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Vuyovich, la gloria y la muerte

El piloto salteño ganó en San Juan y horas más tarde falleció al accidentarse el avión en el que se dirigía a Córdoba; tenía 23 años
Roberto Berasategui
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9 de mayo de 2005  

SAN JUAN.- "¿Buscan a Nico? Está en el trailer de Okulovich. Esperen que ya lo llamo", fue la reacción de Rodolfo Butta, coordinador de imagen y de prensa del Toyota Team Argentina (TTA) ante la búsqueda de la prensa. Las caras de felicidad se contagiaban entre sus integrantes. Después de tantos sinsabores deportivos, los autos rojos volvieron al triunfo en la carrera del Turismo Competición 2000 efectuada ayer en El Zonda. Esta vez había sido de la mano de Nicolás Vuyovich, un chico muy centrado, introvertido, sumamente respetuoso y muy maduro pese a sus 23 años, que horas después de festejar en el podio falleció cuando el avión privado del equipo regresaba a Córdoba y cayó poco después de las 19, antes de alcanzar la pista de aterrizaje del aeropuerto Ingeniero Ambrosio Taravella.

"Ya los atiende. Se está bañando. No se preocupen porque viajamos en un avioncito a Córdoba y partimos más tarde. Ahora está complicada la salida del autódromo porque hay mucha gente todavía", fue la respuesta de Butta. Un rato después, la puerta se abrió y cuatro periodistas (tres de medios capitalinos y uno de Oberá) ingresaron en el cómodo búnker del misionero Carlos Okulovich.

"Vamos por acá", invitó el Nico, con su tono pausado, la mirada tranquila, el mechón canoso y la amabilidad a flor de piel.

Guillermo Coria estaba disputando el tie-break de la memorable final del abierto de Roma ante el español Nadal, cuando el llamado de este enviado a la Redacción de LA NACION informaba del triunfo del salteño en el TC 2000, su segundo triunfo en la categoría.

"Hace como cinco horas que están jugando, ¡qué bárbaro!", comentó Vuyovich.

Poco se habló de la carrera. Nicolás sufrió reveses muy duros, que eclipsan la falta de resultados en el ámbito deportivo. "Pensé en mi papá cuando crucé la línea de llegada. Sólo en él. Me formó en el automovilismo, pero me educó en la vida. Lo extraño y le estoy muy agradecido por todo lo que me dio. Mi papá era mi guía. Siempre lo recuerdo". Esas fueron las primeras palabras de quien hacía apenas un rato celebraba en el podio junto con Norberto Fontana, escolta y compañero -viajó a su ciudad, Arrecifes, en auto junto a su padre-, y con Gustavo Ramonda, el máximo responsable del equipo.

Luego de tanta adrenalina y con la satisfacción de lograr el segundo triunfo en el TC 2000, Nicolás mantuvo la calma, como solía hacerlo. Como la mantuvo cuando la vida le pegó ese cachetazo feroz con aquel accidente de 2003, mientras también regresaba de una carrera desde San Luis a su Orán natal y en Santiago del Estero un caballo se cruzó en la ruta del auto que Nicolás conducía y despidió al guía que tanto recordó tras la victoria.

"Yo creo que no me afectó en lo deportivo aquel accidente. Pero la cabeza manda y siempre interfiere en algo. Nadie vive de la experiencia ajena. Yo sufrí un golpe muy duro con la muerte de mi padre. Y me sentí responsable porque yo manejaba el auto. Luego entendí que no era así. El fue quien me inculcó en el automovilismo. A mí me gustaba el fútbol, jugaba de enganche en Gimnasia y Tiro, en la novena, pero me dediqué a los kartings. Por todo eso, y por sus valores, voy a recordarlo hasta el día de mi muerte", fue el premonitorio comentario del salteño.

La tranquilidad y la madurez con la que tomó Vuyovich el ansiado triunfo se contrastó con la euforia del resto del equipo rojo, que no disfrutaba de un 1-2 desde la carrera de Oberá de 2002, con Fontana y el Gurí Martínez. Al margen de la particular historia del gran protagonista del fin de semana, el equipo también vivió una suerte de descarga emotiva, ya que los buenos resultados eran esquivos.

Nacido el 29 de junio de 1981 en Orán, Nico fue campeón argentino de karting en 1995 y en 1997, además de imponerse en varios certámenes interfederativos. Fue rival de Pechito López , pero los unió una fuerte amistad. Por cuestiones económicas no pudo aprovechar una selección efectuada en la Fórmula 3 inglesa, donde lo recibían con los brazos abiertos por su talento, pero también pretendían un maletín con 800.000 dólares imposibles de alcanzar. En 2000, logró la corona del Turismo Nacional, en la Clase 2, y un par de años después, en la Clase 3.

Nicolás Vuyovich recordó a su padre, el mentor de una pasión que heredó y esarrolló con mucho talento, pero más aún con gran entereza y con valores que no suelen ser encontrados con facilidad. Así se manejaba Vuyovich. Con destreza y precisión en las pistas, aunque con firmeza, humildad y sinceridad fuera de ellas. A la salida de una competencia perdió a su padre. De la misma forma, volvió a reencontrarse con él. Todo fue muy rápido. Como en el circuito de El Zonda.

Con Gustavo Ramonda se fue un apasionado

La tragedia que se llevó la vida de Nicolás Vuyovich fue múltiple y en ella también falleció Gustavo Ramonda, quien se desempeñaba como director general del Toyota Team Argentina, equipo para el cual conducía el infortunado piloto. Ramonda tenía 42 años y era un empresario de la industria automotriz que canalizó su pasión por la velocidad al formar, junto con su hermano Darío, el equipo oficial de la marca japonesa para competir en el TC 2000. Tenía una relación muy estrecha con sus pilotos, Norberto Fontana y Vuyovich, al punto de que mostró un especial interés por mantenerlos juntos, renovando sus respectivos contratos para la temporada 2005.

Desde su debut, en 2000, el equipo siempre fue aumentando su potencial hasta que en su tercera temporada, de la mano del arrecifeño Fontana, se llevó el título, lo que representa hasta hoy el logro más importante de la escudería.

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