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"A mí me han demonizado los medios de comunicación"

Cavallo se queja de la prensa, ayuda a estudiantes y está cerca de dos de sus hijos
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15 de mayo de 2005  

BOSTON (Para LA NACION).- Domingo Cavallo se siente como en su casa en el antiguo campus de Harvard, donde enseña temas económicos desde hace un par de años y donde él mismo obtuvo su doctorado en Economía en 1977.

Este semestre, sin embargo, no dará clases y dedicará la mayor parte de su tiempo a preparar para septiembre una conferencia sobre bienes públicos internacionales, a la que espera que asistan varios presidentes, ministros de Economía y expertos.

De todas maneras, sigue ayudando a estudiantes en sus tesis, entre ellos varios argentinos. "Tengo muy buena relación con ellos, excelente. Son buenos estudiantes, interesados en aprender y volver a la Argentina a volcar sus conocimientos", dice.

Además de su actividad académica, otra de sus tareas es dedicarse a su sitio en Internet (www.cavallo.com.ar), en el que hay artículos, una biografía (en la que se cuenta que en diciembre de 2001, él y De la Rua "fueron forzados a abandonar sus cargos por una coalición de oponentes políticos"), links de interés y hasta la posibilidad de "contratar sus conferencias".

Cavallo está contento porque además de tener a su lado a su esposa, Sonia, ahora tiene a dos de sus tres hijos en la misma ciudad. El mayor, Eduardo, está terminando un doctorado en Políticas Públicas en Harvard, donde el menor, Alberto, acaba de comenzar un doctorado en Economía. Su hija, Sonia, no está tan lejos; vive en Washington D.C. con su esposo, también economista, norteamericano.

Temprano por la mañana, llega al Faculty club de Harvard acompañado de su hijo Eduardo, quien registrará toda la entrevista con su propio grabador, por seguridad. Viene vestido de traje gris, corbata azul oscuro de detalles dorados sobre una camisa celeste y lleva en su muñeca izquierda un Rolex con bastante uso. De muy buen humor -que le cambiará varias veces durante la conversación- y con un poco más de peso que el de costumbre, el ex "superministro" opta por limitar su desayuno a un café que, apasionado por lo que tiene para decir, apenas beberá.

-Después de cómo ha sido tratado en la Argentina, ¿vivir en el exterior es una obligación o una elección?

-A mí me han demonizado, entre otros, los medios de comunicación. Y estoy aquí porque es el lugar donde me ofrecieron trabajo, pero yo pienso volver a la Argentina. Estoy viajando periódicamente y voy a estar más tiempo en la Argentina y menos en Estados Unidos. Las únicas dificultades que yo puedo tener en la Argentina son las que se deriven del empeño de algunos medios en hacerme la vida imposible. Y no sólo quieren demonizar mi nombre sino también los de la gente que trabajó conmigo, cuando llevamos adelante una transformación de la Argentina que erradicó la inflación y que atrajo hacia el país inversiones que permitieron una modernización impresionante.

-¿Sigue en contacto con ex funcionarios de los gobiernos que formó parte?

-Sigo en contacto con todas las personas en la medida en que me mandan algún e-mail o me llaman, o me encuentro con ellos. Pero no sólo del gobierno de Menem, sino también con gente del gobierno de Alfonsín o de De la Rúa, de Duhalde, y del de Kirchner.

-¿Cuánto hace que no tiene contacto con Menem?

-Los temas de mis relaciones personales y con qué frecuencia las llevo adelante no hablo en público.

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