus canciones más populares. El material era abundante, porque el grupo acumula más de una década de historia y siete discos, y recurrieron a temas viejos de su cosecha, los que le dieron el toque romántico a su música y el costado más criollo que fue relegado por sonidos más modernos y caribeños de su último disco, "Noche amiga mía", que decepcionó a Rojas y lo terminó de decidir por su carrera solista.

Dentro del clima festivo que intentó mantener el grupo con sus canciones, algunas andinas como "El humahuaqueño" o la bailable "Ojos de mujer morena", también hubo tiempo para un set íntimo con los cuatro nocheros subidos a una tarima, elevada unos cinco metros sobre la cabeza de sus músicos, donde cantaron "Noche amiga mía", "Escríbeme una carta" y "Canción del adiós", que desató la histeria colectiva.

Los temas más folklóricos como la chacarera "Sólo pa´bailarla" o las populares "Cara de gitana" (un tema ícono de los setenta, que incluyó Lucrecia Martel en su última película) hicieron olvidar a todos que se trataba de una despedida. Pero cuando vieron al cantante saliente abrazarse con su coequipier en el canto solista Rubén Ehizaguirre, y luego emocionarse hasta las lágrimas haciendo "Roja boca", otra vez no alcanzaban los pañuelos al aire para saludarlo.

El grupo retrasó lo más que pudo la aparición del nuevo integrante. Más de una hora y media después de comenzado el recital, Mario Teruel se encargó de sumar a su hijo Alvaro para hacer "Mamá, mamá" y presentarlo oficialmente: "Esta sangre de nuestra sangre es la que ahora viene a ocupar el lugar dejado por Jorge".

El flamante integrante apareció sin dar tiempo a nada y cantó abrazado a Rojas, con un "color nochero" que parece venir de fábrica. La gente lo recibió tímidamente al principio y el muchachito al terminar el tema recibió el abrazo de todos los integrantes y se esfumó para no generar ninguna imagen negativa con las fans de Rojas. Medió un tema y después el flamante reemplazante volvió para "Canto nochero" y una versión en quinteto del grupo salteño.

Sobre el final, los Teruel vuelven a llamar a Alvaro para el tema "Canta conmigo". Pero será Jorge Rojas el que definitivamente se lleve todos los aplausos, cuando después de "Las moras" y "Yo soy tu río" se depide de sus fans que, con resignación, se retiran con un sabor amargo, abrazadas a la foto de Jorge que compraron a la salida del estadio por un peso.

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