Diego Torres llega a la furia del cine

Diálogo con el protagonista de "La furia", que se estrena mañana
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4 de junio de 1997  

"Nunca dijeron que canto bien. Y como es este país, sé que mucha gente va a empezar a criticar y a decir que ahora canto bien porque actúo." El que habla es Diego Torres, ansioso ante el estreno de "La furia", su primera película como protagonista.

Está sin dormir. Recién llegó de una gira por España, Estados Unidos, México y Colombia. Se acomoda el pelo, que todavía está corto por el personaje del hijo del juez Lombardi, y continúa con su "autodescargo". "¿Viste? Es como decía Federico Moura, el cantante de Virus: "Los artistas ponemos huevos y los críticos cacarean". Y en definitiva, mi vida está para hacer experiencia. Yo hago, man. Hago y me equivoco."

Diego está contento con su trabajo, siente que subió un escalón más en el cine desde esa tímida aparición, junto a Gloria Carrá, en "Una sombra ya pronto serás", de Héctor Olivera. "Cuando leí el guión me encantó, porque requería de mí un trabajo importante como actor."

_¿Te preguntaste por qué yo?

_No... Yo sé que les pudo interesar que yo sea una persona popular y con éxito. Ellos me doraron la píldora diciéndome que yo podía actuar bien. Y tenían muy buenas referencias de Miguel Angel Solá y Olivera. Pero más allá de eso, me interesó que no me llamaran para algo convencional, que no me dijeran: "Che, vamos a hacer una película, le metemos un par de canciones tuyas y..."

_Un film de vos mismo...

_No lo hubiera hecho. Pero con este guión maravilloso, yo ya me veía en el personaje. Y la mayoría de mis amigos me decía: "¿Te parece hacer la película ahora? Tu disco se va a editar en América, en España, Estados Unidos..." Pero yo me dije: "Voy a trabajar el doble, pero esto lo tengo que hacer". Y no era una cuestión de guita. No te hacés millonario haciendo un film.

"La furia" está dirigida por Juan Bautista Stagnaro, y además del hijo de Lolita la protagonizan Luis Brandoni y Laura Novoa, junto a Rubén Stella, Rodolfo Ranni, Osvaldo Santoro, Claudio Gallardou e Ingrid Pellicori, entre otros.

Gran parte de la película fue filmada en Misiones, en la frontera Posadas-Encarnación, y en el penal El Dorado, donde Diego Torres aparece como el anzuelo de una importante red de corruptos.

Su personaje pasa casi todo el tiempo en la cárcel. Y también pasa, siempre con sus achinados ojos negros de sorpresa, por diversas experiencias, desde intentos de violación, golpes, abuso de autoridad, enfrentamientos con compañeros de celda hasta altercados con su propio padre, el juez, que no pedirá ningún tipo de privilegio para sacar a su hijo de allí.

Torres, el joven maravilla

Diego Torres no les teme a las críticas. Su trabajo en "La furia", película dirigida por Juan Bautista Stagnaro, marca su debut como protagonista en el cine. El todavía no pudo verse. Aunque recuerda algunas secuencias de la película, que se rodó casi totalmente en el penal de El Dorado, en Misiones, y remarca que el trato con los presos "fue un flash".

_¿Fue difícil debutar dentro de un penal?

_El primer día de filmación entramos al patio central y saludé a uno por uno. Me miraban raro. Allí hay tipos que están por asesinato, violación, narcotráfico y robo. Hay algunos muy pesados. Ellos son parte importante en la película. Un día, después de unas tomas, me puse a charlar con uno de ellos, un pibe que me dijo: "Loco, yo voy a salir de acá y voy a seguir robando. ¿Y qué querés que haga? Es más, te voy a robar el auto a vos. ¿Qué auto tenés?", me preguntó. Yo le dije que andaba a caballo. "Dale, no te hagás el b..., si vos las tenés todas". Pero yo le dije que no es así, que laburo mucho. Y le dije: "Si salís de acá tratá de cambiar, man. Ya choreaste, ahora cambiá".

También cuenta que muchos le pedían autógrafos y "me decían que habían venido desde Buenos Aires para verme. Y los locos estaban en cana desde hacía diez años. ºQué personajes! Finalmente, me llevé muy bien y creo que nunca me voy a olvidar de esta experiencia". Al final del rodaje el actor y cantante les regaló ropa usada y camisetas nuevas para formar dos equipos de fútbol.

"M` hijo el ator"

Si bien sólo hizo un corto taller de teatro, Diego es para su mamá, Lolita Torres, actor de nacimiento. "Desde muy chico yo sacaba las imitaciones de toda la familia. Si mamá hacía una obra de teatro yo enseguida me sabía la letra de los otros personajes y la repasaba con ella. Siempre me gustó la actuación." Su debut fue en "Los unos y los otros", un programa que en el 89 protagonizaban Rodolfo Bebán y Silvia Montanari. Pero fue en "La banda del Golden Rocket", en el 91, donde ganó en popularidad.

_"La banda..." fue un semillero de actores jóvenes...

_Yo la pasé bárbaro ahí junto a Adrián Suar, Fabián Vena, Araceli González... Fue bueno ser jóvenes, y hacer un programa de éxito. Pero artísticamente admito que no fue "uau". Aunque nuestra generación se empezó a diferenciar de la de Calvo y Darín, que venían de hacer fórmulas. Ellos eran galanes y nosotros buscamos romper esas estructuras.

_Cada uno rompió a su modo...

_Adrián demostró que se pueden hacer programas con otra estética. Yo me jugué como músico, principalmente. Fabián hizo lo suyo, y Leo Sbaraglia _con quien trabajé después_ también hizo su camino.

Diego señala su corta experiencia en el teatro, con "Pájaros in the night", una obra dirigida por Ricardo Darín, y su protagónico de "El Zorro".

Inquieto con las manos, verborrágico, Diego Torres asegura hoy que su paso por la música fue y es "un modo de cuidarse. Más allá de que me encanta disponer de tiempo para escribir mis letras y mi música, en realidad lo hago para cuidar la carrera de actor. Si yo hoy no estuviera haciendo música, seguramente me verías trabajando como actor en cosas que no me gustan. Por eso no volví a la televisión. Y por eso acepté el desafío de La furia".

Con su cabello lacio por la espalda, Diego Torres desparramó su carisma y unas baladas dulces y llegó al corazón de gran cantidad de adolescentes. Como solista, ya grabó tres discos: "Diego Torres" (1992), "Tratar de estar mejor" (1994), y "Luna Nueva" (1996) .

_¿Te gusta tener un público principalmente femenino?

_A mí me encanta tener público femenino, porque me encantan las mujeres. Lo que nunca me banqué fue la histeria. Desde el primer concierto les pedí que no gritaran, y ya no gritan tanto. Pero es que mi público se ha diversificado mucho.

_¿Es molesto estar en la misma línea que Ricky Martin y Enrique Iglesias?

_No me molesta ni que me comparen con Enrique Iglesias, que es una m... Sé lo que hago, y qué quiero. Pero me da la sensación de que cierta prensa de acá no me entiende. En España dijeron que era "una de las mejores voces de América latina". Y acá nadie dijo que canto bien.

_¿Serrat te escribió una carta elogiando a tu "Penélope"?

_Sí, y me mandó una placa con el disco de él labrado en oro. Yo conservé su magia, pero fui al estudio e hice mis arreglos, y mi versión gustó muchísimo. Yo siento que en estos últimos años rompí estructuras establecidas.

_¿Qué cosas te preocupan?

_La corrupción de este país. Mis amigos que están tratando de hacerse un futuro ya no saben para dónde ir. Yo soy un privilegiado. Pero ahora estoy pensando cómo voy a hacer una gira por el interior si la gente no tiene ni para comer. La política que se está haciendo está destrozando este país.

Suena el teléfono. El responde: "Yo también te extraño, amor. Ya falta poco. Chau, mi vida". Es su novia desde Colombia. "Más allá de que termine casado con ella o no, yo sé que voy a morir en el Caribe. En las isla del Rosario ves a los negritos que viven de la pesca y son felices. Yo los veo como Donald Trump. Pero ellos son ricos de verdad.

La injusticia, con algo de furia

Marcos, el hijo de un juez federal, es detenido en la frontera por presunto tráfico de drogas. Este hecho deja al descubierto la convivencia entre el padre y el hijo y la connivencia entre el Poder Judicial, el Legislativo y una banda de narcotraficantes.

La película "La furia" está dirigida por Juan Bautista Stagnaro, quien comenzó a desarrollar el libro cinematográfico a raíz de una "simple idea que había escrito Carlos Mentasti, el productor de Argentina Sono Film", cuenta.

Al principio fueron unos recortes periodísticos los que hicieron rodar el argumento de la película. Aunque el director cuenta que, finalmente, la relación entre ficción y realidad fue casual. "Y lo demuestra que el libro ya estaba escrito cuando aparecieron casos como el del juez Trovatto, por ejemplo. Fue muy curioso que la realidad después tuviera que ver con el guión", explica Stagnaro, quien dirigió "Casas de fuego", y anteriormente fue coguionista de "Camila" y de "Miss Mary", junto a María Luisa Bemberg, y de "Debajo del mundo", junto a Beda Docampo Feijóo.

_¿Qué fue lo que más le interesó de esta historia?

_Para mí no hay temas lindos y feos, o malos y buenos. Uno filma con un mismo discurso cinematográfico a través de distintos temas. En "La furia" me interesó sobre todo la vida paralela del padre y el hijo, del juez y el condenado. Por eso, a esto, que tanto puede tener de actual, decidí desarrollarlo de esta manera tan particular, como creo que nunca se ha hecho.

Para él, otro punto interesante fue el haber trabajado con Matías Stagnaro, su hijo, un estudiante de la Universidad de Cine, de 25 años. "Un año tardamos en elaborar juntos el libro y el guión. Fue una experiencia interesante. Aunque finalmente se convirtió en un colega, o en todo caso en un hermano."

_¿Usted eligió a Diego Torres?

_No, ya formaba parte del proyecto.

_¿Está conforme con su actuación?

_Me pareció excelente. Tuvo una entrega apasionada. Fue difícil fijar la fecha del rodaje por su carrera de cantante. Pero Diego fue un gran lector del libro, y demostró ser muy disciplinado. En el rodaje aportó buenas ideas. Yo diría que no fue ni más ni menos difícil trabajar con él que con otros actores. Para mí, Diego Torres es un actor que canta.

_¿Fue dificultoso el rodaje con los presos del penal El Dorado?

_Yo amo las dificultades. No hay nada más peligroso que un rodaje fácil. Las dificultades nos hermanaron mucho. Y fue muy interesante trabajar metidos dentro de la colonia penal, en un escenario absolutamente real.

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