Rodríguez Saá levanta un mástil gigante en un paraje deshabitado

Es un monumento a la Bandera, de hormigón, 20 metros más alto que el de Rosario
Jaime Rosemberg
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17 de mayo de 2005  

SAN LUIS.- Son más de 65 kilómetros los que separan a la casa de gobierno de la localidad de Toro Negro, por el casi despoblado y enmalezado camino que une a San Luis con La Rioja. Allí, en Toro Negro, una veintena de ranchos se extienden a partir de la ruta, apenas reconocibles detrás del pequeño hospital y la escuela que bordean la calzada. "¿El monumento? Son doscientos metros más allá", dice con timidez un adolescente por detrás del vidrio de la oscura despensa que se yergue a metros de dos surtidores llenos de polvo y vacíos de combustible.

Allí, en medio de la nada, en la entrada del departamento General Belgrano, una grúa y unos 30 obreros con prisa y sin ganas de hablar delatan una tarea urgente: será allí mismo donde el polémico gobernador Alberto Rodríguez Saá espera inaugurar, el 20 del mes próximo, el monumento a la Bandera con el mástil más alto del país, como homenaje al creador de la insignia nacional.

"Vamos a tener listo, según se han comprometido, un monumento a la Bandera con el mástil más alto, donde va a estar la bandera argentina", afirmó el propio gobernador, que el 5 del mes pasado llegó al lugar junto a la ministra del Progreso, Liliana Bartolucci, para poner la piedra fundamental de la obra.

El proyecto, llevado adelante por la empresa Constructora San Luis Sapem y con un costo estimado de 1.687.108 pesos, es a todas luces ambicioso.

El estudio Larramendi diseñó el proyecto, que incluirá un mástil de 60 metros de alto, una Bandera de 5,40 por 2,80 metros, y un sol de 1,80 metros de diámetro. El mástil, 20 metros más alto que el del Monumento a la Bandera de Rosario, será sostenido con cuatro bloques de 20 metros cada uno, en representación de los cuatro municipios del departamento Belgrano.

A su alrededor, en un radio de tres hectáreas, habrá un estadio para 10.000 personas, un paseo iluminado destinado a homenajear a las provincias argentinas y espacio para actividades artísticas y culturales.

En el lugar, y por ahora, sólo pueden verse bases de hormigón, las estructuras de las gradas y la piedra fundamental, aunque uno de los encargados de dirigir las obras al momento de llegar el cronista asegura que llegarán a tiempo.

"El 24 de mayo se comenzará a colocar al mástil", detalla. Muy cerca, otro trabajador se sincera: "Todo esto va a quedar muy bien, pero no sé si éste es el lugar correcto", murmura, y detalla que el pueblo más cercano, Villa General Roca, está a 13 kilómetros, y que difícilmente alguien llegue hasta allí si no lo llevan.

Atracción y críticas

Bartolucci afirmó a LA NACION: "El mástil va a ser una atracción turística, y allí irán los alumnos de las escuelas de la provincia para hacer su juramento a la Bandera cada año". Y agregó: "Lo hacemos ahí, precisamente, porque es uno de los tres departamentos más pobres, que se beneficiará de los turistas que lleguen".

El gobernador reiteró en discursos públicos que en el escenario de usos múltiples del complejo se hará la Fiesta de los Pueblos, una maratón de actividades gastronómicas, culturales y musicales que el mandatario impulsa una vez por semana en una localidad distinta de la provincia.

Para los opositores, sin embargo, el proyecto tiene la misma filosofía del Monumento al Pueblo Puntano, una enorme estructura inaugurada durante el período de Adolfo Rodríguez Saá al frente de la provincia, que homenajea el aporte del pueblo puntano al Ejército Libertador del general San Martín.

"Hoy, la provincia tiene problemas y necesidades importantes en salud y educación. Como en el caso de la ley de cine, el gasto es desproporcionado en relación con lo que se obtendrá a cambio, más allá de que todos queremos a nuestros símbolos", señaló el diputado provincial Fidel Haddad (UCR), que resumió al proyecto como "uno de los caprichos fascistoides que tanto le gustan al gobernador".

Dijo el ex diputado Juan José Laborda Ibarra: "El monumento remite al faro de Rafael Trujillo [ex presidente de la República Dominicana], que debía verse desde los cuatro puntos cardinales. El problema es que cuando lo encendieron la capital se quedó sin luz".

Sigue la "guerra del cine"

SAN LUIS (De un enviado especial).- A diferencia de la semana última, que comenzó con anuncios de aumentos de salarios del sector público por parte del gobernador Alberto Rodríguez Saá y terminó con manifestaciones violentas, la jornada de ayer transcurrió apacible, aunque todo indica que la polémica entre el Gobierno y la oposición en torno de la ley del cine seguirá en los próximos días en las calles de esta capital.

La vicegobernadora Blanca Pereyra, a cargo del gobierno ante la ausencia del gobernador, dijo a LA NACION que "el gobierno dará garantías y libertad de trabajo a quienes deseen trabajar", en alusión al actor Dady Brieva, blanco de manifestaciones de repudio por parte de dirigentes de la oposición encabezados por el ex diputado Raúl Laborda Ibarra, y a la productora Red Lojo, del empresario Jorge "Corcho" Rodríguez.

Pereyra apuntó contra Laborda Ibarra y calificó a los ataques de "vandálicos, provenientes de un grupo perfectamente identificado que se opone a todo". Desde Buenos Aires, Laborda Ibarra dijo que el conflicto no terminó. "Soy enemigo de los Rodríguez Saá, y ésta es una guerra que vamos a continuar", advirtió.

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