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La banda misteriosa Reynols

El jueves se estrenará un documental sobre este grupo inclasificable
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6 de mayo de 2005  

Todos dicen. Y todo es posible cuando se trata de la materia Reynols. Creer o no creer, es como estar frente a alguien que cuenta que vio un plato volador. Bueno, de hecho, esta misma banda de tan difícil clasificación, que el año pasado anunciaba su disolución, siempre dudó de su propia existencia.

De realidades a mitos, todo en Reynols abunda: material sonoro (se dice que editaron unos cien discos, más uno desmaterializado), su presencia en los medios (desde noticieros de canales de aire que retrataron el carácter "conmovedor" de la banda liderada por Miguel Tomasín, pasando por dudosos programas de cable, y hasta el del doctor Mario Socolinsky) y su disponibilidad para entregarse a las entrevistas. Con todo eso, y algo más, el realizador Néstor Frenkel ("Vida en Marte", "Plata Segura") armó la película "Buscando a Reynols", que se estrenará el jueves próximo.

"El rock no fue el tema que más me atrajo -cuenta el director-, sino la sensación de que detrás de ellos había algo más. Mi primer acercamiento fue, por curiosidad, en los años noventa. Tenía datos básicos: baterista con síndrome de Down, tocan con Socolinsky, bailan con Jazzymel, giran por Europa, disco vacío. Recuerdo que la primera vez que los vi estaba muy incómodo. Me había empezado a plantear: ¿qué creo que soy?, ¿qué clase de moderno o de intelectual o vanguardista me creo para estar acá soportando esto?" Pero en determinado momento empezó a pasar otra cosa en mí y en la gente había algo de rito ancestral."

Todo en Reynols funcionó desde la misma negación. Para Frenkel, también eso fue un punto de partida para la película: "Yo empecé a hacerla sin saber lo que quería hacer. Pero me llamaron la atención las preguntas que se generaban en la gente: ¿son chantas o genios?, ¿son especialistas en marketing desde la vanguardia?, ¿se aprovechan de un Down o son unos santos? Entonces me di cuenta de que la película estaba ahí, en un intento de entender eso que está flotando todo el tiempo. Ellos saben que esa mirada existe, pero les fascina sentirse distintos y hasta Courtis y los Conlazo llegaron a decir: Ojalá nosotros también fuésemos Down".

Frenkel cuenta que los integrantes de Reynols son sus primeros fanáticos. "Tienen pilas de videos filmándose a ellos mismos, cajas de fotos, cantidad de casetes sobre sus visitas a los programas de TV." Y ese material se sumó a la película que cuenta con declaraciones de la misma banda y del fotógrafo Eduardo Martí, del músico Marcelo Delgado, de Mario Socolinsky, de Jazzymel, entre otros.

La relación de Reynols con Socolinsky todavía hoy es difícil de entender: "Ellos fueron a su programa, básicamente, a reírsele en la cara. Llevaron un hamster diciéndole que era el manager que nunca los iba a estafar. Y de golpe, el tipo les dijo que se pusieran a tocar ahí y los contrató para que fueran la banda estable del programa."

Parece que una vez que la película de Frenkel quedó terminada, a Reynols no le gustó nada. "El hecho de que hubiera comentarios de gente que ellos no conocían no les gustó. Después quisieron intervenir en la edición. Son tan independientes y saben tanto lo que quieren y tienen tantas ideas que eran difíciles de manejar. Entonces les expliqué que era mi película sobre ellos. Y lo entendieron, por suerte."

La escuela Efimus, donde Miguel Tomasín conoció al resto de sus compañeros, se cerró por problemas de contrato. Tomasín, de 41 años, sigue viviendo con sus padres y tocando la batería para el proyecto Sol Mayor. "El nunca tocó en el exterior porque no le gustan los aviones. Pero siempre fue el promotor de la banda. No es un pobrecito ni un divino. Es más, los tiene cortitos. Por un lado, hay como una veneración hacia él. Pero también se lo puede ver como algo perverso: que lo están volviendo loco, que le hacen creer que es un genio y lo exprimen para vender cosas exóticas en los circuitos avant-garde de Europa y Oriente. Creo que debe haber porciones de verdad en todo."

Reynols se disolvió o se desintegró (quién sabe), pero quedan sus discos. Por ahí alguien cuenta que en Los Angeles había unos cuarenta en una batea. Pero Reynols no se fue del todo. Algunos de sus integrantes vuelven a tocar el miércoles en ND/Ateneo junto al legendario Damo Suzuki. Aunque sin Tomasín, el mito vuelve. No se desintegra.

Lorena García

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