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"Revista nacional", un show sin magia

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20 de mayo de 2005  

"Revista nacional". Idea: Adrián Suar. Libro y dirección: Manuel González Gil. Intérpretes: Miguel Angel Rodríguez, Florencia Peña, Víctor Laplace, Romina Gaetani, Nicolás Scarpino, Patricia Browne, Griselda Siciliani, Brian Vainberg. Coreografías: Oscar Araiz y Mauricio Wainrot. Diseño de escenografía: Alberto Negrín. Diseño de vestuario: Pepe Uría. Diseño de luces: Ariel Del Mastro. Diseño de sonido: Osvaldo Mahler. Arreglos y orquestación: Gerardo Gardelín. Música original y dirección musical: Martín Bianchedi. En el Opera.

La revista porteña, género tan popular en la Argentina, fue el punto de partida que generó "Revista nacional", un espectáculo en el que se cruzan algunos pocos valores de la revista propiamente dicha y el musical. Este último se impone con fuerza y la experiencia muestra así una serie de contradicciones que, si bien pueden ser ricas a la hora de una profunda discusión estilística, los resultados de esa discusión deberían asomar sintetizados en la propuesta que se acaba de estrenar en el escenario del Opera. Pero eso no sucede.

El libro de Manuel González Gil construye una mínima historia interesante: un joven productor -hijo de un reconocido y ya fallecido empresario de revistas- convoca a un viejo y exitoso capocómico con la intención de volver a recuperar el género. Pepe Duval, el artista en cuestión, va a verlo al teatro y termina recorriendo la sala, los camarines y hasta los más pequeños espacios donde otrora transcurriera su etapa artística. Los recuerdos que Pepe va recuperando asoman entonces en escena: su relación con aquel viejo empresario, sus historias de vida y profesionales con dos vedettes y hasta algunas pinceladas -poco atractivas- de sketches y hasta un monólogo. A lo largo de la historia, asoman sólo datos sobresalientes de la historia social y política de la Argentina. Pero, excepto cuando se produce el golpe militar de 1976, éstos no tienen influencia sobre las vidas de los personajes ni sobre el relato general.

Las situaciones dramáticas son breves y esto es determinante a la hora del desarrollo de los personajes, que apenas adquieren una verdadera profundidad. En sus composiciones, los intérpretes apelan más al oficio -las experiencias profesionales de todos ellos son incuestionables- y desde ahí componen unas criaturas con cierta efectividad. Pero en verdad no asoma en ellos algo fundamental, que es el valor de la revista.

Todos se muestran muy apasionados por el género, y lo repiten en varias oportunidades, pero esa misma pasión no se hace presente a la hora de reconstruir el mundo que sostienen en la ficción. Miguel Angel Rodríguez construye un personaje con algo de riqueza cuando interpreta a Pepe, pero como capocómico no tiene picardía ni gracia. Romina Gaetani se muestra verdaderamente como vedette en el saludo final, en los cuadros anteriores, sólo como protagonista de un musical,

Florencia Peña no tiene el tipo para recrear a una vedette de los años 60 y 70, y hasta en una de las coreografías luce un vestuario que intenta ser provocador pero que oculta su verdadero cuerpo. Víctor Laplace tiene un personaje sumamente recortado, con lo cual apenas puede aportarle algo de intensidad. Las escenas de Nicolás Scarpino y Griselda Siciliani -dos muy buenos intérpretes- son una continua reiteración. Es como si jugaran la misma escena y apenas modificaran algunas palabras.

Y como la música remite exclusivamente al musical y no a la revista, las coreografías de Oscar Araiz y Mauricio Wainrot poseen una contemporaneidad que no se corresponde con la historia que se cuenta.

Un grupo de actores sólido, un cuerpo de baile al que le falta fuerza, tratan de dar vida a un espectáculo que no entretiene y que además carece de magia. El protagonista de la obra, Pepe Duval, dice al final que no va a volver a hacer revista porque a la revista la tiene en su corazón. Lo que expresa es más que significativo. Rescatar aquel mundo tiene sus inconvenientes y ellos parecen quedar expresados en esta experiencia. Por algo en Buenos Aires el género musical "terminó" reemplazando a la revista.

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