Nelly Omar: la misma de ayer

A los 93 años, la cantante de tangos a la que llamaban "la Gardel con polleras" y fue novia de Homero Manzi, actuará en el Luna Park
Mauro Apicella
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4 de mayo de 2005  

A Nelly Omar se la llamó "la Gardel con polleras", pero pasaron tantos años de aquel apodo que quizás habría que buscar uno nuevo. Para comenzar tal vez se puedan tomar prestadas algunas frases de un viejo tango de Maffia y Staffolani. Ese que dice: "Por tu fama, por tu estampa (...) sos el mismo Ventarrón".

La historia de aquel tango no tiene la mínima relación con la vida de esta cantante, pero esas frases que se toman prestadas la pintan bien. Nelly Omar fue un ventarrón que perdió a su padre de muy joven y creció profesionalmente en un mundo de hombres. Fue la Nilda Vattuone que nació en Guaminí y se vino de muy chica, con su familia, a Buenos Aires. La que hizo un intercambio de nombres con su hermana para formar un dúo de cantantes. La que quería ser aviadora, la amiga de Evita, la novia de Homero Manzi, la protagonista de la mitología tanguera (por aquello de que habría sido la musa o el sujeto tácito de un par de tangos escritos por Manzi). La artista censurada por su filiación política en épocas de proscripción del peronismo. La cancionista que se ganó el legítimo título de Cantora Nacional. La que supo transitar con gran carácter un repertorio campero y de "tangos melódicos y criollos", según ella misma define.

Nelly Omar es hoy una señora de 93 años que por su estampa elegante y su nítida voz aparenta menos edad de la que tiene. Es la que cuela su buen humor en la charla, expresa palabras cordiales y respetuosas, como la gente de antes, memora alguna anécdota cándida y al rato prende el ventilador para quejarse o protestar. Todo eso, semanas antes de su próxima actuación en el estadio Luna Park.

Camina por las calles de su barrio y se detiene para conversar con un admirador. Luego entra a un bar y debe interrumpir el pedido al mozo para cruzar unas palabras con otro fan. Tiene muchos seguidores. "El que vimos antes es el admirador número uno", dice. "Nelly: usted el otro día me señaló a otro fan como número uno. No era este mismo", dice la productora del show del Luna Park que está sentada a su lado e intenta deschavar el comentario pícaro de la cantante.

El show del Luna será un recital y al mismo tiempo un homenaje con imágenes y comentarios sobre su trayectoria. "¿Cómo va a ser? Ni yo lo sé. Solamente me plantaré sobre el escenario y cantaré. Agradeceré al público infinitamente por molestarse para ir a ver todavía a Nelly Omar. Porque muchos hace rato que no la ven. Tengo un susto bárbaro. Pero una vez que piso el escenario me olvido de todo. Espero que Dios nos acompañe. La alegría más grande sería ver el Luna Park lleno. De otro modo sería una gran desilusión. Y de desilusiones tuve bastante. Estuve 17 años enmudecida (de algún modo proscripta, como el peronismo). Me dolió, pero eso es pasado. Hablemos de futuro. Quisiera que las radios volvieran a ser como cuando yo cantaba ahí. Yo soy producto de la radio. Que todos estos chicos que están empezando puedan hacerlo. Sacando los boliches, que son perjudiciales porque no les pagan bien, no tienen otro lugar.

-¿Sacó la cuenta del tiempo que pasó desde que comenzó a cantar en la radio hasta el show que ahora prepara?

-Imagínese, unos cuantos... desde 1932.

-¿Parece mentira?

[Sonríe cómplice para cambiar el sentido de la respuesta]: -Fíjese que con "Parece mentira", con ese vals, voy a abrir el show. Porque me pinta un poco a mí. "Yo soy como siempre, yo nunca cambié, mi ropa es la de antes, mi vida también." Vamos cambiando, pero interiormente soy la misma. Eso es lo que me lleva a seguir. Además, he encontrado gente maravillosa en mi camino. Yo soy artista del pueblo.

-Y peronista?

-Sí. De Perón y de Evita.

-¿Y de Kirchner?

-Bueno, tengo mucha fe en Kirchner. Quisiera que el pueblo lo fuera comprendiendo. Nos dejaron el país sumido en la miseria. Lo digo yo que me vine a Buenos Aires en el año 24 y he visto a todos los presidentes pasar por ahí. Algo me tienen que creer. Todo lo que Perón hizo no tiene parangón. Pero vinieron los señores de los rifles y liquidaron todo.

-¿Apoyó al anterior presidente peronista?

-No. Lo conocí hace muchos años cuando cantaba en una cantina. Ahí iba él con su enorme barba, porque se quería hacer el Facundo Quiroga. Me pedía que cantara "La descamisada". Al principio no lo quería hacer porque en época de militares tenía miedo de que cerraran el boliche. Menem nunca me ayudó en nada. Muchas veces le pedí una entrevista para contarle mi situación y nunca me la concedió. No le tengo odio, no sé odiar. Lo que lamento es que no supo aprovechar la situación para ayudar al pueblo como se merecía. Y no sacar la plata para dársela a los amigos y a la familia. Eso no se lo perdoné. Yo no sé hacer política, no soy de los que mienten al pueblo. Digo las cosas de frente, guste o no.

-No pensó en una carrera política, pero sí en la aviación.

-Cuando fueron los aviadores a Guaminí yo iba a hacer un vuelo de bautismo y mi padre no me dejó. Me frustró. Después empecé [a estudiar] en Palomar, pero cuando me contrataron para cantar mi mamá me dijo: "Vos naciste para cantar, no para volar". Después estudié arte escénico, música y danzas españolas que tuve que suspender por un problema de corazón. No habría sido muy grave porque todavía vivo (se ríe).

-¿Cuándo fue la primera vez que se puso el poncho rojo para cantar?

-Cuando tuve que liquidar todo lo mío. No tenía que ponerme y mi hermana Nilda me acompañó a comprar el poncho. Fue en el 72. Pero no me puedo quejar. Sobre todo tengo salud que es lo que más quiero. Los artistas tenemos que agradecerle mucho a don Jaime Yankelevich. Fue como si hubiera sido mi padre? Era otro tiempo.

-¿Y ahora, hay algo nuevo que le llame la atención en el tango?

-Mire, se lo digo en dos palabras: todos quieren ser Astor Piazzolla. No podrán porque Piazzolla hubo uno solo, como Gardel, Magaldi o Corsini. Por eso esta decadencia. Porque si cada uno mostrara lo que sabe hacer volverían más las orquestas típicas. Algunos son engrupidos. Tienen que escucharse a ellos mismos y a los demás. En este caso, que me oigan a mí, que les estoy diciendo la verdad. Yo no imitaba a Gardel. Cantaba el repertorio gardeliano hasta que un día comencé a armar uno propio.

-¿Su próximo show hay que tomarlo como una vuelta?

-No sé lo que va a pasar. Estoy vigente. Creo que son mis años de actuación. Incluso intervine al menos con mi voz en películas.

-¿Y el disco que grabó el último año?

-"La criolla", el que grabé con [el sello de] Gustavo Santaolalla. Yo estaba contenta, pero se retrasaron demasiado. Le mandé una carta documento. Entonces me llamaron. Seguramente el disco se presentará para junio. Ya tengo ganas de verlo.

-¿Tiene un repertorio folklórico?

-Pero que solamente yo canto. Puse dos cosas que ya había grabado, pero que no están trilladas: una milonga criolla y una canción litoraleña. Después grabé una cueca de Hilario Cuadros. El resto ni lo cantaba. Cosas de Yupanqui, una de las últimas obras de Oscar Valles, un vals que sólo a Gardel se lo escuché, un estilo, una canción de Guastavino y Benarós. Siempre me gustó el folklore. Si hubiera sido por mí hubiera cantado en conjuntos de cuatro voces. Me encantan. Ya en el dúo con mi hermana nos llevábamos muy bien con apenas mirarnos.

-¿Qué quedó pendiente?

-Además del cine, me hubiera gustado grabar más... Con una orquesta más moderna, aunque yo muy moderna no creo que sea. Y me quiero enamorar de vuelta. Querer a alguien, compartir un paseo, una comida, un cine o un teatro, tomar un barco e irse a Colonia es lo más lindo que hay.

El dúo con Gardel

  • "Mauri Rubinstein, el hermano de Luis, me hizo grabar un dúo con Gardel. Le había dicho a un amigo que Nelly cantaba con Gardel y había apostado tres mil pesos. Entonces me contó lo que había hecho y me preguntó si me animaba. Me llevó el disco a Radio El Mundo, me puse los auriculares y le hice la segunda voz en el tango «Angustias». Salió redondo. Como si toda la vida hubiera cantado con Gardel." Según algunos archivos, Gardel ya había grabado ese tema con una segunda voz hecha por él mismo.
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