Chile: pocas esperanzas de encontrar a los soldados extraviados

El general Emilio Cheyre dijo que seguirán trabajando "para traerlos, vivos o fallecidos, a nosotros y a sus familias"; recuperaron cuatro cuerpos sin vida
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20 de mayo de 2005  • 20:25

LOS ANGELES.- Los 41 soldados que continúan desaparecidos durante una tormenta en los Andes probablemente están muertos, dijo hoy el comandante en jefe del ejército con los ojos llorosos.

Al ser preguntado por periodistas sobre si los desaparecidos estaban muertos, el general Emilio Cheyre dijo que "es lo más probable".

Los soldados, 40 reclutas y un oficial, fueron vistos por última vez el miércoles último, cuando se vieron sorprendidos por un alud de nieve en medio de la peor tormenta que se recuerde en la región en una década. El ejército recuperó los cadáveres de cuatro soldados que murieron congelados.

Cheyre señaló que "seguiremos trabajando para traerlos, vivos o fallecidos, a nosotros y a sus familias".

Esta mañana, el general Alfredo Ewing, Comandante del Comando de Operaciones Terrestres del Ejército, a cargo del operativo de rescate, precisó que un comando ubicó a cuatro uniformados.

Helicópteros que sobrevolaban pese al mal tiempo y patrullas militares marchando bajo la nieve buscaban por tercer día consecutivo a los soldados extraviados en la cordillera de los Andes luego de ser azotados por una tormenta.

Por lo menos 14 patrullas terrestres se dirigieron a la zona a media montaña, a corta distancia de la frontera con la Argentina.

Crece la tensión entre los familiares

Con el avance de las horas crecía la angustia entre los familiares de los militares desaparecidos en montañas cercanas a la ciudad de Los Angeles, 500 km al sur de Santiago.

Desde numerosas localidades aledañas, más de 200 familiares de los jóvenes conscriptos que cumplen con el servicio militar obligatorio comenzaron a llegar hasta el regimiento de esta ciudad con la esperanza de recibir información sobre los desaparecidos.

La tensión estalló de pronto, cuando padres, madres y hermanos se abalanzaron sobre los ventanales del casino contiguo al gimnasio del recinto, cuyos vidrios saltaron destrozados.

En ese momento, el jefe la Tercera División del Ejército con sede en Los Angeles, general Rodolfo González, se disponía a iniciar una conferencia de prensa.

González relató que "hubo casos en los que un cabo, un sargento, arrastraron hasta tres soldados en un saco de dormir a cuestas, por kilómetros... han lidiado con ellos y ahora están acá, a salvo".

González, que fue abucheado y gritado por desesperados familiares de los desaparecidos, dijo que no podía descartar errores humanos que ocasionaron la tragedia.

"No puedo decir que no hay responsabilidad, que no se pudieron cometer errores", dijo González en el regimiento de Los Angeles.

En primera persona

Muchos de los sobrevivientes no ocultaron el fuerte trauma que les produjo el intempestivo temporal cuando se encontraban en período de instrucción en la alta montaña.

Un joven soldado que no quiso dar su nombre estaba muy impactado. "Yo sólo miraba para adelante y no quería mirar para el lado o atrás, para no ver a los compañeros que caían..." dijo a los periodistas.

Los conscriptos, todos entre 18 y 19 años, habían comenzado en abril a cumplir su servicio militar obligatorio.

"Es como si hubiera vuelto a vivir", dijo Abraham Castillo, de 18 años, quien, al igual que la mayoría, se escuda en una supuesta orden de no declarar a la prensa para no revelar sus sentimientos.

Castillo estaba tembloroso y vacilante y rehusó contar la odisea, pero su padre no ocultó su alegría por recuperar al hijo y dijo que confió en Dios en reencontrar y en las recomendaciones que le enseñó debía tener en la montaña.

"Me caí en un momento y me vi en una situación relajante, no sabía qué me pasaba, pero me levanté y el teniente dijo que podíamos dejar la mochila que pesa entre 45 y 50 kilos y nos salváramos", contó Juan Millar, otro de los conscriptos en el regimiento.

AP, AFP, La Nación y El Mercurio

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