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Día consagratorio para Carri

La directora presentó "Géminis"; Wenders, en la sección oficial
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20 de mayo de 2005  

CANNES.- La penúltima jornada de la competencia oficial tuvo a dos apellidos ilustres en la rica historia de este festival: el alemán Wim Wenders, que participó ayer por décima tercera vez en Cannes con la producción norteamericana "Don´t Come Knocking", y el israelí Amos Gitai, que pisó por quinta vez la Croisette con "Free Zone".

Al mismo tiempo, las dos funciones de ayer en la inmensa sala del Théâtre Noga Croisette (la matutina para acreditados y la gala nocturna) sirvieron de nueva demostración del enorme interés que existe aquí por el cine argentino y, en este caso, por la filmografía de Albertina Carri. La presentación de "Géminis" en la Quincena de Realizadores -con conferencia de prensa incluida- tuvo todos los condimentos de un debut internacional consagratorio.

El regreso de Wenders

En el caso de "Don´t Come Knocking", resultó inevitable la comparación con "París, Texas", el ya clásico con el que Wenders ganó la Palma de Oro en 1984. Otra vez coescrito y en este caso también protagonizado por Sam Shepard, el nuevo film describe la odisea de Howard Spence, una sexagenaria estrella del western, que abandona de manera imprevista y a caballo el rodaje de su nueva producción. Su universo de desesperación, drogas, alcohol y prostitutas cambia cuando se reencuentra después de 30 años con su madre (la mítica Eva Marie Saint). La anciana le cuenta que hace ya mucho tiempo había recibido la llamada de una de sus ex parejas, que le informaba que Howard había tenido un hijo con ella.

Más allá del talento indiscutible de Wenders como narrador, de la jerarquía del elenco, de la belleza de los paisajes naturales de Montana captados por el fotógrafo Franz Lustig y por las inspiradoras guitarras de Marc Ribot y de T Bone Burnett, "Don´t Come Knocking" resulta por momentos un film demasiado artificial y calculado, sin la emoción, la profundidad y el misterio que una trama de estas características y duración (más de dos horas) requiere para ganarse el interés del espectador.

La segunda película que se proyectó ayer en la competencia fue "Free Zone", una sobrecogedora road-movie que vincula de manera casual a tres mujeres de orígenes muy disímiles, pero marcadas por la desesperación, la crisis afectiva y una enorme fuerza interior como para intentar salir adelante. Una joven norteamericana que acaba de separarse de su marido (Natalie Portman), una israelí que intenta cobrar un dinero mientras su marido se recupera de una explosión (notable trabajo de Hanna Laslo), y una palestina que sufre en carne propia la ira de los hombres árabes (Hiam Abbass) son las heroínas de este film sobre el fanatismo, la incomunicación y la incomprensión que Gitai trabaja con mucha fuerza, matizando logrados momentos de humor y otros de ribetes trágicos.

Carri, en terreno riesgoso

En cuanto a la presencia argentina de la víspera en la Quincena de Realizadores, "Géminis", tercer largometraje de Carri, trabaja con enorme rigor y convicción una provocativa historia de incesto entre dos hermanos (Lucas Escariz y María Abadi) en el seno de una familia aristocrática decididamente disfuncional y matriarcal (todo gira en torno del personaje de Cristina Banegas ante un padre casi ausente interpretado por Daniel Fanego). Secretos y mentiras, miedos y frustraciones, tentaciones y tabúes, se desvelan en una trama cada vez más inquietante y que la directora -de 32 años- maneja durante buena parte de sus concisos 85 minutos con intensidad, credibilidad y precisión. Si bien no todas las escenas tienen el mismo impacto y se notan desniveles actorales, Carri demuestra un gran conocimiento del tema ("leí de todo, desde los tratados de Sigmund Freud sobre el tema hasta textos sobre mitología", aseguró) y -aun con una estructura más clásica que en sus films precedentes- da un importante salto cualitativo en términos narrativos.

Con el invalorable aporte del fotógrafo Guillermo Nieto, Carri suma a este melodrama familiar un rico soporte visual, una sugestión y un poder de observación que remite al cine de Lucrecia Martel. Acompañada por los productores del proyecto (los aquí muy cotizados Pablo Trapero y Martina Gusmán), Carri presentó sobre el escenario el film, que además cuenta con el apoyo en la venta internacional y en su lanzamiento francés del prestigioso sello Pyramide.

En diálogo con LA NACION, la directora de "No quiero volver a casa" admitió: "Como nunca antes había estado en Cannes, toda esta movida me da un poco de miedo, pero sé que es auspiciosa para «Géminis». Es la máxima vidriera del mundo dentro del circuito de cine de autor, y eso implica estar expuesto a más miradas, más opiniones. Tener que desprenderme de la película, de todas maneras, me provoca emociones encontradas. El estar en un foro tan prestigioso como la Quincena ubica el film en un lugar de mucha expectativa y yo sólo espero que esté en condiciones de cumplirla".

Respecto del proceso de realización de "Géminis", Carri aseguró que fue muy cómodo y que la única instancia angustiante fue la espera, ya que estaban listos para filmar en marzo de 2004 y tuvieron que suspender hasta octubre. "Si no hubiese tenido el apoyo de Matanza, la productora de Trapero, habría salido a filmar igual y, sin duda, habría sido un grave error. Fue entonces que entendí que el hecho de tener un buen productor es un mecanismo de defensa que te frena en momentos de gran ansiedad o que te empuja a tomar las decisiones correctas cuando te obnubilás con una idea caprichosa".

Ayer también fue el turno de la presentación en la sala Buñuel de "En la oscuridad", el cortometraje de Marcelo Charras (29 años) y Juan Manuel Rampoldi (30) producido por la Universidad del Cine que compite en la sección Cinéfondation.

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